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Culto
El duro quiebre que enfrenta We Are The Grand

El duro quiebre que enfrenta We Are The Grand

Dos miembros de uno de los grupos más ascendentes del pop local se fueron entre acusaciones cruzadas. Los músicos dan sus versiones a Culto. Su debut en Lollapalooza EE.UU. es incierto.

La estadística da para análisis: sólo en el último año la escena musical chilena ha presenciado el quiebre de varios de los grupos más exitosos y con mayor proyección de los surgidos en la última década. Una lista que incluye a Astro, Prehistöricos, Niño Cohete y que ahora suma a We Are The Grand, el ascendente cuarteto de pop rock que el viernes anunció la salida de dos de sus integrantes, en medio de declaraciones cruzadas en redes sociales y a menos de un mes de su debut en Lollapalooza Chicago.

Como en los otros casos citados, lo de WATG también surge de desavenencias entre el líder y el resto de la banda. Por un lado, el vocalista y compositor Sebastián Gallardo, quien anunció que seguirá con el proyecto -acompañado del guitarrista Fernando Lamas- sin el baterista Matías Peralta ni el bajista Juan Aguirre, a quienes acusa de “faltas de disciplina y de respeto”. Estos últimos alegan que fueron forzados a salir y acusan al cantante de haber registrado la marca del grupo a su nombre, hace más de un año y sin avisarles.

“Lo hice porque el concepto del nombre de la banda fue mío desde el inicio”, reconoce sobre esto último Gallardo, quien dice que “es algo que estaba conversado” entre los cuatro. Sobre la partida de los músicos con quienes compartió escenario por ocho años, asegura que “se rompieron acuerdos internos que habíamos fijado en reuniones para solucionar estos problemas”.

“Es cierto que algunos acuerdos se rompieron, pero todos participamos de esta ‘indisciplina’”, replica Peralta, para quien estos argumentos son “una maniobra de Gallardo para desviar la atención sobre el tema que nos compete, que es apropiarse de forma indebida de una marca sin contarle al resto”. En ese sentido, niega que se haya conversado antes sobre la inscripción, de la cual se enteró recién a fines de junio. “Si la banda es suya ¿por qué tuvimos todos que invertir en partes iguales? ¿Por qué no nos pagaban un sueldo por show como se hace con músico invitados?”, se pregunta.

La disputa por la marca, así como los dineros pendientes que exigen los ex integrantes, se resolverán con abogados. “Si quiere arreglar algo ahora es porque esto se hizo público y quiere limpiar su imagen, pero lo único que recibimos hasta ahora fue un mail de su abogado anunciando que él seguiría utilizando el nombre”, cuenta el baterista, quien iniciará acciones legales que podrían impedir el uso de la marca a futuro.

“Ellos me contactaron para decirme que esto seguirá por una vía no muy amistosa, pero quiero transparentar todo, que lleguemos a un acuerdo con los ingresos y también revisar las reparticiones futuras”, dice por su parte el cantante, quien puntualiza que pese a haber compuesto casi todo el material de su último álbum, Volver, decidió desde el inicio repartir los derechos autorales en partes iguales. “Cuando las cosas se transparenten y escuchen lo que viene se darán cuenta de quién hacía las canciones en WATG y por qué se tomaron estas decisiones”, añade Gallardo, quien trabajará con Lamas en un tercer disco del grupo para 2018.

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