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Culto
La silla ícono de la cultura pop

La silla ícono de la cultura pop

Los números son elocuentes: se han vendido más de 7 millones de sillas Aeron en 134 países del planeta. Una verdadera máquina para sentarse, que es, al mismo tiempo, la única silla que cuenta con una exhibición fija en el MoMA neoyorkino.

En 1994, cuando Herman Miller, la reconocida empresa de diseño de muebles presentó la primera Aeron, una silla que fue apreciada como una pieza incomprendida. No se parecía a nada antes visto: la silla no tenía espuma de relleno en el asiento, ni cuero, ni telas que la hicieran parecida a algo similar.

Sus diseñadores, Don Chadwick y Bill Stumpf dejaron ir cualquier concepción previa de lo que una silla “debía ser” y crearon una verdadera máquina para sentarse.

Malcolm Gladwell, periodista de The New Yorker, explica en su libro Blink que las Aeron fueron un intento por encontrar algo diferente.

Gladwell escribe que la idea era lograr la silla más amigable y ergonómica que existiera, querían que la silla fuera cómoda para ejecutivos pero también para artistas, escritores y músicos: personas que estaban sentadas en sus escritorios durante largos períodos de tiempo.

“Miré sombreros de paja y otras cosas, como muebles de mimbre”, cuenta Stumpf en Blink. “Siempre he odiado las sillas de espuma cubiertas de tela, porque parecen calurosas y pegajosas. La piel es un órgano, respira”.

Lo que consiguieron fue todo lo contrario a una silla estándar. Un objeto con el aspecto del esqueleto de un gigantesco insecto prehistórico. Cuando los usuarios la probaban, la encontraban cómoda pero tan poco estética que no podían sentirse a gusto. Contra todo pronóstico, Herman Miller decidió seguir sus instintos y lanzarla al mercado.

Al principio, no pasó mucho, cuenta Gladwell. Pero en poco tiempo, la silla comenzó a atraer la atención de las mentes más vanguardistas. En Nueva York y en California, en el mundo de la publicidad y la tecnología, la Aeron se convirtió en una especie de objeto de culto que se ajustaba a la estética tomada por la nueva economía.

Entonces comenzó a aparecer en películas, comerciales de televisión y series (sin ir más lejos, es la que usa House en su escritorio), donde su perfil creció y floreció.


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