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Culto
Canción Animal: ligeramente primitivo

Canción Animal: ligeramente primitivo

El más exitoso. El más conocido. El que tiene “De música ligera”. El quinto álbum de estudio de la banda argentina Soda Stereo, fue lanzado en agosto de 1990. Ya habían marcado pauta en los 80 con el new wave británico, y con este disco, querían rockear.

La banda formada por Cerati, Bosio y Alberti acababa de regresar de su gira promocional para Doble Vida, y Gustavo comenzó su descanso en su departamento en la calle bonaerense Figueroa Alcorta en las cercanías del Estadio de River Plate.

“Vivo frente a River, soy del Racing Club, mi living tiene los colores de Boca y mi cuarto los de la Selección”, dijo Cerati para describir su morada. Fue allí donde comenzó la composición de aquellos temas que darían vida a Canción Animal, el noveno mejor álbum de rock argentino según la revista Rolling Stone.

“Al terminar la gira, recuerdo que, en una van, al momento de hablar de nuestro futuro disco, con Gustavo acordamos un concepto general que consistía, más por una saturación nuestra, en dejar de lado los arreglos de vientos y el funk de <em y Languis , para concentrarnos en una propuesta más rockera”, dijo Zeta Bosio en Yo conozco ese lugar .

A partir del bajo de “Tempted” de la banda británica Squeeze, Cerati comenzó a trabajar en una nueva melodía y “letra que hablaba de un amor cósmico y dramático inspirado en sus peleas y reconciliaciones con Paola (Antonucci)”, su novia de entonces , según registró Juan Morris en la biografía del cantante.



“Un millón de años luz”, el segundo sencillo del álbum comenzaba a tomar forma. Pero el single que dice a su amor “no vuelvas sin razón” no fue el único inspirado en Antonucci. Aislado del resto del grupo, trabajó en una melodía sobria con tintes oscuros que -sin saberlo en ese entonces- daría el nombre al álbum.

Daniel Melero, por encargo de Gustavo, escribió una letra que describía la relación que este tenía con Paola. “Gustavo y Paola quedaron sorprendidos: era un retrato perfecto del vínculo entre ellos”, cuenta Morris. “Cuando el cuerpo no espera lo que llaman amor/ Más se pide y se vive /Canción Animal”.

Con el tema “Cae el sol” no fue distinto. Las guitarras fueron dejadas de lado para retomar los teclados y sintetizadores. El efecto orquestado, mezclado con el sonido de aves, emulaba la majestuosidad de la naturaleza: “Gustavo lo había compuesto inspirándose en las tardes que pasaba con Paola en el balcón de Alcorta, viendo caer el sol sobre la cancha de River”.

Las 10 canciones del álbum ya estaban prácticamente terminadas cuando Cerati se reunió con Zeta para una primera aprobación que dio paso al trabajo con Charly en la batería. “(En) el séptimo día” arranca con las percusiones antes del riff de corte ‘hard rock’. Este fue el tema más demandante musicalmente por el ritmo 7×8 de la batería, un métrica poco convencional en el género.

“Ensayamos muchas horas para lograr un nuevo sonido de banda y esa dedicación derivó en un disco rockero con mucha actitud”, contó Zeta en su autobiografía. “Acababa de comprarme un bajo Rickenbacker 1974 en Miami. Lo estrené durante esos ensayos en su casa, en los que experimenté con un sonido muy pesado, usándolo en estéreo, lo que hizo surgir una idea que alcanzó su mejor forma en “Sueles dejarme solo”.



Pero el mayor hit -probablemente histórico de la banda- no fue compuesto especialmente para este disco, solo estaba esperando el momento exacto para salir al público. La secuencia de cuatro acordes de “De música ligera” existía meses antes que comenzara a concebirse Canción Animal .

Zeta Bosio recuerda en su libro que la canción nació como juego de improvisación en una prueba de sonido en Morelia México. “Gustavo tiró unos acordes, lo seguí con el bajo, Charly empezó a machacar con el ritmo y así, de manera instantánea a partir de una zapada que parecía venir del más allá, quedó establecida una primera idea de canción muy clara”.

El sitio argentino Página 12 registró en 2007 las palabras de Cerati en torno al nacimiento de esta canción: “Mis padres tenían una caja de discos que se llamaba ‘Clásicos ligeros de todos los tiempos’ donde había música de películas, obras clásicas y de todo, mezclando Mozart con Ennio Morricone. Esas palabras me habían pegado mucho y a mí me quedó sonando siempre la frase “clásicos ligeros”. ¡Todo el tiempo vuelvo a lo que hacía cuando era chico!”

El cantautor ya había participado en el disco Conga de Daniel Melero, específicamente en la canción “Música lenta”: “fue una especie de respuesta velada, porque me impulsaron esa misma canción y los efectos de la música lenta. Después me acordé de los clásicos ligeros y de la música ligera, y empecé a escribir sobre lo que significa un poco la idea del pop”.

Gustavo llegó a la sala de ensayo, comenzó a tocar el riff de cuatro acordes menores y Zeta y Charly se unieron para formar la melodía completa junto a la letra que Cerati había escrito.

“De música ligera” fue un éxito instantáneo. El hit radial que los auditores piden una y otra vez, hasta que con el tiempo se transforma en la firma del grupo, aquel tema que todos -sin ser seguidores de la banda- conocen. “Era la primera vez que empezábamos un disco con un posible corte de difusión tan evidente”, dijo Bosio.

Tras dos meses de composición, ensayos y grabación, Canción Animal ya estaba terminado. El lugar de grabación fueron los estudios Criteria Records en Miami, lugar en que anteriormente grabaron leyendas como Bob Marley, los Bee Gees, Abba y AC/DC.

Solo faltaba una portada que transmitiera lo mismo que su música: salvajismo rupturista cargado de rock. Era julio de 1990, los 80 eran parte del pasado.



Alfredo Lois, el mismo que diseñó la carátula del álbum debut, propuso un bosquejo con un paisaje selvático que a su juicio reflejaba el concepto del disco, sin embargo a Cerati y Melero no les convenció de todo.

Paola y Gustavo rediseñaron la propuesta de Lois. Conservaron la idea selvática y crearon una pieza más pop art usando una cartulina naranja como fondo, una veleta que representaba a Charly y su juventud, un tensegrid como metáfora al equilibrio que Zeta daba al grupo, y una pareja de leones copulando.

A juicio de la pareja, los felinos plasmaban el amor apasionado que sentían en ese entonces el uno por el otro. Sin embargo esta idea no llegó tal cual a todos los países en que se vendió, las naciones más conservadoras la censuraron y difundieron la portada como la imagen del grupo en colores naranja y azul.

“Veo el disco como una evolución hacia la simpleza, como un paso arrogantemente peligroso. Siento algo instintivo, animal y primitivo en estas canciones, pero concienzudamente primitivo” dijo Cerati según Soda Stereo La biografía total de Fernández Bitar.

La banda -además de la decena de canciones que forman el disco, dio a sus seguidores una recomendación como nota al pie del disco: “Y para mayor placer animal, escuchalo a todo volumen”.

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov