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Culto
El amor después del amor: las margaritas y el mantel de Fito Páez

El amor después del amor: las margaritas y el mantel de Fito Páez

Nunca más el piano y la voz de Rodolfo Páez sonaron igual.

Tras un año de gira tocando su Tercer mundo, el hijo más aventajado de Charly emprendió rumbo a Uruguay con la misión de darle forma a un nuevo disco. Pero lo que Páez encontró en las playas del paisito, exactamente en José Ignacio, fue mucho más que la nueva placa: halló el amor. Elemento clave en la gestación del que se transformaría en su éxito más grande: precisamente, El amor después del amor. Catorce canciones entre las que aparecen hits como “Pétalo de sal” o “Tumbas de la gloria”, colaboraciones del olimpo musical trasandino: de Spinetta, Charly y Calamaro, entre otros, y un Fito en estado de gracia lograron hacer de su séptimo trabajo de estudio un imaginario popular imborrable, el álbum más vendido en la historia del rock argentino. Y entre ese puñado de himnos que ofrece, se encuentra el que probablemente es el más popular de Páez: “Un vestido y un amor”, además, el ejemplo inequívoco del componente que motivó la realización del disco. El músico recuerda que “esta canción surgió una noche, yo no tenía ni 30 años. Estaba desdentado y terminé en la casa de una mujer que nunca pensé que me fuera a dar bola. Era la mañana y ella quería que me fuera”. No se fue, tomó un teclado y en tiempo récord la armó. ¿Su musa inspiradora? Ésa que conoció en Uruguay, Cecilia Roth.


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