*

Culto
Cena indigesta

Cena indigesta

No hay nada peor que una película que se arroga superioridad moral y entrega lecciones y amonestaciones tanto a sus personajes como al espectador.

¿Qué podría salir mal cuando siete amigos de toda la vida se juntan a cenar? Son tantos los años que se conocen, tantas las cosas que han vivido y tantos los años de matrimonio, que todo marcha estupendo; hasta que a la anfitriona se le ocurre un juego: poner todos los celulares en la mesa y hacer pública toda llamada y mensaje que llegue.

Perfectos desconocidos se inicia con una premisa potencialmente divertida para una comedia, lamentablemente Paolo Genevese, director y uno de los cinco guionistas, toma rumbo hacia el drama absoluto y moralizante, en la que develará los problemas que esconde la tecnología hoy, además de demostrar que los engaños, mentiras y secretos están a la orden del día. Porque, obvio, todos tienen secretos. Pero lo que parte con pequeñas mentiras por omisión, va en un espiral sostenido y cada nueva revelación es una bomba aún más potente que la anterior; así, todo cae en un absurdo total y niega cualquier posibilidad de identificarse o interesarse por alguien. Como broche de oro, posee un doble final que eleva su cuota aleccionadora hasta la cúspide.

No hay nada peor que una película que se arroga superioridad moral y entrega lecciones y amonestaciones tanto a sus personajes como al espectador. Esta historia es para aquellos que les gustan las parábolas del buen vivir. Pero para eso están las misas, no el cine.



Perfectos desconocidos. Dirigida por Paolo Genevese. Con Giuseppe Battiston, Anna Foglieta, Marco Giallini. Drama, comedia. 97 minutos. Italia, 2016. Mayores de 14 años. Nota 3

Sobre el autor: