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Culto
Soda Stereo: el inicio de todo

Soda Stereo: el inicio de todo

La banda argentina ícono del rock latino debutó en la primera mitad de los 80 con peinados extravagantes y el predominio de sintetizadores que emulaban el sonido new wave y post-punk de las islas británica. Aquí se registra cómo se creó el primer disco de Soda.

“Los hermanos Federico, Marcelo y Julio Moura los vieron en el Zero Bar una de esas noches. A pesar de la desprolijidad que tenían en vivo les encantó como sonaban y llamaron a su manager, Carlos Rodríguez Ares, para convencerlo de que los contratara”, narra el periodista Juan Morris en su libro Cerati, la biografía.

Los fundadores de la banda Virus detectaron en esas primeras presentaciones el potencial de Soda Stereo, aquel trío argentino formado por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti, que comenzó reversionando a los británicos The Police y The Beatles y que no grabaría su primer disco sino hasta 1984.

“¿Por qué no puedo ser del Jet- Set?”, “Vitaminas” y “Dietético” ya habían debutado ante los 15 invitados al cumpleaños de Alfredo Lois, amigo de los Soda que en ese entonces se hacían llamar Los Estereotipos. El paso siguiente fue encerrarse a seguir con los ensayos y tuvieron que pasar seis meses para que volvieran a presentarse en vivo, esta vez, frente a un público desconocido.

El lugar fue la discoteca Airport, en donde interpretaron los mismos temas que escucharon los amigos de Lois, y agregaron una canción inédita: “Juegos de Seducción”, que incorporarían en su segundo álbum de estudio, Nada personal.

“El 17 de agosto de 1983, un mes después de debutar en vivo, Gustavo, Zeta y Charly estaban firmando su primer contrato discográfico”, registra el periodista Juan Morris. Según ese acuerdo, previo a grabar, Soda debía concentrarse en darse a conocer por medio de presentaciones en vivo. De esta forma tendrían la práctica suficiente al llegar al estudio y su nombre ya estaría inserto en la escena musical argentina.

“Afrodisíacos” y “Sobredosis de TV” ya formaban parte del repertorio de una banda que cada vez era más reconocida en el sector under bonaerense. La negociación con la compañía discográfica aún estaba en proceso cuando decidieron grabar un demo que les permitiera circular en la radios.

Con la producción a cargo de Federico Moura, “Te hacen falta vitaminas”, “¿Por qué no puedo ser del Jet-Set?” y “Dietético” dieron vida al primer demo, el acercamiento al exitoso debut que no estuvo exento de dificultades.



“En esas grabaciones tenían lugar algunos accidentes espontáneos, como nos pasó con el inicio de ‘Te hacen falta vitaminas’, cuenta Zeta Bosio en su autobiografía Yo conozco ese lugar. “El arreglo original lo habíamos pauteado con el bajo al comienzo de la canción, después de la introducción de guitarra, pero en un ensayo, en el momento exacto en el que entró Charly, no llegué a arrancar con la frase, empecé tarde y me pasé una vuelta tocando una sola nota”, explica Zeta, arreglo que perduraría en una de las canciones más famosas de este primer disco.

“Detectives” fue una de las primeras creaciones de la banda, pero no pasó el filtro para este disco debut. De hecho, no fue parte de ningún álbum, al menos no directamente. Solo una frase llegó a ser parte de la discografía oficial: dentro de la canción “El cuerpo del delito” en Nada Personal.

En este primer disco predominaban los sonidos pop con vibra de hiperactividad para mantener al público con la energía en alto, por lo que Gustavo decidió incorporar un tema en clave de balada. “Trátame suavemente”, tema original de Daniel Melero, el cual sería reversionado también en Chile por el grupo La Ley.

El tema crucial para el disco, quizás no fue el más popular de la banda o ni siquiera del álbum, pero sí es un tema que en palabras de Cerati “definió muchísimo a Soda Stereo”. En entrevista con el diario argentino Clarín, se refirió al sencillo -y a los 11 tracks en general- como “música dietética. Hace adelgazar, pero ante cualquier duda consulte a su médico. Tratamos de mantener los cuerpos sanos y las mentes desaceleradas. Proponemos la vuelta al baile, no dejar más los cuerpos unidos a las sillas y los pies quietos”.

Federico Moura también estuvo a cargo de la producción del álbum. Morris documentó en su libro que los temas ya tenían resueltos los arreglos, tanto en el sonido instrumental como en la grabación de voces, pero que “sentían que la fuerza del grupo sobre el escenario se diluía en el estudio, así que decidieron grabar cada cuerpo de la batería por separado y doblar todas las guitarras y las voces para que ganara mayor densidad”.

Paradójicamente, el disco que Virus ya tenía en el mercado no era del gusto de los Soda. Según cuenta Zeta Bosio en su autobiografía, “veíamos que los demás grababan y sentíamos la urgencia de tener nuestro propio disco lo antes posible. Veíamos que otros -en este caso, Virus- sonaban en la radio y tenían éxito, y nuestra sensación era que estaban ganándonos de mano”.

Las grabaciones se realizaron en el estudio perteneciente a CBS, lugar que según narra Zeta, parecía de los años 50 y emulaba a Abbey Road, con un gran espacio para la entrada de las orquestas de tango.



“Por esos días invitamos al Gonzo Palacios, de Los Twist, para que improvisara una línea de saxo en “Jet-Set” y en “Mi novia tiene bíceps”, una canción que surgió en el living de la casa de Gustavo a partir de que escuchamos “Vitaminas” al revés, cuando descubrimos el grito ¡eyo! Como el revés del ¡oye!”, recuerda Zeta.

En 1984, las canciones estaban definidas y grabadas, y el sueño del primer disco estaba cada vez más cerca. El siguiente paso era aplicar las técnicas publicitarias.

El primer consejo que recibieron antes de lanzar el disco fue que Cerati y Bosio se quitaran un año para estar más cercano a la edad de Alberti (con quien tenían 4 y 5 años de diferencia). En segundo lugar, les propusieron elegir ‘nombres artísticos’.

Zeta cuenta que su apodo musical surgió del sobrepeso que tenía en su juventud. Originalmente ‘Zeta’ era ‘Ceta’ por Cetáceo, una referencia burlesca en alusión a su contextura gruesa. Pero también se vinculaba a que practicaba remo frecuentemente, justamente para mantener una estilo de vida saludable, según narra Bosio en Yo conozco ese lugar.

Por su parte Charly conservó el apellido artístico de su padre, reconocido representante del Jazz ‘Tito’ Alberti, y cambió Carlos por Charly. Gustavo pensó usar su segundo nombre y el apellido de su madre, haciéndose llamar Adrián Clark, pero finalmente optó por lo simple y conservó su nombre real.

Zeta y Gustavo sugirieron crear ellos mismo el diseño de la portada. Egresados de Comunicación Social, se sentían más que capaces de aquella misión, con el apoyo de su amigo Alfredo Lois. Se sacaron fotos en la casa de Gustavo, Zeta eliminó alguna grises en el laboratorio fotográfico y luego Lois dibujó en tinta sobre las fotografías añadiendo líneas a color.



La ‘muestra blanca’ o primera copia de un disco previo a su grabación definitiva, fue recibida con emoción por parte de Gustavo, Zeta y Charly; sin embargo, no era lo que esperaban. “A medida que escuchábamos el disco, la experiencia se volvía más y más decepcionante. ‘¿Esto es nuestro disco?’, nos preguntamos básicamente porque no nos gustaba para nada como sonaba”, dijo Zeta en su libro.

Contradictorio a la recepción que tuvo este disco homónimo de la banda. El vinilo salió a la venta el 27 de agosto de 1984, formado por 11 canciones y valorado por la crítica musical de ese entonces.

Juan Morris registra que este primer álbum obtuvo el segundo lugar en la categoría “Artista revelación” de la revista Pelo, medio reconocido en la escena musical argentina. “Con el tiempo, sin embargo, aprendí a amigarme con su sonido y a valorar que fue un disco muy poderoso para aquel momento. En definitiva, cada producto que hacés es genial si sabés que le pusiste lo mejor”, reconoce Zeta.

Fue en ese mismo año que Charly García, considerado el rey del rock en español, creó el tema “Esos raros peinados nuevos” del disco Piano Bar. Alusión a los extravagantes diseños abultados y elevados de aquellos jóvenes con maquillaje inspirado en The Cure y Bowie. Ya sea como crítica negativa o halago, Soda Stereo estaba llamando la atención.

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov