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Culto
Hong Sang-Soo, el cineasta de los amores rotos llega a Valdivia

Hong Sang-Soo, el cineasta de los amores rotos llega a Valdivia

El festival estrena en octubre tres filmes que el coreano hizo este año.

Los hombres lloran poco en las películas de amor. Las leyes consuetudinarias del cine dicen que las lágrimas corren mejor por las mejillas femeninas y sólo un romántico incurable podría argumentar lo contrario. En Corea del Sur, aquel ejemplar raro es el cineasta Hong Sang-Soo, un autor al que no le importa que sus protagonistas parezcan niños desorientados y al que tampoco le quita el sueño que su última cinta transcurra entre un bar y una oficina donde un editor casado lloriquea todos los días un romance frustrado con su secretaria.

El propio Hong (1960) fue noticia de la prensa rosa surcoreana en marzo pasado cuando anunció, en la conferencia de prensa de la película On the beach at night alone, que había terminado con su esposa y que la protagonista de la cinta, la joven Kim Min-Hee, era su nueva pareja. En rigor, el romance había empezado en 2015, cuando Hong Sang-Soo la reclutó para su celebrada Right now, wrong then (2015), película que gano ese año el Festival de Locarno.

Aquel largometraje, para muchos su mejor película, se mostró en el Festival de Valdivia apenas dos meses después de su estreno en Locarno, y ahora llega el turno para una nueva dosis de amor cotidiano en el estilo de Hong: el encuentro austral, que va del 9 al 15 de octubre, traerá sus tres últimas propuestas. Se trata de una tríada de trabajos estrenados con pocos meses de diferencia en los festivales de Berlín y Cannes 2017, una prueba de que el coreano es un favorito de los encuentros fílmicos y, sobre todo, de que es un autor prolífico como pocos.

Los filmes son On the beach at night alone, por el que Kim Min-Hee se llevó el Oso de Plata a Mejor actriz en Berlín; La caméra de Claire, donde por segunda vez dirige a la francesa Isabelle Huppert tras In another country (2012), y The day after, una melancólica viñeta en blanco y negro con aquel editor literario que apenas puede lidiar con los conflictos de la inestabilidad amorosa.


Historias mínimas

“En sus últimas cuatro películas hay más drama que antes, pero el cine de Hong Sang-Soo nunca ha perdido la frescura, la ligereza y el cariño de siempre hacia sus personajes”, afirma Raúl Camargo, director del Festival de Valdivia. “Creo que es un cine a defender y valorar, sobre todo en el contexto de un panorama mundial, sobre todo avalado por el Festival de Cannes, donde se privilegian películas que se ligan a la ‘pornomiseria’, las bajezas humanas y un goce por observar la decadencia humana. Así son las últimas películas de Michael Haneke o de Ruben Östtlund, que ganó Cannes, con The square”, argumenta Camargo.

“Por el contrario, Hong Sang-Soo no evade los problemas que todos tenemos, pero siempre se abre a mostrar tanto las torpezas como las pequeñas grandezas de los personajes”, agrega el director del Festival de Valdivia, que especifica que las tres cintas del realizador se darán en la sección Gala. “Hay un cuarteto de grandes cineastas contemporáneros coreanos que son Park Chan-Wook (Oldoboy), Kim Ki-Duk (Primavera, verano, otoño…), Bong Joon-Ho (Okja) y Hong Sang-Soo. Probablemente Hong es el más marginal de los cuatro y no hace películas de alta taquilla, pero es tan universal que incluso Isabelle Huppert le ha pedido trabajar con él”, afirma Camargo.

Proclive a contar historias mínimas en su narrativa y austeras en su puesta en escena, Hong Sang-Soo comenzó relativamente tarde en el cine: a los 36 años dirigió su primer largometraje, pero desde entonces no ha parado, con 21 películas a la fecha. Las relaciones afectivas y la incapacidad de sus protagonistas para lidiar con ellas acostumbran a mover sus historias, mientras que el alcohol, las playas vacías y los cineastas pueblan su paisaje físico y humano.

Sólo basta recordar de qué tratan sus últimas películas para comprobar que el mundo interior del coreano es infalible. En On the beach a the night alone, una actriz deambula en un pueblo costero y pondera las consecuencias de amar a un hombre casado; en La caméra de Claire, se cruzan las historias de una fotógrafa (Isabelle Huppert) y un cineasta borracho en Cannes, y en la mencionada The day after, un editor literario que terminó la relación extramarital con su secretaria cae otra vez en el mismo callejón sin salida.

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