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Culto
Moral Distraída: “No es una preocupación lo del estrellato”

Moral Distraída: “No es una preocupación lo del estrellato”

Los propósitos de Moral Distraída se concentran tanto en lo musical como en lo político. La responsabilidad de llegar con un mensaje de reflexión y de formular preguntas sociales, se vislumbran en los nuevos aires creativos del colectivo santiaguino, con un nuevo single y un disco en camino, así cuenta su vocalista, Abel Zicavo, a Culto.

“Vamos a lo que nos convoca, ¿les gusta el reggaetón?”, pregunta Abel Zicavo, vocalista de Moral Distraída al público. En un viernes frío de junio, el Teatro Municipal de Valparaíso ve ocupada las casi 1500 butacas, con todos sus asistentes de pie. Es el primer show masivo de los anfitriones en la ciudad Puerto, cuando se alistan para tocar Probarlo Todo, su último éxito, que ya cuenta con medio millón de reproducciones en Spotify, desde su lanzamiento en mayo.

“Somos parte de una gran generación que se calienta/ Que todo lo toca y todo lo que toca experimenta/ Está sedienta, revolucionar nos alimenta”, cantan.

Días después, Abel Zicavo habla del otro lado del teléfono, esta vez desde Puerto Montt. El músico se encarga de desprejuiciar la esencia reggaetonera, mientras se aferra a la técnica del género: “Cuando comenzamos con la banda en el 2010 una de las inquietudes fuertes fue el reggaetón, porque nos parece muy entretenido, en verdad nos gusta. Es un ritmo que ha estado en todos nuestros discos. Creemos que en este caso había que hacerlo más apegado a la estética del reggaetón actual, nos acercamos al dancehall y al trap, más que al reggaetón clásico. Vamos a buscar esa estética y a disputar la hegemonía de las temáticas misóginas y esas cosas que hay”.



En el limbo mediático

Hoy por hoy la agenda de Moral Distraída está copada por una gira promocional, eventos universitarios, festivales, entrevistas e incluso por una colaboración con Joe Vasconcellos –con quien versionaron el éxito del cantautor, “La Funa”, para celebrar los 20 años de su largaproducción Transformación–. En septiembre también se toparán con los cubanos de Gente de Zona, cuando se presenten en el Teatro Caupolicán.

La buena campaña de Moral Distraída se ha gestado después de tres EPs y un disco homónimo (2015). Este año viene el segundo, para el cual existen 30 canciones pero ninguna decidida. Su productor Guillermo Scherping los está apoyando en esta aventura. Abel no se apresura: “Va a ser cargado a ese eclecticismo que nos caracteriza; con géneros de la música cubana, con harto hip hop y referencias anglo. Es un disco que está cargado al amor, pero no al amor de pareja, sino el amor hacia las personas, los movimientos sociales, a la familia. Es un disco bien amoroso”.


—¿Sienten el estrellato? ¿o falta camino?

—No es una preocupación lo del estrellato. Lo que nos importa es tener un lugar estable, donde podamos hacer nuestra música y en el cual se estén discutiendo temáticas de fondo, a nivel político. Mientras más se expanda y se pueda compartir experiencias con las personas, nos parece más interesante, responde el vocalista.


Pero antes de la actual parafernalia estuvo el teatro. Y es que la actual formación de Moral Distraída le debe su razón de ser a las artes escénicas, cuando en 2008 un colectivo musical —entre músicos y actores— se apropió de El Gran Bang, pieza teatral de la compañía Aquemarropa que gozó de amplio éxito durante una temporada y se disgregó “porque era muy caro”, enfatiza el vocal. Dos años después, el actor Camilo Zicavo rescató el proyecto musical y sumó a su hermano Abel —también actor—, ambos como vocalistas y a Amaru López, director de la obra y ahora su baterista. Desde entonces, otros siete músicos acompañan a los tres integrantes originales.

Con esta idea detrás, los responsables de “Hacerlo de Día” se refugiaron en la esencia de los ritmos latinos, herencia caribeña que recibieron los hermanos Zicavo, ambos hijos del exilio y criados en Cuba durante su infancia hasta su llegada a Chillán en los noventa. “En mi familia se escucha y se toca mucha música, y bueno, en Santiago tuvimos la suerte de encontrarnos con amigos con los que compartíamos esa misma afinidad. Y era porque sencillamente ellos se encontraron con esta música y se enamoraron de la timba, del bolero, de la rumba, del guaguancó, de la salsa y el son cubano. Yo creo que afirmarse en hacer esa música o tener esa afinidad tiene que ver con encontrarse con un montón de gente con el que gozas esas canciones”, añade el vocalista.

Incluso por sobre lo musical, y con un choque cultural a cuestas, lo que motiva a la Moral Distraída son sus convicciones ideológicas, manteniendo una bandera de lucha frente a las problemáticas colectivas. Una idea que se asoma de cerca en la denominada nueva cumbia, lo que también plantean sus pares de Villa Cariño.

Se trata de incentivar el ejercicio político, asimismo este discurso los enfrente a los propósitos de una industria regida por el mercado. “Aprovechemos una canción que sea más masiva para tirar un poco más de rollo. Creo que ese juego, que es muy difícil en verdad, lo tenemos que cranear mucho para que realmente sea efectivo y se entienda. Hace que sea menos pesada esa discusión respecto al posicionamiento”, enuncia Zicavo.



—¿Creen que ha sido efectivo este propósito que los mueve como Moral Distraída?

—Creo que se trata de ayudar a visibilizar y de entregar herramientas para la reflexión. Hacer que las preguntas que tenemos acerca de la sociedad se puedan hacer más grandes. Y sí, a medida de que podemos implementar una libertad en lo musical ­–para ir complejizando los estilos en la búsqueda musical– al mismo tiempo vamos llevando eso de la mano con letras permeables, es decir, que logren masividad de manera sencilla y que propongan preguntas. Creo que se va logrando o por lo menos lo vamos viendo en números, y es notable lo que pasa con ese tipo de canciones, concluye Abel.



Foto portada: Tobías Palma. Foto interior: Carlos Muller.

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