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Culto
Con o sin el amor de Irlanda: por qué U2 no es idolatrada en su propio país

Con o sin el amor de Irlanda: por qué U2 no es idolatrada en su propio país

Es de las pocas -si es que no la única- banda irlandesa que ha tenido reconocimiento mundial que ha perdurado por 40 años. Sin embargo, no hay estatuas, calles con sus nombres o al menos un graffitti alusivo en las calles de Dublín.

La danza irlandesa, los castillos, verdes montañas, duendes de la suerte y personas pelirrojas, inevitablemente evocan a Irlanda, el país dividido en Irlanda del Norte (perteneciente a Reino Unido) e Irlanda (región independiente).

Ahora, si se pregunta qué productos irlandeses son famosos a nivel internacional y se pueden considerar ‘productos de exportación’,  probablemente la respuesta obvia es: la cerveza Guinness, la obra del dramaturgo George Bernard Shaw y la banda de rock U2.

En Reino Unido es común demostrar idolatría por sus estrellas con reconocimiento a nivel mundial. Algunos ejemplos rápidos son las placas conmemorativas, estatuas, museos y tiendas temáticas a The Beatles, tanto en Londres como en Liverpool; el mural a David Bowie en Londres, la estatua tamaño natural de Amy Winehouse en el mercado de Candem o la exposición sobre los 50 años de The Rolling Stones que se realizó el año pasado en la capital británica; por solo mencionar algunos.

Sin embargo, Dublín -la ciudad natal de U2- no da muestras de reconocimiento a la banda, en ningún rincón. No hay murales, calles con sus nombres, o mayores reconocimientos, según cuenta Dean Van Nguyen en The Guardian. Si bien las entradas para el show que darán en Irlanda se agotaron, hay una gran porción de población de irlandesa que no tiene aprecio por la banda liderada por Bono.

Van Nguyen, periodista del medio británico eligió el Pub Grogans en Dublín para realizar una suerte de focus group sobre U2. Ninguno atribuyó su disgusto a una razón concreta, pero todos estuvieron de acuerdo en que el problema no es la música.

“Creo que es un gran logro para Bono. Él hace tanto para la caridad y lo más pobres, y aún así la gente lo odia”, dijo Karl Downey. Por su parte, Karl Devereux lo atribuye a la envidia: “No nos gusta porque lo hicieron bien. No son los Dubliners, The Pogues o incluso The Cranberries -todos ellos no fueron tan grandes-. Pero a U2 le fue muy bien”.

El periodista británico atribuyó este disgusto por parte de los irlandeses hacia la banda, al fenómeno en que los irlandeses estarían predispuestos a sentir envidia o resentimiento por aquellos que alcanzan éxito. De hecho, Harry Browne, autor de la biografía de Bono, The Frontman: Bono (In the name of power), está de acuerdo con esta teoría y afirma que: “hay cierto orgullo en estar en la posición de tomar este gran objeto y minimizarlo, lo que creo es un fenómeno muy irlandés post-colonial”.

Sin embargo, no todos los artistas nacidos en Irlanda son víctima de esta indiferencia deliberada. Por ejemplo, Thin Lizzy tiene una estatua en Harry Street y Rory Gallagher tiene esculturas y placas dedicadas a su persona. Tal parece que el elemento de odio es U2 y no solo el hecho de tener éxito.

Por su parte, Bono cree que el odio por parte del público co-terráneo nace de la oposición de la banda hacia el Noraid -organización fundada para reunir fondos en 1969, durante la época de conflicto en Irlanda del Norte-. También se puede remitir a que U2 se ha mostrado a favor del gobierno británico y al título de caballero que posee Bono.

Pero finalmente Van Nguyen atribuye el problema a un factor diferente a la envidia y a las tendencias políticas: los impuestos que pagan.

El 2006, U2 trasladó sus negocios a los países bajos, lugar que permite a los artistas el pago de impuestos más favorables. Esto causó molestia en el país de origen de los intérpretes de “With or without you”, sobretodo porque el 2008, Irlanda vivió una fuerte crisis financiera. Bríd Smith, miembro del movimiento As People Before Profit, dijo: “Bono es visto como parte de aquel cohorte de gente muy adinerada que evita pagar impuestos en este país, pero disfruta los frutos de estar en este país”.

“Hay una gran cantidad de personas que ve a U2, y a Bono en particular, como hipócritas, porque su convenio de impuestos son deliberadamente estructurados -y no dice nada respecto a esto- de tal manera que no pagan tantos impuestos”, agregó Smith.

La banda ha negado en más de una ocasión este “arreglo” existente para un menor pago de impuestos: “Solo es gente inteligente que trabaja para nosotros, tratando de ser sensibles en la forma en que pagamos impuestos”, dijo Bono a Sky News en 2015.

“Nosotros pagamos una fortuna en impuestos, una fortuna, solo para que la gente sepa, y estamos felices de pagar una fortuna en impuestos”, afirmó el frontman del grupo.

Bono ha realizado innumerables actividades como filántropo: apoyó en la concientización sobre las enfermedades de transmisión sexual, hizo lobby para el aliviar la deuda por parte del países del tercer mundo y fundó la Organización Internacional de promoción de la campaña The One.

Estas son las causas que The Guardian compila como las atribuibles al rechazo de los irlandeses hacia U2. Y sea que todas, algunas o ninguna sean ciertas, este es otro de los mitos propios de las tierras de los duendes de la suerte.

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov