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Culto
Gautier Capuçon, la joven estrella del chelo llega a Frutillar

Gautier Capuçon, la joven estrella del chelo llega a Frutillar

El músico francés, que ha tocado con Abbado y Boulez, estará el sábado en el Teatro del Lago.

Para el músico francés Gautier Capuçon, tocar el chelo es una cuestión casi fisiológica. Cuando habla del gran instrumento de cuerdas, parece que se estuviera refiriendo a una persona, y al dar detalles es fácil advertir que su chelo puede ser tan musical como erótico. Su instrumento, un violonchelo del 1701 creado por el luthier veneciano Matteo Goffriller, es una caja de sorpresas, donde “todos los días se descubre algo nuevo”.

Nacido hace 35 años en Chambéry, Gautier Capuçon es la última visita del Festival de Invierno, una iniciativa que ha tenido durante dos semanas a la Orquesta de las Américas y a sus profesores instalados en Frutillar. Junto a esta agrupación y bajo la dirección del mexicano Carlos Miguel Prieto, Capuçon tocará en el Teatro del Lago el Concierto para chelo “Reflet d’un temps disparu”, del compositor chino Qigang Chen (1951). Las otras obras que se interpretarán el sábado a las 19 horas son el ballet Jeu de cartes de Stravinsky, Guerrero andino del peruano Juan José Chuquisengo y El sombrero de tres picos, del español Manuel de Falla.

Alumno del chelista austríaco Heinrich Schiff y estrella del sello Warner Classics (con una discografía de 25 discos), Capuçon ha ganado dos premios Echo Klassik en Alemania y fue dirigido entre otros por Claudio Abbado, Pierre Boulez y Benrard Haitink. Con el primero fumó el primer cigarro de su vida a los 16 años después de un concierto con la Filarmónica de Viena, con el segundo aprendió a respetar a los compositores modernos y con el tercero respiró la tradición de los clásicos y románticos.

“Qigang Chen es justamente un músico de nuestra época, repertorio al que yo le doy mucha importancia”, dice Capuçon al teléfono desde Beijing, una de las paradas de su gira mundial. ”Su Concierto para chelo es una obra maravillosa, una mezcla de antiguas tradicionales musicales de China e inspiraciones de Francia. Fue creado para Yo-Yo Ma, quien lo estrenó en 1996 junto a la Orquesta Nacional de Francia”, agrega. Sobre las dificultades de la composición, explica: “Es desafiante para cualquiera, en particular porque se utilizan instrumentos tradicionales chinos como el erhu, y el chelo debe lograr pulsiones musicales similares”.

Parte de una familia de músicos integrada además por su hermano mayor, el destacado violinista Renaud Capuçon, el chelista galo es también pianista aficionado. Aún así, el corpulento instrumento de cuerdas supera las comparaciones: “El chelo está en mi sangre, en mi cuerpo y en mi corazón. Es casi como si fuera una extensión de mi cuerpo”. También, a su manera, aventura su opinión sobre su sonoridad: “Creo que es el instrumento más cercano a la voz humana en términos de sonido. También es lo más parecido a un cuerpo: lo abrazas, lo sujetas con tus propias piernas y de cierta forma lo haces parte de ti”.

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