*

Culto
Soda Stereo creció respirando una Doble Vida

Soda Stereo creció respirando una Doble Vida

Tras haber conquistado toda América Latina, el trío liderado por el desaparecido Gustavo Cerati ahora iba por la trascendencia. Doble Vida es una trabajada colección de canciones ideadas para inscribirse entre los grandes.

Tras haber publicado su primer disco en vivo, Cerati y los suyos se plantearon como desafío que su cuarto trabajo inédito fuera un punto significativo en sus carreras. Luego de ganar la batalla ante todos los grupos de la época, Soda comenzó a sondear reconocidos productores para darle un “sonido internacional” a una música que ya iba mucho más allá de las fronteras argentinas.

Con los demos registrados en el departamento de Gustavo ubicado en el piso 4°B de un edificio de Belgrano, la banda y su representante llegaron a dos candidatos: Mark Knopfler y Carlos Alomar. El primero, uno de los mejores guitarristas del mundo y que trabajó codo a codo con Bob Dylan, les notificó que estaría ocupado “por lo menos por tres meses”. Alomar en cambio, demostró interés desde el primer minuto. Vio en el trío la ocasión perfecta de acercarse a la música en español y trabajar sus raíces latinas.

El productor, por su parte, era uno de los músicos incondicionales de David Bowie e incluso llegó a firmar junto a él y Lennon, el super hit “Fame” en 1975. Tras acabarse la asociación con el desaparecido músico británico, Alomar aceptó el desafío. Sería el hombre tras las perillas de un disco que se convertiría en un punto de inflexión en la carrera del trío.

Años más tarde, recuerda que aquel trabajo “fue una tarea de amor. Eran muy jóvenes y tenían un gran entusiasmo”. Además, destaca la disposición con la que Cerati y los suyos recibieron su trabajo: “Si no me gustaba una canción, me traían otra. Si había un arreglo que no funcionaba, me traían otro”.

Una vez en New York y tras la primera sesión en el estudio, el conjunto supo que las cosas iban a ser distintas. Por primera vez, grabaron las bases melódicas de las canciones todos juntos en el estudio, como una forma de capturar fielmente la dinámica del vivo. Tras esto, sólo se agregaron más guitarras, vientos y las voces. Como curiosidad, fue el mismo Alomar quien grabó el rap en inglés de “En el borde”.

Con solo nueve temas, Doble Vida -que por poco lleva por nombre La Ciudad De La Furia- está rodeado de la influencia funk y soul, sello característico de su nuevo productor. Con un trabajo final que rodeó el mes de duración, Zeta Bosio y Gustavo Cerati se encargaron cuidadosamente de supervisar el mastering su nuevo trabajo, y Charly Alberti ya en Buenos Aires, daba ronda de entrevistas para preparar el lanzamiento agendado para el 15 septiembre de 1988.


El LP editado originalmente por la CBS contiene entre sus tracks varias canciones que se transformaron en canciones obligadas en los sets de la banda. “Picnic en el 4°B” funciona como una animada invitación a adentrarse en el trabajo que empalma de manera certera con “En la ciudad de la furia”, uno de los singles más tocados de aquel año impulsado por el recordado clip dirigido por Alfredo Lois que también se encargó de la portada del álbum. El registro es considerado como uno de los mejores videos musicales de la historia del rock argentino.

En esta colección de canciones Gustavo Cerati alcanzaría por primera vez el olimpo tras componer y cantar de una manera magistral “Corazón delator”. La pista de 5 minutos es rodeada por una melancolía gótica inspirada obviamente en el cuento de Edgar Allan Poe pero desde el otro lado. “ La escribí pensando en que mi corazón me delata cuando veo a la persona que amo” resumiría Gustavo tiempo después y la catalogó como “una de mis canciones perfectas”. La estética de Soda Stereo ahora iba mucho más allá del look.

El cierre con “Terapia de amor intensiva”, el producido tema en colaboración de Richard Coleman -un colaborador permanente en la historia sodera y uno de los más íntimos amigos de Gustavo- fue descrito por la banda como una “especie de homenaje a Los Beatles y particularmente a Lennon. Es un himno, un tema tranquilo que redondea un poco todo el álbum”. En Perú el tema fue el cuarto single de Doble Vida debido a las bajas ventas que registró en aquel país.

La portada del disco también fue parte del atractivo distintivo con el que enfrentaron esa nueva era. Bajo el lente de Daniel Ackerman y el diseño de Lois -considerado uno de los “cuarto soda” por ser el impulsor de la línea gráfica de Soda-, el trío trasandino posó en la esquina de Hipólito Yriyoyen y Rocca (Diagonal sur) a pasos de la Plaza de mayo en Buenos Aires.

La fotografía realizada en 35mm buscaba emular el clima de la película Metrópolis (1927) del director alemán Fritz Lang. Además de la fotografía, la carátula presenta un nuevo logo para la agrupación, a cargo de la artista plástica Tite Barbuzza y que se usó además en todo el merchandising y afiches durante las gira de 1989.

La sesión de fotos quedó registrada en un pequeño extracto del documental Parte de la Euforia editado en DVD el 2004:


Doble Vida representa una verdadera frontera en la historia de los argentinos. Si The Beatles se empezó a perfilar hacia la inmortalidad con Rubber Soul, con este trabajo el grupo comenzó a probarse el traje de sastre que empezó a lucir dos años más tarde en Canción Animal.


Escúchalo completo vía Spotify:

Sobre el autor:

Raúl Álvarez |
Periodista de La Tercera y editor de LaRata.cl