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Culto
El síndrome de la canción pegada: cómo sacarte esa maldita melodía de la mente

El síndrome de la canción pegada: cómo sacarte esa maldita melodía de la mente

Que se quede pegada una canción es un problema común. Si es del agrado de la persona no es algo tan terrible, pero si la detesta y no puede dejar de pensar en ella, puede incluso ser una tortura. Si bien los estudios en el asunto son escasos, existen explicaciones para este fenómeno y una que otra posible solución.

Des-pa-cito (lo leíste cantando, ¿no?). La canción del momento que lleva meses y meses sonando en todas partes es probablemente una de las canciones más pegajosas del último tiempo. No solo en América latina como se puede creer por ser de la autoría de Luis Fonsi y Daddy Yankee, también lidera en los ranking a nivel mundial como el Billboard -en el cual ya lleva 24 semanas seguidas-.

Si ahora es “Despacito”, anteriormente fueron otras canciones de otros artistas en distintos idiomas, pero no hay que culpar a la canción del momento. El Síndrome de la canción pegada, música pegadiza, picazón cognitiva o “earworm” como se le dice; es un fenómeno personal más que masivo, según explicó Vicky Williamson, experta en memoria en el Goldsmith’s College de Londres, en conversación con BBC.

Williamson realizó un experimento para el cual solicitó a un gran número de personas que le dijeran cuál era la canción que tenían pegada esos días. Los resultados -con más de mil canciones en la base de datos- mostraron que solo 6 se repetían más de una vez. De allí que calificara el fenómeno como “individual”. El experimento también mostró que aquellas que se repetían solían ir asociadas a un programa de televisión o película que se estrenó recientemente, por ejemplo, cuando debutó la serie Glee, “Don’t stop believing” volvió a sonar reiteradamente.

La científica mencionó principalmente seis detonadores de este síndrome:

—Haberla escuchado recientemente.

—Haberla escuchado muchas veces.

—Una asociación del entorno. Por ejemplo, Williamson dijo que en su casa encontró una caja de la tienda “Faith” y automáticamente lo asoció a la canción de George Michael.

—Asociarla a una situación de estrés o hecho importante: un examen decisivo, un viaje, una boda, etc.

—La existencia de una conexión emocional o personal con la canción en cuestión.

—Que la canción haya sido hecha como “estímulo sensorial”, es decir, que intencionadamente se usaran métricas musicales que se queden en la mente de las personas.

Daniel Levitin, experto en la neurociencia de la música de la Universidad McGuill en Montreal, suma una teoría asociada a la evolución. “Mediante mucho de la historia humana, la gente memorizó información importante a través de canciones”, dijo Levitin a BBC. Esto porque la combinación de ritmo, rima y melodía, da herramientas que facilitan la memorización.

Otros factores son las pausas que toma el artista para cantar, ya que mientras más fácil sea cantar con él/ella, más probable es que se retenga la letra. Desde la perspectiva de la melodía, cuanto mayor sea la cantidad de sonidos, más pegajoso se vuelve por las dosis de energía que provee.

Por otro lado, desde el Departamento de Psicología de la Western Washington University, concluyeron que las canciones más pegajosas, son aquellas que la gente conoce y les gusta.

Cómo sacarse la canción de la mente

Daniel Levitin sugiere el método que podría nombrarse como “un clavo saca otro clavo”: escuchar otra canción que reemplace a la primera. Esto coincide con lo que se propone de forma generalizada ante este problema, un método de distracción que puede convertirse en la nueva enfermedad.

En la Universidad de Reading en Reino Unido, proponen algo totalmente diferente, pero muy fácil de hacer: masticar chicle. En un experimento, se expuso a 98 personas a canciones concebidas como “pegajosas” -en ese entonces “Play Hard” y “Payphone”- y luego se le solicitó que masticaran chicle por 3 minutos y presionaran un botón cada vez que pensaran en la canción. Al masticar chicle, pensaron hasta un 33% menos en la melodía.

Al otro lado del Atlántico, en la Universidad de Western Washington, se descubrió que distracciones como hacer un puzzle, rompecabezas o sudoku, hace que la persona aplique la concentración suficiente como para relegar la canción a segundo plano; según la revista de Psicología Cognitiva Aplicada. El profesor de psicología Ira Hyman, precisó que “la gente reportó que las canciones intrusas vuelven durante las actividades de baja carga cognitiva y hallamos que la sobrecarga de los sistemas cognitivos con actividades desafiantes incrementa la frecuencia de la canción intrusa”.

Otra sugerencia quizás no para olvidar una canción, pero sí para superarla, es finalmente sucumbir por completo a ella. Es decir, escucharla completa una y otra vez. Buscar la letra y memorizarla -ya que una razón para que se quede pegada es por la frustración de no recordar la letra- o tocar la canción en un instrumento y hacer variaciones para tener cierto “control” sobre ella.

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov