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Culto
Nada Personal (o el antídoto para romper con la rigidez)

Nada Personal (o el antídoto para romper con la rigidez)

Era el momento para demostrar de qué estaba hecho Soda. El segundo disco del trío llegó para consolidar la idea que, más allá de ser los niños bonitos de rock latino, la carrera de Cerati, Alberti y Bosio iba realmente en serio.

Una hipnótica línea de guitarra da comienzo a la segunda aventura en estudio de una emergente banda argentina de nombre Soda Stereo. Nada personal, el track elegido para comenzar y simbolizar el trabajo, sería la puerta para el mercado chileno y mexicano, que adoptaron a estos veinteañeros como propios.

La presión de la industria y de los fanáticos cosechados con el debut energizante y adolescente editado sólo un año antes desapareció con un álbum lleno de experimentación y aprendizaje pero con un singles tan potentes que lo convirtió, al poco andar, en uno de los mejores discos de 1985.

Ante de meterse al estudio a grabar, la banda comenzó a probar en vivo varias de las canciones que finalmente quedaron en la cinta. “Danza rota”, “Juegos de seducción”, la mismísima “Nada Personal” y “Estoy azulado”, que Gustavo había compuesto con Richard Coleman, tuvieron una buena recepción de un público que concierto a concierto iba en aumento. Una de las “banda revelación 1984” de la revista Pelo estaba cosechando el éxito a punta de buenas canciones.

Con un poco más de respaldo por parte de la compañía, aunque no el demasiado como para grabar en un estudio de última tecnología, Soda se aventuró a buscar un sonido más grandilocuente y acabado. Intentando replicar técnicas ocupadas en sus discos favoritos, la banda señalaba en las entrevistas promocionales lo “osado” del álbum y que, por fin, ellos tenían el control absoluto de su sonido.

En retrospectiva, Gustavo Cerati admitió que a partir de Nada Personal “empecé a aprender a hacer canciones. También sirvió para ampliar los horizontes y experimentar con otros géneros”. El saxo jazzero de “Estoy Azulado”, la marcada vocación ochentera de “Imágenes retro” y el ambiente andino de “Cuando pase el temblor”, el primer gran hit continental de Soda, son la ejemplificación máxima de aquella apertura.

La portada, a cargo nuevamente de Alfredo Lois, supuso un cambio de logo para marcar la nueva personalidad de la banda y jugó con un concepto mucho más abstracto que en el debut. Un hombre misterioso inspirado en un reportaje que el diseñador vio en una revista militar se roba las miradas al sostener una foto del trío.

Aunque la configuración de elementos de la tapa no llegó a imprimirse fielmente -es por eso que existen al menos 5 versiones distintas de la portada-, el autor confidenció al biógrafo Marcelo Fernández Bitar que “al menos una tanda respetó las directivas de usar colores lavados en lugar de plenos”.

Con una preventa anticipada de 20 mil copias y el single homónimo sonando dos meses antes del lanzamiento oficial del trabajo, Nada Personal salió a las calles el 21 de noviembre de 1985, adelantándose casi un mes al siempre atractivo mercado navideño.

La gira del álbum los llevó a realizar su primer show en Obras y llenaba cualquier lugar que se propusiera. Su paralelo éxito en Chile que vivió su punto más alto en el Festival de Viña del Mar 1987 llegó sólo tras los ecos de un trío que lo llevó todo hasta el extremo.

¿Soda Stereo entonces es un grupo personal?
Todos: Sí, totalmente.

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Sobre el autor:

Raúl Álvarez |
Periodista de La Tercera y editor de LaRata.cl