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Culto
La conexión poética que trajo al artista chino Ai Weiwei a Chile

La conexión poética que trajo al artista chino Ai Weiwei a Chile

El artista estuvo en Isla Negra y visitó la casa de Pablo Neruda, quien fue amigo de su padre, el poeta Ai Qing. Anoche daba una charla en CorpArtes.

De a poco se fue encontrando con la memoria de su padre. Primero inmortalizó desde el avión el cruce de la cordillera de los Andes, luego tomó otras fotos: de su hijo en la playa de Concón; de la vista nocturna del puerto de Valparaíso; del caldillo de congrio que almorzó en un restaurante local, y varias otras al interior de la casa de Pablo Neruda en Isla Negra. El miércoles Ai Weiwei, el artista chino más internacional, aterrizó en Chile, y aunque su actividad oficial era la conferencia abierta a público que daba anoche en CorpArtes, su destino principal no era Santiago, sino todos aquellos lugares que 60 años atrás había recorrido por primera vez su padre, el reconocido poeta Ai Qing, en compañía del vate chileno.

Hace solo unos días, Ai Weiwei inició su primer viaje a Latinoamérica. Partió en Buenos Aires, donde en noviembre tendrá una retrospectiva en la Fundación Proa. Chile también estaba dentro de su itinerario, pero los motivos eran más personales, por lo que prefirió no pactar entrevistas con la prensa chilena ni detallar sus actividades, según informó CorpArtes.

Sin embargo, a través de las publicaciones en su cuenta de Instagram (@aiww), el artista deja entrever el lazo emocional que mantiene con el territorio chileno. Entre los registros curiosos (la foto de un trío de cervezas chilenas y un video de un cantante callejero), Weiwei subió una antigua foto de su padre hincado a orillas de la costa nacional y luego una de su hijo imitando la escena.

“Este viaje me está dando la oportunidad de visitar América Latina, vine con mi hijo, nunca antes pude viajar con él, y así podrá recordar lo que hizo su abuelo”, dijo hace solo unos días en la conferencia que dio en Buenos Aires, en Fundación Proa.


La herencia paterna

En 1954, el poeta Ai Qing vino a Chile por invitación de Neruda, quien celebraba su cumpleaños número 50. Se habían conocido tres años antes en Beijing, mientras el autor de Canto General participaba en el Consejo Mundial por la Paz y visitó la capital china para entregarle el Premio Stalin al poeta Son Quinling.

Antes de que su avión aterrizara en Chile, Ai Qing hizo escalas durante ocho días en Praga, Ginebra, Lisboa, Río de Janeiro y Buenos Aires. Ya en el país, se quedó un mes junto a Neruda, viaje que luego relató en sus memorias, donde contó cómo el chileno le dedicó poemas en los que lo bautizaba como “hijo de las altas montañas y el océano”.

Tres años más tarde, se produjo el tercer encuentro entre los poetas, esta vez en China, cuando Neruda viajó al país junto a su esposa Matilde Urrutia. Ai Qing se encargó de pasearlos: visitaron el Bosque de Piedra en Kunming, viajaron a la provincia de Sichuan e hicieron un crucero por el río Yangtsé desde Chongqing hasta Shanghai para contemplar la belleza de la presa de las Tres Gargantas.

Según un reportaje de 2011 de la revista Instituto Confucio, que revisa la relación de Neruda con China, Ai Qing acudió al hotel donde se alojaba el poeta y se despidió advirtiéndole que “China está sometida a un movimiento anti derechista muy fuerte, por eso a lo mejor mañana no podremos venir a despedirlos. Las situación política está muy complicada y no se puede explicar con pocas palabras”. Al poco, Ai Qing fue acusado de traicionar al régimen, enviado a una granja en Manchuria y se le prohibió publicar.

Esta historia, sin duda, marcó la vida de su hijo Ai Weiwei, quien se convertiría también en un artista y quien a partir de 2008 mantendría sus propios conflictos políticos con el gobierno chino, luego de que liderara una investigación sobre la muerte de varios estudiantes en un colegio de Sichuan destruido por el terremoto de ese año. Según Ai, el gobierno no estaba entregando toda la información sobre las víctimas. En 2011, tras varios episodios de disidencia y hostigamiento por ambas partes, la policía detuvo a Ai Weiwei por una supuesta evasión de impuestos en el aeropuerto de Beijing y le confiscó el pasaporte. Lo recuperó en 2015.

“Sudamérica es mucho más avanzada, mucho más abierta, tiene una fuerte calidad democrática de apertura en relación a la libertad individual. China es totalmente distinto, China no es tan distinto a Corea del Norte en materia de libertad de expresión y derechos humanos”, señaló el martes durante su conferencia en Buenos Aires. Y afirmó que como artista sentía una “obligación” de criticar con fuerza los ataques a los derechos humanos y la libertad de expresión por parte del régimen de su país.

Durante los dos últimos años, Weiwei ha realizado exposiciones en diferentes puntos del mundo, como Italia, España, Inglaterra y EEUU, país donde vivió entre 1983 y 1993. Sus últimos proyectos tratan sobre la crisis de los refugiados, a través de instalaciones y un reciente documental, Human Flow, con el que competirá en el Festival de Venecia, en septiembre próximo.

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