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Culto
El signo de nuestros tiempos

El signo de nuestros tiempos

Ya circula el videoclip de “Cordillera”, de Álex Anwandter, donde las citas políticas son evidentes. ¿Pero bastan esas citas para ser un artista político?

Esta semana en el semanario Qué Pasa, la escritora Constanza Gutiérrez, autora de la sorprendente novela breve Incompetentes (La Pollera), sobre un grupo de estudiantes que quedan encerrados en un colegio en toma, examina el giro político en la música de Álex Anwandter.

Con Amiga, su tercer trabajo solista, Anwandter “consiguió el premio Pulsar al mejor productor musical y mejor disco del año, dos nominaciones al Grammy Latino, el primer lugar en la lista de los mejores álbumes latinoamericanos del año de la revista Rolling Stone y gran atención de la prensa debido, sobre todo, a sus letras. En una entrevista con La Tercera dijo que con las letras de este disco su intención había sido conectarse con el contexto social del país, algo que, a su parecer, su generación musical no estaba haciendo ‘prácticamente en ningún nivel'”, explica Gutiérrez.

Según la escritora, las letras del último tema de Anwandter recuerdan al Neruda de Alturas de Machu Picchu y al Zurita de Canto a su amor desaparecido.

“Parte de la letra de la canción es un parafraseo a Violeta Parra. Dice: ‘Mira cómo nos sonríen/ Candidatos, presidentes/ Cómo engañan a la gente’. Otras letras del disco homenajean a Víctor Jara: una de ellas lleva el título ‘Manifiesto’ y el artista ha dicho que se inspiró en Pedro Lemebel al escribirla. Otra, ‘Caminando a la fábrica’, hace referencia a ‘Te recuerdo Amanda'”, expone.

Y luego se pregunta: “¿Utilizar el lenguaje político de otro artista politiza el propio?, ¿la operación de la cita convierte la obra de Álex Anwandter en una obra política?, y ¿qué trabajo político representan estos homenajes?, ¿sirven hoy estas palabras? Parece ser un problema muy actual: Trump ganó las elecciones con el eslogan de Reagan. Es otro Estados Unidos, pero las palabras son las mismas. Está claro que Chile ya no es el que fue antes del 11 de septiembre de 1973, y que el trabajo político hoy consiste en la rearticulación de la comunidad que se rompió tras la dictadura. ¿Pueden hacerlo estas citas y fuentes? Quizás esta ambivalencia —entre lo que puede ser el arte político y su parodia— sea el signo de nuestros tiempos”.



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