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Culto
Es difícil de creer: Persiana Americana no nació como cualquier canción

Es difícil de creer: Persiana Americana no nació como cualquier canción

Un artista plástico que se animó a participar en un concurso radial fue el comienzo para una de las canciones más populares de Soda Stereo. Estos son los mitos y verdades tras la gestación de uno de los singles de “Signos”.

La historia de “Persiana Americana” es, al menos, curiosa. En 1986 El Submarino Amarillo, un programa de radio conducido por el periodista Tom Lupo, organizó un concurso para que jóvenes escritores enviarian sus obras a las oficinas del dial. La idea era que distintas figuras del rock argentino, entre ellos Gustavo Cerati, pusieran música a sus palabras.

Jorge Antonio Daffunchio, un artista plástico que hacía clases en un colegio, escuchó al pasar aquel llamado que le cambiaría la vida para siempre “Llamémoslo el destino. Él me puso en ese lugar y momento”, dijo años más tarde.

Aunque su área artística era otra, Daffunchio -que no tiene parentesco alguno con el guitarrista de Sumo- solía escribir cuentos cortos y una que otra poesía. Sin mucha fe, y tras haber revisado varios textos pensando en el concurso, decidió enviar un poema titulado “Cine Negro” inspirado en la obra del escritor Raymond Chandler.

Pese a que el mito se ha encargado de instalar que Daffunchio era un adolescente pobre al que le cambió la vida tras ganar el concurso, la historia real no fue así. El mismo artista se encargó de desmentir los hechos aclarando que él no obtuvo el primer lugar del concurso, siempre fue de clase media y que, para entonces, él tenía 10 años más que el vocalista de Soda Stereo.

Gustavo Cerati aclararía luego al biógrafo Marcelo Fernández Vitar que “si bien no lo elegí porque era complicado ponerle música, en el programa mencioné que me había gustado mucho”. Esto fue suficiente para que Daffunchio buscara insistentemente al guitarrista para proponerle más textos.

Jorge Antonio Daffunchio en 2016.

Con el tiempo en contra y un bloqueo creativo que le impedía avanzar en las letras de lo que sería Signos, el tercer álbum del trío, Cerati se reunió con el artista para entregarle un montón de títulos tentativos como “Caja Negra”, “Prófugos”, “Signos”, “El Rito” y “Persiana Americana”. “En una semana escribí más o menos diez temas”, contó a Rolling Stone Argentina en 2014.

El desaparecido cantante revisó las letras y de inmediato mostró entusiasmo por una de ellas. Aunque la primera versión de la canción era un poco más oscura pues “hablaba de un detective privado que esperaba a su amante que nunca llega”, el guitarrista le pidió a Daffunchio que le diera un giro más romántico y acorde a las temáticas que trataría el nuevo álbum.

Inspirado por la clásica película de Brian de Palma, Vestida para matar (1980), el escritor configuró la lírica final tomando la idea del espía que vigila a su amada a través de una persiana. Como curiosidad, en una entrevista a La Viola de Argentina confesó que “la primera versión era más romántica que la que escribí después”.

El 10 de noviembre de 1986 apareció en todas las vidrierías trasandinas Signos, una escueta colección de 8 canciones grabadas con urgencia para saciar la “Sodamanía” que ya se había propagado por toda Latinoamérica.

En los créditos, casi por sorpresa, los fanáticos pudieron advertir que su ídolo compartía créditos con un desconocido. Impreso con negritas, “(Cerati/Daffunchio)” figuraba al comienzo del LADO B. El mito tras el nombre comenzó a rodar, ayudado por el bajo perfil del co-autor que sólo años más tarde se animaría a contar la historia de la inusual gestación de un clásico del rock en español.


La letra completa:

Yo te prefiero
Fuera de foco
Inalcanzable

Yo te prefiero
Irreversible
Casi intocable

Tus ropas caen lentamente
Soy un espía, un espectador
Y el ventilador desgarrandote
Sé que te excita pensar hasta donde llegaré

Es difícil de creer
Creo que nunca lo podré saber
Sólo así yo te veré
A través de mi persiana americana

Es una condena agradable
El instante previo
Es como un desgaste
Una necesidad
Más que un deseo

Estamos al borde de la cornisa
Casi a punto de caer
No sientes miedo
Sigues sonriendo
Sé que te excita pensar hasta donde llegaré

Es difícil de creer
Creo que nunca lo podré saber
Sólo así yo te veré
A través de mi persiana americana

Tus ropas caen lentamente
Soy un espía, un espectador
Y el ventilador desgarrandote
Sé que te excita pensar hasta donde llegaré


Sobre el autor:

Raúl Álvarez |
Periodista de La Tercera y editor de LaRata.cl