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Culto
Laura Escalada, viuda del músico argentino: “Los jóvenes fueron los primeros que comprendieron a Piazzolla”

Laura Escalada, viuda del músico argentino: “Los jóvenes fueron los primeros que comprendieron a Piazzolla”

El 4 de julio de 1992, hace 25 años, murió en Argentina el compositor que renovó y sofisticó el tango.

La primera vez que Laura Escalada vio a Astor Piazzolla fue de lejos. Él estaba fumando. “¿Quién es?”, preguntó, y ante su desconocimiento le sugirieron que comprara un disco de Piazzolla. “Para mí encontrarme con su música fue un hallazgo. Porque yo era cantante lírica, soy egresada del Teatro Colón. Estaba en un mundo completamente diferente. Y lo primero que escuché fue Lo que vendrá”, recuerda hoy, sentada en un barcito enfrente del cementerio de la Recoleta, en la capital porteña. Hace frío, pero a ella le gusta, “voy de invierno a invierno”, aclara. Su otra residencia es en Roma, Italia.

Desde ese día en que descubrió la música de Piazzolla, el compositor formado en la tradición clásica que revolucionó el tango, lo comenzó a admirar cada vez más. “Lo tenía allá, muy arriba, como aquellas personas que yo amo: Mozart, Puccini… Estaba muy lejos de pensar que podía conocerlo. Ni siquiera se me cruzó por la imaginación. Para mí era un intocable. Ya era un genio”. Pero el destino hizo que un día del año 76, Piazzolla fuera invitado al programa de televisión Matiné. Laura trabajaba en él. Y desde ese día comenzaron a escribir su historia de a dos.

Para ese entonces, el compositor de Balada para un loco y Libertango, que nació en Buenos Aires en 1921 y vivió en Nueva York y París, ya había sufrido un infarto. “Había sido un gran fumador, entonces a pesar de que había dejado de fumar, ya el daño estaba en las arterias”, se lamenta Laura.

En 1988, tuvieron que hacerle cuatro bypass y en 1990 sufrió una trombosis cerebral en París. Dos años más tarde, el 4 de julio de 1992, y luego de un gran padecimiento, Piazzolla murió. Tenía 71 años. “Lo lamento, todos los días de mi vida, porque se fue demasiado joven de esta tierra, con lo que se vive hoy. El último tiempo pasó momentos muy difíciles. Yo traté de cuidarlo todo lo que pude. Sí, me dediqué a él. No hay un día que no lo recuerdo… no hay un día que no lo extrañe”, dice y se emociona.

Este 2017 se cumplen 25 años de la muerte del músico, considerado hoy uno de los más influyentes del siglo XX. Partió dejando un legado de más de mil temas, bandas de sonido para 40 películas y una huella musical en las futuras generaciones. Figuras como Yo-Yo Ma, Kronos Quartet, Gidon Kremer y Al Di Meola, entre muchos otros, le rindieron homenaje.


—El primer tema que escuchó de Piazzolla fue Lo que vendrá. ¿Qué le transmitió?

—Sentí que el argentino caminaba con ese ritmo, esa fue la sensación que me dio. Tan, tan, tan tan (marca el ritmo), con un élan, como dicen los franceses, con una personalidad, manera de ser, siempre apurado, siempre agitado. Fue lo primero que yo sentí, qué descriptivo, qué cosa más bien pensada y elaborada, observando a quiénes él les dedicó la vida, que fueron los argentinos de su capital, la ciudad de Buenos Aires.

—¿Cómo era la convivencia con un “genio”?

—No es fácil, pero tampoco es difícil cuando vos tenés la inteligencia de saber que estás con un genio. Por eso cuando yo digo soy sombra, o fui sombra, es porque yo siempre estaba cuidándolo, detrás de él. Nunca quise competir en nada con él, ni siquiera en el Scrabble.

—La idea de hacer la Fundación Astor Piazzolla fue transmitir su obra, ¿le dio satisfacciones?

—Yo la creé con ese espíritu, las primeras satisfacciones que recibí fueron, naturalmente, en Europa. Este año lo recordarán en muchos lados y le darán mucha exposición, pero tengo miedo de que después se olviden, y, otra vez, volvamos nosotros a “remar”. Yo estoy luchando desde que tengo la fundación hace 21 años, y a mí no me ayuda nadie: soy una fundación civil sin fines de lucro. Voy y vengo por muchas partes del mundo, cuando veo el amor, el afecto, la admiración, y respeto que tienen por Astor me emociona. Es más, me conmueve que lo quieran tanto y lo respeten tanto, recordando lo horriblemente mal que lo trataron acá, pobrecito, cuando él estaba con vida. Qué lo llamaban “asesino del tango”…

—Un término tan duro para alguien que amaba tanto al tango…

—Astor sabía de tango, todo. No había tango que no conociera. Es más, la gente que decía que no podía bailar con la música de Astor, bailaba con los arreglos de la música de Astor, que no sólo se los hizo a Troilo (Aníbal), los hizo en cantidad. Y podés comprobar en algunos de los discos -si es que todavía quedan- todos los temas de tango comunes que había y que Astor hizo el arreglo. Entonces, les guste o no les guste, también bailaron en la época que decían que Astor no se podía bailar. Pero es muy fácil hablar ligeramente sin conocer al personaje de quién estamos hablando y la riqueza que él tenía dentro de sí, y el respeto enorme que le tenía al tango.

—Pasaron 25 años de su muerte, y eso se revirtió: hoy es considerado un genio de la música, y está muy presente en las nuevas generaciones…

—Sí, Astor ahora está cada vez presente, porque él componía para la juventud. El siempre decía: “Yo escribo para la gente joven”. Y los jóvenes, por suerte, fueron los primeros que lo comprendieron, primero afuera y ahora lo están entiendo bastante los chicos de acá. Y ha dejado una semilla de la que está creciendo un árbol importante. Yo creo que Astor va a quedar para toda la vida, porque ya está catalogado como un grande de la música, no sólo popular argentina, sino como un clásico. Y, también, como intérprete, dicho por los mismos bandeononistas. Muchas veces vi entrar a sus conciertos a los tangueros con rabia, odio, pero él era un “encantador de serpientes”, él los tocaba con su música. Verlo tan concentrado, ahí donde él y su bandoneón era una sola persona. Te cautivaba.

—Él decía que componía para el año 2020 o 3000…

—Se quedó cortó, él compuso para el futuro y para esos jóvenes que hoy aprecian, gracias a Dios, lo que les dejó. Lo único que tienen que saber es que tienen que estudiar, que es lo que él hizo. El estudió hasta el último día de su vida. Y eso es un valor que hay que tenerlo porque es muy difícil ser músico, pero es más difícil ser buen músico. Y para serlo, hay que estudiar música…. Ahora estamos esperando, como él quería, “que venga un chico joven y me supere”. Era su sueño. Tiene que ser un creador, no alguien que toque Piazzolla, sino que escriba mejor que él. Un creador como fue él.

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