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Culto
Mi parte insegura: Signos, el disco que catapultó a Soda Stereo

Mi parte insegura: Signos, el disco que catapultó a Soda Stereo

El tercer trabajo de la banda perfectamente pudo grabarse en el exterior, el presupuesto lo permitía. Sin embargo, tomó forma tras largas jornadas de improvisaciones a oscuras en los estudios Moebio. Signos es el producto de estados anímicos atípicos, experiencias que rozaban la crisis y del genio de Cerati, que hiló un batallón de letras conceptuales en una sola noche.

Tras un inicio explosivo, Soda Stereo se había transformado en una agrupación importante dentro del círculo de bandas argentinas, logrando gracias a su último disco, Nada Personal (1885), llenar por primera vez el Obras Sanitarias de Buenos Aires donde consiguen congregar a 22 mil espectadores a inicios del año 1986.

Con una extenuante gira nacional a cuestas, y con la obligación contractual de tener que publicar un nuevo LP a fines de ese mismo año, Soda Stereo se volvía a encerrar (de forma literal, según cuenta Zeta Bosio en Yo conozco ese lugar, su biografía publicada en 2016) en un estudio de grabación para asumir el proyecto más ambicioso que afrontaba la banda hasta entonces.

Lograr algo nuevo y diferente, ésa era la consigna principal para darle vida al nuevo trabajo. Bajo esas condiciones, de mucha presión, los músicos de la legendaria banda argentina se dedicaron de lleno a los ensayos logrando, luego de un par de meses, conseguir tener listas las canciones suficientes para poder montar el nuevo disco, que hasta ese momento no tenía una temática muy clara, pero que poseía una potente personalidad en base a su sonido.

Y es que, por alocado que suene, Signos, uno de los discos fundamentales en la historia del rock en español, fue escrito por Gustavo Cerati a último momento, en una sola noche.



El propio Cerati recuerda que “escribí todas las letras de un tirón. Vivíamos al palo, parecía que estábamos lejos del arte y sin embargo fue uno de nuestros discos más profundos, quizás porque no la estábamos pasando bien”.

“Me acuerdo que me acosté a las dos de la mañana, sabiendo que no tenía ninguna letra y que quería entrar a grabar a la semana siguiente. Esa noche se rompió el bloqueo, porque me pasaba que la música iba aumentando geométricamente y la letra tan sólo aritméticamente, y sabía que tenía muchas cosas para decir. Me desperté sobresaltado, puse el cassette con la música de los temas, y fui escribiendo una letra tras otra”, cuenta el líder de Soda.

Un escenario que recuerda perfectamente Richard Coleman, quien originalmente iba a colaborar con Gustavo para completar las canciones. “Un día entré a su casa y lo vi agotado, con el departamento tapizado de papeles arrugados y hojas arrancadas de cuaderno”, asegura el guitarrista.

Sin embargo, el resultado fue abrumador: el disco Signos sonó fuerte en distintos países. “Fue el desafío de sacarnos el lastre de ser sólo una banda pop”, aseguró Zeta.

Las invitaciones no se hicieron esperar y fue así como, en febrero de 1987, cuatro meses después de haber lanzado el disco, Soda Stereo lo presentaba en el Festival Internacional de Viña del Mar, desatando la “Sodamanía” y catapultando su carrera al extranjero de forma definitiva.

Luego vino Perú, Paraguay, Ecuador, Bolivia, Colombia, Costa Rica, México y Venezuela. Soda Stereo era la primera banda en la historia del Rock en español que conseguía tal éxito a nivel continental. Signos, además, lograba alcanzar el Disco de Platino en Argentina (87 mil) y Perú (21 mil), y Doble Platino en Chile (40 mil).




Radiografías de un lenguaje abstracto

Sin sobresaltos (Cerati – Bosio)

Distintas teorías se han planteado sobre este tema: referencias a la dictadura militar de Videla e incluso a la guerra de las malvinas. Lo cierto es que Cerati hace referencia al cómodo sitio que la década de los 80’ abrió en los medios de comunicación para poder ver las guerras a la distancia, desde la protección de tu habitación. Si esta crítica iba dirigida a la sociedad argentina o más exactamente al derrocado dictador, sólo ellos lo saben.

“Sin sobresaltos” es un explosivo y alegre inicio de un disco que marca, desde el primer momento, una distancia importante con lo que venía siendo el sonido de Soda Stereo, que hasta ese momento estaba muy marcado por el uso de samplers. El tema incluye diversos arreglos en viento, así como la experimentación con nuevos sonidos de guitarra, los que hacen de este track un inicio potente, aunque la tecnología de la época juega una mala pasada, estamos ante una canción que de haber sido grabada con la actual tecnología, habría tenido un mejor resultado.


El Rito (Cerati)

Un clásico inolvidable. Gustavo Cerati jugó durante toda su carrera con un estilo de composición muy enfocado en generar imágenes, descripción de ambientes (elemento que veremos mucho en este disco) y representación de situaciones a través de la música: “El rito” es una muestra genial de ello. El acontecimiento de la conquista, de aquel nervioso acercamiento hacia el objeto de deseo, el que en este caso pareciera ser un objeto imposible: una persona de mucha menor edad. La forma de abordar la conquista en este disco, así como el amor en general, es desde el “lado oscuro” del comportamiento humano, la debilidad personal y la atracción por lo prohibido. Esta balada rock nos deja además un impecable trabajo en los coros, así como un riff de guitarra contundente e impresionante. Un tema que genera atmósfera, representa fielmente el “sonido Signos” y el estado anímico que expresa esta etapa de la banda.


Prófugos (Cerati – Alberti)

Prófugos es la definición sonora de todo aquello que en algún momento se denominó “rock latino” en esta parte del mundo. Un single track por excelencia, que se transformó en un himno de la banda. Más allá del lenguaje policial empleado, es una canción que vuelve sobre las temáticas de pareja y esta particular versión de amores tormentosos que se hace una constante en el disco. Destacar el trabajo de Charly Alberti en la batería, así como los arreglos en teclados característicos de la presentación en vivo de este tema y un concepto que con el tiempo terminó acaparando esta canción: la idea de la permanencia, esa frase que se repite una y otra vez: siempre seremos…, ¿Soda?


No existes (Cerati – Bosio)

La escena de un crudo crimen planificado, una figura digna del teatro mágico de Herman Hesse en El lobo estepario, y la descripción del asesinato (¿simbólico?) de la figura amada que está amarrando tu libertad. Un tema oscuro que describe un acto de ira, un grito casi desgarrador que niega la existencia del sujeto deseado: ¡No existes! La perspectiva del amor tortuoso sigue muy presente, este es una de las canciones pioneras en lo que sería el sonido de Soda Stereo en los siguientes discos, alejándose de una estética más lúdica propuesta en las primeras entregas de la banda.


Persiana americana (Cerati – Daffunchio)

Esta canción, emblema de la agrupación, es una de las dos que contaron con la colaboración de gente ajena a la banda en lo que respecta a la letra. La base de “Persiana americana”, que ya rondaba desde la época del disco anterior, fue compuesta junto a Jorge Daffunchio, director de cine que trabajaba en un secundario.

Gustavo y Daffunchio se pusieron en contacto gracias a un concurso que se realizó en Radio del Plata, donde los participantes podían enviar letras para que distintas bandas las musicalizaran. Cuenta Cerati que “el tipo mandó un tema llamado “Cine negro”, y si bien no lo elegí porque era complicado ponerle música, en el programa mencioné en el aire que me había gustado mucho. La cuestión es que me llamó para darme más letras, y después de muchas reuniones terminamos haciendo ‘Persiana americana’”.

La descripción perfecta de la escena voyeurista, tensa, sexualizada, pero no concretada. Canción fundamental en la historia de Soda Stereo, hasta el día de hoy reversionada y tocada en distintos estilos, que define en buena forma la faceta más rockera de la banda. Gran trabajo de Zeta y Charly en la base rítmica que sostiene la canción desde el primer compás, y un Cerati soberbio en la voz, dando con la actitud justa para lo que la canción exigía.


En camino (Cerati – De Sebastián – Alberti)

La letra de “En camino” fue escrita por Isabel de Sebastián. Al respecto, Cerati explica que tomó la decisión buscando “cortar con el ego de tener una persona escribiendo todas las letras del álbum”.

Isabel, por su parte, recuerda que “el eje era la idea del ‘fin de siglo’, el no dejarse estar y recuperar el tiempo perdido, algo que salió de las cosas que a Gustavo le sugería el tema y también de la onda que me dio el resto del disco”.

“En camino” es, como todas las canciones de este disco, una detallada descripción de una situación emocional. El viaje (físico y sentimental) de una pareja de amantes por una carretera que representa la senda de su relación. Es -injustamente- uno de los temas menos reconocidos del disco, pero que cuenta con el honor de ser la canción preferida de Benito, el hijo de Cerati, y que el mismo Gustavo reconoce como una de sus predilectas al interpretarla junto a Soda en la gira “Me verás volver” del año 2007.

El acelerado ritmo de la canción llama la atención respecto a lo que estaba haciendo Soda Stereo en ese momento. De hecho, cuando fue interpretada en las giras de discos posteriores, fue adaptada a una versión bastante más pausada que otorgaba todo el protagonismo a los acompañamientos en teclado. La ya mencionada versión grabada en el año 2007, recupera la canción tal y cómo se presenta en el disco del año 86’.


Signos (Cerati)

“El amor bajo la luz de la luna hostil”. Signos es la canción que da nombre al disco y define conceptualmente el sonido de esta época de la banda: más melancólico, pausado, reflexivo. Es un Cerati que plasma las inseguridades y deficiencias emocionales que produce el amor. Este amor romántico, intenso, erótico e inseguro que siempre está presente en su obra. “Si algo cedes, calmaré tu histeria, con los dientes rasgaré tus medias”.

“Signos” es una canción que sumerge en un estado anímico, la guitarra acústica posee gran protagonismo, particularmente en la intro, “muy en la onda Pink Floyd”, confiesa Cerati en el documental de la gira “Me verás volver”, más el trabajo de órganos dan a esta canción un desarrollo sonoro muy rico que mostraba a la banda en otro nivel de madurez musical.


Final caja negra (Cerati – Bosio – Alberti)

“Partió de la idea de la caja negra de los aviones, que registra la última media hora de vuelo. De alguna manera este long play (Signos) es una caja negra y también el intento de salir de una caja negra, de las cosas que están aprisionadas dentro de uno”. Esto respondía Cerati cuando se le consultó, poco antes del lanzamiento del disco, sobre el significado de las letras del mismo.

La última canción, “Final Caja negra”, viene a ser un resumen de lo que es esta etapa sonora de la banda con un tono dramático muy marcado y una genial representación conceptual de lo que desarrolla temáticamente el disco. Se generaron una serie de interpretaciones posteriores sobre qué significaba realmente esta “caja negra”, pero nosotros nos quedamos con lo que Cerati y los otros integrantes del conjunto han señalado sobre este corte y la necesidad de salir de ciertos patrones en los que estaba sumida la banda en ese momento.

Los sintetizadores hacen un trabajo importante en los arreglos, y la guitarra de Cerati marca perfectamente los quiebres de la canción. Es un tema que da un paso adelante en lo que es la identidad electrónica del sonido de Soda Stereo, que a posterior dará a luz un disco como Dynamo, y que otorga un elemento más de riqueza a este disco fundamental, que llevó a Soda Stereo a un nivel superior como producto comercial y propuesta artística. Signos, de Soda Stereo, se transformó en un disco esencial para el rock en español.

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