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Culto
María Paz Santibáñez, pianista chilena: “Un concierto es la mejor forma para decir que la cultura de la muerte no ganó”

María Paz Santibáñez, pianista chilena: “Un concierto es la mejor forma para decir que la cultura de la muerte no ganó”

La intérprete y agregada cultura en Francia dará un recital este 9 de agosto en el GAM para presentar su último disco. La fecha coincide con los 30 años de la agresión de un carabinero que casi le cuesta la vida durante una protesta frente al Teatro Municipal.

“Memoria y futuro”: ése es el lema que repite sin cesar durante la conversación la pianista y agregada cultural de Chile en Francia, María Paz Santibáñez. Lo menciona, por ejemplo, cuando se le pregunta por su trabajo como intérprete: puede unir en un disco a Claude Debussy, el compositor francés de principios del siglo XX (que según la crítica interpreta con un “virtuosismo de primer nivel”) con las creaciones del compositor chileno Miguel Farías de apenas 34 años.

Y este lema lo menciona también cuando se refiere a su trabajo como agregada cultural de Chile en Francia, puesto que ha ejercido durante los últimos tres años en paralelo a su carrera musical y en donde la nombró la presidenta Michelle Bachelet: “Chile es más que un golpe de Estado, pero no hay que desconocer lo que eso significa”, reconoce Santibáñez que en este trabajo se jacta de haber conocido a “nuevas generaciones de artistas que leen los eventos de historia de otra forma y los transforman y los quieren hacer trascender al siglo XXI con un discurso y tratamiento novedosos”. Y dice que es “mejor acompañar esas nuevas propuestas a no dejarles el espacio y quedarse en el recuerdo de lo que fue”.

El miércoles 9 de agosto María Paz Santibáñez, en su versión de intérprete, presentará su último disco Ecos y resonancias, en Chile, en el GAM. Un disco en homenaje a Claude Helffer (1922-2004), el músico francés con el que trabajó durante dos años – transcribió sus diarios de vida de manera póstuma- admirador de Debussy y uno de los intérpretes privilegiados de los compositores de después de la SegundaGuerra. El álbum incluye composiciones del autor de La siesta del fauno (Debussy) y piezas del chileno Farías: “Yo trabajé mucho con Claude Helffer y lo que más me llamaba la atención era su manera de construir un repertorio que entregara al público un hilo conductor. No es lo mismo tocar un programa en que sólo haya obras contemporáneas y que está dedicado a un tipo de escucha, a emparentarlas con obras del pasado que permiten que uno acceda a ellas de otra manera. Claude participó del comité editorial de la nueva edición de las obras de Debussy y estuvo a cargo de los preludios. Además era un gran intérprete de Debussy. Se imponía hacerle un homenaje. Y un día junto a su viuda Mireille escuchamos las obras de Miguel Farías. Ella me dijo. ‘Este músico le hubiera gustado a Claude’”.

Este concierto en Chile, coincide con los 30 años de aquel 24 de septiembre de 1987 cuando María Paz Santibáñez, estudiante de música de la Universidad de Chile, fue herida por un carabinero mientras participaba de una protesta afuera del Teatro Municipal. La artista quedó con la mitad del cuerpo paralizada y debió aprender a tocar nuevamente en una dolorosa y lenta rehabilitación: “El concierto no es para recordar esos 30 años. Pero cuando vi que se acercaba una fecha así, pensé que debía pasarla tocando. Es la mejor forma que tengo para decir que esa cultura de muerte no ha ganado. Parecía imposible, y de pronto estoy bien, estoy tocando y haciéndolo con ganas. Además me encanta hacerlo como agregada cultural del gobierno que está marcando el final de la transición. Es increíble la cantidad de reformas y avances que hay en este minuto. Yo observo lo que pasa en Francia: se vota una ley y pasan tres años antes de que la ley definitiva no esté, pero es una manera de decir ‘lo que teníamos no es lo que corresponde’. Eso está pasando en Chile: hay un montón de áreas en que se está asumiendo que aquello en lo que estábamos no era lo correcto”.


María Paz, la gestora cultural

Un piano de cola ocupa la mitad del departamento de la artista en París. Lo ha aislado del suelo porque algunos vecinos han comenzado a decir que hace ruido. Otro piano, pero vertical, la acompaña en su oficina en la Embajada, por lo que ella trabaja en el primer piso mientras que los otros funcionarios están en el tercero. Además hasta hace poco su tarjeta de visita tenía dos caras, la de pianista y la de agregada cultural: “Esto no quiere decir que me la pase tocando en mi trabajo, es más bien un ‘saca de apuros’. La gestión cultural de esta naturaleza no tiene horarios. Esta noche voy a cenar con una bailarina, y voy a estar trabajando desde las nueve de la noche revisando proyectos. A veces me encuentro con el Consejo de la Cultura en internet y es la una de la mañana y estamos hablando y resolviendo temas. Incluso el 14 de julio estuve todo el día viendo el tema de la visita de los Parra a Biarritz y acá era feriado”, explica.

No lejos del piano de María Paz, está el borrador de una suerte de cuenta pública de su gestión cultural a meses de dejar el puesto. “En un primer momento, lo más importante era el tema de la difusión: cómo un servicio cultural de Chile en Francia podía tener la información de lo que están haciendo los chilenos que vienen de allá, los que están en residencia, los de acá, los que están en gira. Nos abrimos a las redes sociales, y ya tenemos dos mil amigos en facebook y otro tanto en twitter”, repasa orgullosa.

De las actividades que ha ayudado a organizar se acuerda con especial cariño del concierto del año 2015 Chile: patrimonio, memoria y futuro, en el que incluso un coro francés interpretó obras de artistas nacionales en lengua mapuche o kawashkar. Santibáñez destaca también la participación de 27 creadores chilenos en el salón de la creación artesana de lujo Révélations, en el Grand Palais de París, en mayo pasado. O la exposición de fotografía chilena Facetas ocultas en la Casa de América Latina, que tuvo récord de visitas el año pasado: “Me gusta destacar la exposición Mapuche, viaje en tierra lafkenche, en el Museo del Hombre de París, porque ubica a los mapuches en una relación ecologista con el planeta, antes de que la ecología y las preguntas sobre el destino del planeta estuvieran sobre la mesa”, describe.

Repasando estos 36 meses de gestión cultural, reconoce: “Ha sido un desafío enorme y le he tomado mucho cariño. Me siento muy contenta porque se han hecho cosas que prestan un servicio. Lo que más me enorgullece es haber firmado una carta de intenciones en materia cultural entre los gobiernos de Chile y Francia.” Luego enfatiza: “Todos los proyectos que me han traído son maravillosos. Algunos están muy avanzados y otros son sólo un embrión, pero la ilusión que pone la gente te nutre. Me gusta poder orientarlos, que salgan contentos de mi oficina. Hace un tiempo un grupo de teatro me trajo su dossier de prensa. Yo les hice ver que no habían puesto ninguna crítica. A los meses me contactaron para explicar que ya tenían agendadas tres funciones. Son cosas que puedes ver de afuera y como soy artista, sé lo que a mí me cuesta y sé lo que hay que mostrar. Es más fácil ver las falencias en el trabajo de otros que en el propio. Tengo la sensación de que he dejado las bases para una agregaduría que pueda tener una proyección”, asume satisfecha.

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