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Culto
Queen en Wembley: el recuerdo de un concierto histórico

Queen en Wembley: el recuerdo de un concierto histórico

El 12 de julio de 1986, la banda británica dio el segundo de dos conciertos masivos en el Estadio Wembley. Este pasó a la historia por la alta calidad del recital y porque fue crucial en la última gira con los miembros originales de Queen.

Aplausos y el clamor del público. Una voz distorsionada dice “One vision” y comienzan los acordes en teclado de la canción del mismo nombre. Un enorme panel con luces de colores se eleva, el humo invade el escenario y entra triunfal Freddie Mercury, con pantalón y polera blanca, y una chaqueta amarilla. El vocalista de la banda carga el atril del micrófono y juega con él mientras recorre el escenario y saluda al público.

Arranca la poderosa guitarra de Brian May y el sencillo lanzado ese mismo año, toma fuerza para cautivar al público y no liberarlo hasta el final del show.



El 12 de julio de 1986, la banda británica Queen dio un concierto histórico. Este fue el segundo show que dieron en el Estadio Wembley, el cual no estaba considerado en la programación original de la gira que comenzó el 7 de junio de ese año en Estocolmo.

Magic Tour fue el nombre de la gira que promocionó el disco A kind of Magic (1986), travesía musical que comenzó en Suecia y finalizó en el país de origen de la banda: Reino Unido, el 9 de agosto en el Knebworth Park de Stevenage.

El recital que ofrecieron en Wembley sería un acontecimiento único, pero tras venderse más de 100 mil entradas que se agotaron en cuestión de horas, se decidió programar otro recital para el día anterior.

“Gimme, gimme, gimme, fried chicken!”, cantó Mercury dando término a la primera de 28 canciones que interpretarían sobre el escenario.

Sin bajar el ritmo, retrocedieron 10 años con la canción “Tie your mother down” del álbum A day at the races (1976). El público vibraba y el estadio parecía una olla a presión. Canciones como “In the lap of the gods… revisited” (Sheer Heart Attack, 1974), “Seven seas of rhye” (Queen II, 1974) y “Tear It Up” (The works, 1984) antecedieron a “A kind of magic”, la segunda canción del álbum homónimo y que dio nombre a la gira que los tenía sobre el escenario.



La voz a capela de Mercury retumbó en todo el estadio, acompañado únicamente de sonidos que emulaban rayos pasando a alta velocidad. “One dream one soul / one prize one goal”, cantó Freddie mientras los instrumentos dejaban atrás su silencio y daban el arranque a la canción.

El tema que grabó junto a David Bowie también resonó en el gran recinto, pero esta vez “Under pressure” fue interpretada solo con la voz de Freddie. “Siento un pequeño «boggie» viniendo ¿no creen?”, dijo Mercury al público, para dar paso al hit “Another one bites the dust”. Al finalizar el éxito del álbum The Game, Freddie dijo: “Hay algunos rumores que dicen que la banda se va separar”, luego señala su trasero y dice: “están hablando desde aquí”.

Le siguieron las canciones “Who Wants to Live Forever” (1986), “I Want to Break Free”(1984), y un solo de guitarra a cargo de Brian May que dio  paso a “Now I am here”(1974) y “Love of my life”(1975), la triste balada que fue coreada por todo el público.



“Love of my life, you’ve hurt me / you’ve broken my heart and then you leave me” comienza la canción que llora a aquel amor que lo abandonó con el corazón en pedazos. “Is This the World We Created…?” siguió la jornada que estaba lejos de terminar. Un cover del éxito de Elvis Presley “(You’re So Square) Baby I Don’t Care” encendió los ánimos tras los dos sencillos de ritmo más bien tranquilo que la banda acababa de interpretar. Con un sombrero de policía, Mercury tomó el ritmo rockabilly y emuló en su estilo al rey del rock.



Pero no fue el único cover, “Hello Mary Lou” de Gene Pitney, “Tutti Frutti” de Little Richard y “Gimme Some Lovin'” de The Spencer Davis Group, llevaron al Estadio de Wembley el estilo de los años 50. Luego, una de las canciones más aclamadas de la banda, perteneciente al disco A night at the opera: “Bohemian Rhapsody”.

La noche ya caía sobre Londres, Mercury estaba sentado en el piano y cantaba “Mama, just killed a man…”. Rodeado de vasos de agua, el artista dio su alma en cada nota, tal como la banda lo hacía en cada acorde. Comienza las armonías operísticas y el aplauso del público marca el ritmo de una amalgama de melodías y estilos que continúa como un monumento dentro del repertorio de la banda.



“Hammer to fall”, “Crazy Little Thing Called Love” y “Radio Ga Ga” fueron incluidas en el playlist de aquella noche. “We will rock you” encendió el último segmento de aquel memorable recital y “We are the champions” colmaron de emoción un público que disfrutaba cada verso que escuchaba.

Cuando la oscuridad de aquellas horas y el calor de aquel mes envolvían a los asistentes, “God save the queen” sonaba como broche de oro. Apenas finalizó “We are the champions”, Mercury abandonó por unos segundos el escenario para regresar con una larga capa y corona de rey mientras sonaba el himno británico.



El concierto fue completamente grabado y posteriormente editado en distintos formatos.

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov