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Culto
Los 25 mejores episodios de Game of Thrones según Rolling Stone

Los 25 mejores episodios de Game of Thrones según Rolling Stone

El sitio realizó un ranking que selecciona los mejores capítulos de las primeras seis temporadas.

25.- El invierno se acerca (Temporada 1, Episodio 1)

Acá empieza todo. Desde la primera imagen del Muro hasta el plano de cierre de la caída de Bran Stark, el primer episodio de Game of Thrones creó con confianza el mundo en el que viviríamos durante seis temporadas y más. Llegar ahí no fue fácil: el elenco expansivo y la compleja ambientación fantástica requerían un montón de exposición, y una versión anterior del piloto debió ser reemplazada, vuelta a rodar con un nuevo director, nuevos trajes e incluso nuevos miembros del elenco. Pero las actuaciones fuertes de Sean Bean, como el noble Eddard “Ned” Stark, Mark Addy como el tempestuoso Rey Robert Baratheon y Emilia Clarke como la atormentada Daenerys Targaryen dejaron claro, desde el principio, que este juego valía la pena jugarse.

24.- Sinsonte (T4, E7)

Melisandre bañándose al natural, Daenerys ordenándole a Daario Naharis que se desnude: en este, hay mucho material hot, si es lo que te gusta. Pero “Sinsonte” es memorable por lo que dicen los chicos más que por lo que muestran los grandes. Arya Stark ofrece la frase más nihilista de la serie, acerca de la gran nada que nos espera después de la muerte: “Nada no es mejor ni peor que otra cosa. Nada es sólo nada”. Pero su viejo amigo Hot Pie pronuncia una alternativa optimista sin querer cuando pontifica la importancia de los condimentos: “No se puede olvidar la salsa gravy”. La esperanza, argumenta el episodio, se sirve con cualquier plato.

23.- Gorrión Supremo (T4, E7)

De los pecados de la carne a la ira de los dioses, este episodio destacado de la Temporada Cinco cubre todo el espectro de la experiencia humana. En Desembarco del Rey, el reciente regente Tommen y su novia, más grande y más sabia, Reina Margaery consuman (repetidas veces) su matrimonio por conveniencia. Mientras, el abuelo fanático que da título al episodio, representado de manera brillante por Jonathan Pryce, empieza a ascender hacia el poder. En el Muro, Jon Snow ejecuta a Lord Janos, el hombre que traicionó a Ned Stark y que admite: “¡Siempre tuve miedo!”, mientras cae la espada. En otra parte, Jorah Mormont, en el exilio, secuestra a Tyrion Lannister hechizado por el asesinato de su ex-novia, mientras se inicia a Arya Stark en los misterios místicos de los asesinos Los Hombres sin Rostro. En este episodio se puede encontrar todos los elementos de Game of Thrones -sexo, violencia, drama, tejemanejes políticos, decapitaciones.

22.- El león y la rosa (T4, E2)

Normalmente, una boda se vería arruinada si asesinaran al novio en la recepción. Pero no había nada normal en el hombre de este casamiento, el joven y sádico rey Joffrey Baratheon. Representado por el joven actor Jack Gleeson, quien se retiró de la industria del espectáculo inmediatamente después de rodar este episodio, Joffrey era un gran candidato al villano de televisión más entretenidamente odioso de la década. Su prolongado envenenamiento hizo que su “Boda Violeta” -bautizada por el color de su rostro mientras lo asfixiaban- hizo que fuera nada menos que el acontecimiento social de la temporada.

21.- Y ahora su guardia ha terminado (T3, E4)

En una palabra: “Dracarys”. Ver a Dany soltar a los dragones contra los amos de Meereen fue el momento de violencia más catártico de todo el programa hasta la fecha. Pero el resto de este demandante episodio mostró que el lado oscuro del poder es el que determina lo que está bien y lo que está mal. Desde el mutilado y conmovido Jaime Lannister hasta el torturado y atormentado Theon Greyjoy, pasando por los amotinados que asesinan al líder de la Guardia de la Noche, las glorias de la guerra tienen un costo humano terrible.

20.- Danza de dragones (T5, E9)

Metido en medio de la carnicería de “Casa austera” y los clímax omnipresentes de “Los niños”, uno podría pensar que el anteúltimo episodio de la Temporada Cinco sería fácil de pasar por alto. Pero entre el dramático escape de Daenerys de la insurgencia de Meereen montada a un caballo, y el sacrificio brutal de Stannis Baratheon de su propia hija a los fuegos del Dios Rojo, esta entrega contiene algunos de los momentos más excitantes y cautivantes.

19.- Lisiados, bastardos y cosas rotas (T1, E4)

Este crucial episodio de los primeros vio cómo GoT alcanzaba su potencial como una serie enamorada de los narradores. Meñique le revela el horrible origen de los hermanos Clegane a Sansa; Sam agasaja a Jon Snow, su amigo nuevo y protector, con relatos de cómo su padre abusaba de él; ese monólogo acerca de los horrores del invierno más allá del Muro a cargo de Ser Allister Thorne que recuerda la historia de guerra de Quint en Tiburón. El programa encontró su voz escuchando las de sus personajes, algo que es tan clave para el éxito de la serie como los giros en la trama y las escenas sanguinarias.

18.- A casa (T6, E2)

¡Lord Snow vive! El último plano de este episodio retrata la resurrección de Jon Snow, antiguo Lord Commander de la Guardia de la Noche y futuro Rey del Norte. Pero entre el primer encuentro de Tyrion con los dragones de Dany, la conmovedora despedida de Sansa a Theon, el arrebato de Wun-Wun, el gigante, el viaje en el tiempo de Bran hacia la infancia de su padre y una confrontación sacudida por la tempestad entre un loco Euron Greyjoy y su hermano Balon, esta hora estuvo repleta de momentos míticos antes de que Jon se volviera a levantar.

17.- Los niños (T4, E10)

Esta semana en Game of Thrones: el asunto finalmente explota. Tyrion mata a Tywin, Brienne le gana a El Perro, Stannis salva al Muro, Dany encadena a sus dragones, Arya se escapa de Westeros, Hodor se bate a duelo con esqueletos y Bran conoce a los Niños del Bosque. El final de la Cuarta Temporada ilustra espectacularmente el rango narrativo del programa, ofreciendo clímax tras clímax como un Dirk Diggler medieval.

16.- La Montaña y la Víbora (T4, E8)

Entran dos hombres, sale uno: esa es la brutal y bella simpleza de los juicios por combate. Pero el duelo climático no sólo opuso a Oberyn Martell, “La víbora roja”, contra Gregor “La Montaña” Clegane. También agarró tres de las virtudes de Games of Thrones -personajes pícaros preferidos por los fans, sociópatas monstruosos, y gore impresionante- y los tiró junto a ellos en el ring. ¿El resultado? Al guerrero sexualmente voraz representado por Pedro Pascal le rompieron el cráneo como un tomate en pantalla. ¿Táctica de shock? Sí, y ningún programa lo hace mejor.

15.- Los vigilantes del muro (T4, E9)

Si pensabas que la segunda batalla de un episodio entero dirigida por Neil Marshall de Game of Thrones podía tener alguna merma respecto de la primera, te equivocaste. El salvaje ataque al Muro fue algo de una belleza sanguinaria y gélida. Gigantes, mamuts, hielos enormes, el espectáculo transmitía esa sensación de fantasía épica. Mientras tanto, una coreografía de batalla muy ajustada, incluyendo una toma continua de 43 segundos que cubrió todo el campo de batalla en Castillo Negro, hacía que la carnicería se sintiera real. Finalmente, las muertes de Pyp y Grenn, amigos de Jon Snow -y especialmente de Ygritte, su salvaje ex-novia- transformaron el triunfo en una tragedia.

14.- Los dioses antiguos y los nuevos (T2, E6)

Hay una revuelta. Cuando la arrogancia del Rey Joffrey enfurece a la gente en las calles, el poderoso Perro inicia una matanza para rescatar a Sansa de un ataque sexual, mientras el tío Tyrion cachetea a su sobrino real por haber terminado, casi por sí mismo, con la dinastía Baratheon. El territorio de Winterfell, mientras tanto, se pone igual de sanguinario cuando su conquistador Theon Greyjoy se encuentra obligado a ejecutar a un viejo amigo. Las cuerdas apenadas del compositor Ramin Djawadi, junto con las actuaciones devastadoras de Alfie Allen y Isaac Hempstead-Wright se combinan en una escena fatal y aniquilador.

13.- Una corona dorada (T1, E6)

Este episodio destacado de la Temporada Uno mostró que GoT se estaba poniendo muy bueno en la tarea de construir zonas grises. El juicio de Tyrion en un fuerte en la montaña llamado The Eyrie tuvo una de las secuencias más graciosas del programa (“¡Hice llorar al pelado!”) y una de las más generosamente salvajes (el asesino a sueldo de Tyrion, Bronn, arrojando a su oponente por una trampilla para matarlo). En otra parte, se reveló que el adorable Rey Robert le pegaba a su mujer, mientras que el hermano bully de Dany, Viserys Targaryen, se quebró al saber que jamás sería amado por nadie. Al final, esto incluye a su hermana, quien ordena su horrenda ejecución con hierro fundido. El ruido metálico de su cabeza cubierta en oro tocando al piso va a quedar como un eco en nuestras mentes durante mucho, mucho tiempo.

12.- Lo que está muerto no puede morir (T2, E3)

¡Por Dios! Una descripción de este episodio podría leerse como un compilado con los momentos destacados de toda la temporada. En una hora [tomo aire] conocemos a Brienne de Tarth, una preferida de los fans; vemos a la Reina Margaery ponerse seria con su reprimido esposo Rey Renly; jugamos con Tyrion, quien supera en astucia a sus rivales Varys, Meñique y Gran Maestre Pycelle; somos testigos de la traición de Theon Greyjoy, cuando envía una advertencia a su amigo Robb Stark; y escuchamos cómo un miembro de la Guardia de la Noche le dice a Arya que el miedo puede ser sagrado, justo antes de morir defendiéndola. ¡Máxima fuerza!

11.- Fuego y sangre (T1, E10)

Emocionalmente, el final de la Temporada Uno se enfocó en efectos colaterales, mientras tanto los personajes como el público -particularmente Robb, Sansa y Arya, los hijos del recientemente caído Ned Stark- todavía se recuperaban del shockeante final del capítulo anterior. Pero visualmente, la secuencia final fue el gran logro: Daenerys Targaryen caminaba sobre el fuego del funeral de su marido y salía, desnuda e indemne, transformada en la Madre de los Dragones. Tan surrealista como sexy, siniestro y un símbolo de su fuerza, sigue siendo la imagen más indeleble del programa.

10.- Dos espadas (T4, E1)

El estreno de la Temporada Cuatro reveló a Game of Thrones como un programa transformado. ¿Se acuerdan cuando los Lannister eran los antagonistas? Ahora son los personajes principales, con los sobrevivientes Stark dejados a un costado. Es un cambio enormemente audaz, como si Katniss hubiera muerto en la segunda película de Los juegos del hambre y de repente la serie se tratara sobre el Presidente Snow. La unión entre El Perro y su cachorro que cierra el episodio ilustra aún más la perversión narrativa de la serie: ¡Levante la mano el que festejó cuando una niña asesinó a un tipo a sangre fría!

9.- La puerta (T6, E5)

“¡Hold the door! ¡Hold the door! ¡Hold the door! [¡Sostén la puerta! ¡Sostené la puerta! ¡Sostén la puerta!]” La sorprendente y desgarradora revelación de cómo Hodor se transformó en el gigante amable y duosilábico que conocimos y que amamos -la consciencia de Bran Stark le imprimió esa orden en el cerebro cuando era chico- domina este episodio que parece una película de terror, dirigido por Jack Bender, veterano de Lost. Pero cada una de las numerosas uniones emocionales del episodio -entre Sansa y Meñique en el Norte, entre Daenerys y Jorah en el Este- fue devastadora en derecho propio.

8.-Misericordia (T5, E10)

Viste la desgracia, la derrota y la muerte de Stannis Baratheon. Viste el escape de Sansa Stark y Theon “Reek” Greyjoy. Fuiste testigo de los asesinatos de Myrcella Baratheon (por parte de las Serpientes de Arena) y Ser Meryn Trant (a manos de Arya Stark). Todo esto, junto con el castigo a Cersei Lannister y el asesinato de Jon Snow. En materia de finales de temporada, era difícil ganarle a este…

7.- Los vientos de invierno (T6, E10)

… hasta que llegó el final de la siguiente temporada. Desde la maravillosa secuencia de apertura -un montaje de las luminarias de Desembarco del Rey preparándose para el juicio de las reinas Margaery y Cersei, y ya sabemos cómo terminó eso- hasta el final de ‘me voy hacia el oeste’, este fue un episodio memorable. Entre medio, Arya Stark se vengó del asesino de su madre; su hermana Sansa le dio de comer a Ramsay, su violador, a los perros; y Jon Snow fue coronado Rey del Norte precisamente cuando nos enteramos de que es un Targaryen secreto (!) y potencial heredero del Trono de Hierro.

6.- Baelor (T1, E9)

Era todo un engaño, y no sólo el hecho de que Ned Stark -ostensiblemente el protagonista de la serie- se moriría antes de que terminara la Temporada Uno. Incluso el modo de la muerte era un engaño. La gran pregunta durante todo este episodio era si Ned iba a sacrificar su honor y asumir la traición para evitar que sus fueran testigo de su ejecución. Lo hizo… y murió de todos modos. La injusticia de ello, reflejada en las reacciones de angustia de Arya y Sansa (representadas por las muy buenas actrices jóvenes Maisie Williams y Sophie Turner), fue lo más desagradable de todo.

5.- La batalla de los bastardos (T6, E9)

Parafraseando un viejo chiste: ¿Cómo se le dice a un montón de esclavistas muertos en el fondo del mar? Un buen comienzo. Ese es, claramente, la perspectiva de este crucial episodio de la sexta temporada de Game of Thrones, que empieza con Daenerys arrojando fuego y sangre sobre la Bahía de los Esclavos -y que, desde entonces, sólo se pone más perturbador-. El centro es el conflicto que da título al episodio entre Jon Snow y Ramsay Bolton en Winterfell, un conflicto cataclísmico que deja montañas literales de cuerpos muertos en el campo de batalla. Los horrores de la guerra jamás habían sido más horrorosos.

4.- Besado por el fuego (T3, E5)

¿El Juego perfecto? Sin ninguna muerte shockeante ni batalla espectacular, este episodio profundo de la Temporada Tres podría ser ignorado; lo cual sería un crimen contra los dioses, antiguos y nuevos. Tres parejas desafortunadas proveen los puntos más altos: Arya le rogó a su amigo/enamorado Gendry que se quede con ella, diciéndole, apenada: “Vos podrías ser mi familia”; el arrogante Jaime Lannister desilusiona a su guardia (y se quita la ropa), bañándose con su amiga/enemiga Brienne, y revelando el secreto de cómo mató a un rey para salvar una ciudad; y la pelirroja, salvaje y apasionada Ygritte secude a Jon Snow con un estilo directo y sexy. “Quiero que me veas”, le dice. “Toda.” Una joya en la corona.

3.- Las lluvias de Castemere (T3, E9)

La Boda Roja: no hay más que decir. Uno de los episodios de televisión más shockeantes de la historia, más allá de que sus episodios ya fueran conocidos para los lectores de Canción de Hielo y Fuego. Podrían haberse dedicado meramente al terror de perder tres personajes principales en cuestión de minutos. Pero en su lugar, los realizadores trabajaron para crear una sensación de muerte creciente, construyendo una sensación de “algo no está bien” hasta que aparecen los cuchillos. Después se enfocaron en el dolor, empezando por el Rey Robb arrastrándose hasta el cuerpo de su mujer embarazada y moribunda, y alcanzando un clímax con Catelyn Stark gritando mientras ve cómo muere su hijo. Su cuerpo cae al piso junto con nuestras esperanzas, y “La Boda Roja” entró en el diccionario de la cultura pop.

2.- Casa austera (T5, E8)

La caída de Bran Stark, la muerte de Ned Stark, la rotura de cráneo de la Víbora Roja, el asesinato de Jon Snow; todo esto queda en un nivel secundario ante este episodio en cuanto a haber shockeado a todo el público de Game of Thrones. Sin ningún precedente en las novelas de George R. R. Martin, que meramente aluden a un cataclismo en el pueblo del título sin dar ninguna pista de lo que pasó, Casa austera sorprendió tanto a los lectores como a los espectadores. Luego de un comienzo ominoso, los ejércitos de los muertos cayeron sobre las fuerzas tanto de la Guardia de la Noche como de los salvajes en una avalancha literal de cadáveres andantes, guiados por el demoníaco Rey de la Noche. Mientras Jon Snow se escapa de una legión de humanos devenidos zombies, la amenaza de los Caminantes Blancos había quedado absolutamente clara.

1.- Aguasnegras (T2, E9)

El mejor episodio de la serie contiene la mejor batalla jamás aparecida en la televisión, sin lugar a dudas. Pero el episodio es mucho más que un contexto para una escena increíble. Escrito por el propio creador, George R. R. Martin, y dirigido por Neil Marshall, especialista en acción, le puso un rostro humano a la guerra. Para cada explosión masiva, había antes una tranquila conversación entre guerreros, como la calma antes de la tormenta. Para cada guerrero, había un padre temiendo por su hijo. Y para cada gesto heroico y audaz, había alguien sucumbiendo a la presión. No hubo un episodio más espectacular, ni ninguno más fiel al espíritu de la serie. Si Game of Thrones fuera Led Zeppelin, Aguasnegras sería su “Stairway to Heaven”. Que siga ardiendo.

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