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Culto
Stephen King, un imán para Hollywood

Stephen King, un imán para Hollywood

El genio pop del horror cumple 70 años en septiembre y el mundo del cine le tiene preparado al menos dos grandes obsequios: la adaptación de It y la versión fílmica de La torre oscura, su obra más ambiciosa. Ambas llegan a Chile entre el 24 de agosto y el 7 de septiembre.

El próximo 21 de septiembre, cuando llegue a los 70 años, Stephen King puede tener uno de los grandes cumpleaños de su vida. La nueva versión cinematográfica de It llevará dos semanas en las salas de cine de Estados Unidos y si la película logra tener por lo menos la mitad del impacto que su tráiler promocional es difícil que al maestro del horror contemporáneo no se le dibuje una sonrisa en la cara. Será, posiblemente, una sonrisa menos aterradora y mucho más amable que la de Pennywise, el payaso asesino que personifica el mal durante las 1.500 páginas de su novela de 1986.

Tal vez los fanáticos galácticos se están aburriendo de tres secuelas seguidas de la saga Jedi o quizás el viejo payaso del diablo es un imán de buscadores de pesadillas, pero en la práctica la lógica de las sinopsis del 2017 ha sido ésta: Star Wars: El último Jedi tuvo 43 millones de visitas mientras que It llegó a los 197 millones de internautas, estableciendo el nuevo récord mundial.

Quizás todo es más simple que eso y después de todo sería bueno reconocer que el escritor de Nueva Inglaterra tiene una naturaleza endémica. Su maleabilidad temática y su conexión con los tiempos durará mientras esté con vida: hablar de Stephen King es hablar de narraciones infinitas y de adaptaciones incansables.

En 2017, en el cumpleaños 70 de Stephen King, existe un caudal aún mayor de adaptaciones que el torrente habitual anual y, al menos en Chile, la llegada de películas comienza con la versión fílmica de La torre oscura, que se estrena el 24 de agosto. No es cualquier película más de King; aquí la vara en realidad está alta: el filme se inspira en la obra literaria que el propio autor considera su obra maestra.

Con 4.250 páginas repartidas en ocho volúmenes, la narración es una saga con evidentes influencias de El señor de los anillos que se centra en el pistolero Roland Deschain, buscador infalible de la torre oscura del título. Gran parte de la historia transcurre en un Viejo Oeste de características míticas que a su vez existe en un futuro alternativo y en el que Roland encuentra a Jake Chambers, un chico de 11 años fallecido en Nueva York en 1977. Juntos enfrentarán una serie de obstáculos y personajes villanescos, auténticas pruebas de fuego antes de dar con la Torre Oscura, el Santo Grial que les permite salvar al mundo so pena de caer en el infierno para siempre.

Considerando la envergadura del material original, la película ha sido un proyecto de larga gestación en Hollywood y dio vueltas de productora en productora desde hace al menos una década. El primero que entró a jugar con la intención de adaptarla fue el productor y realizador J.J. Abrams (Lost, Star Wars: El despertar de la fuerza), luego pasó a manos del realizador Ron Howard (Apolo 13), quien finalmente abandonó la carrera a medias: quedó de productor y el proyecto se le encargó al cineasta danés Nikolaj Arcel, quien logró grandes críticas por su drama de época Un asunto real (2012), ganador de dos Osos de Plata en Berlín. La película, de acuerdo a lo que el propio Stephen King reveló en uno de sus tweets, es una secuela de la saga.

Protagonizada por Idris Elba como el pistolero Roland Deschain y Tom Taylor como Jake Chambers, la producción también reclutó a Matthew McConaughey para ser el villano: será Walter Padick, o, simplemente “el hombre oscuro”, archienemigo de Deschain y, en la práctica, de la humanidad.

Carcajadas diabólicas

Aunque La Torre Oscura levanta grandes expectativas y nace de una obra ambiciosa, no hay nada que le pueda ganar a lo que King siempre ha hecho mejor: convocar al terror e inocularlo en la vida contemporánea. Es lo que lo ha hecho famoso y es la manera que tiene de pintar su aldea. En este caso, su pueblo es siempre la verde, lluviosa y gótica tierra del estado de Maine, microcosmos al que vuelve una y otra vez para crear nuevas historias y para mantenerse infalible a través de los años.

Si en los 70 narraciones como Salem’s Lot (vampiros en el pueblito homónimo del título) o Carrie (una adolescente telekinética en el villorrio de Chamberlain) originaron una popular miniserie de TV (en el 79) y una película de culto de Brian De Palma (en el 76), en la década siguiente su relato El cuerpo y su novela larga It fueron reconvertidos a cine y televisión respectivamente a través de Cuenta conmigo (1986) de Rob Reiner y la serie homónima de 1990 con Tim Curry como el payaso maléfico. En ambos, un grupo de amigos semi-adolescentes le daban un especial tono de camaradería y nostalgia a las historias.

En todas estas obras, el autor nacido en Portland jamás necesitó moverse de unas coordenadas geográficas. Durante los 43 años de su vida profesional, han nacido y muerto muchos otros “fenómenos” literarios o han brillado y explotado incontables sagas fílmicas, pero siempre pasa lo mismo: para la tormenta, sube la niebla, sale el sol y King sigue en pie. Su literatura es a prueba de modas y Maine sigue siendo la escenografía física y psicológica más apetecida por Hollywood.

En este camino de varias de las adaptaciones fílmicas, It tiene todo para ser uno de los éxitos del año: evocación de los años 80, protagonistas juveniles, terror a lo King. Dirigida por el argentino Andrés Muschietti (que antes hizo el exitoso filme de horror Mamá, con Jessica Chastain), la película es protagonizada por Bill Skarsgard como el payaso y Jaeden Lieberher como Bill Denbrough, el líder de los siete chicos que se hacen llamar “los perdedores” y quienes enfrentan por primera vez al monstruo en los años 80.

Cada 30 años, se sabe, Pennywise vuelve a aparecer por el pueblo para llevarse a quien quiera al mundo de los muertos. El cálculo de la película es perfecto: la novela original es de 1986 y el primer ataque de Pennywise sucedía tres décadas atrás, en los 50; ahora, el largometraje parte en el presente y viaja hacia los 80. A Chile llega el 7 de septiembre.

La televisión, un terreno con el que el universo de King también tiene empatía, trae este año al menos dos producciones: una es La niebla, basada en la novela de 1980, y la otra es la ambiciosa Castle Rock, producida por J.J. Abrams. La primera ya se está emitiendo en EEUU y en ella la víctima es Brighton, un pueblo de Maine que tras una tormenta eléctrica es atacado por una espesa neblina, especie de castigo bíblico que involucra monstruos.

Castle Rock es una suma de los tópicos de King y su nombre se refiere al pueblo ficticio del noreste estadounidense donde transcurren varias de las narraciones del autor. Con Melanie Lynskey y Sissy Spacek en algunos de los roles principales, la miniserie con una primera temporada de 10 capítulos desarrollará historias originales a partir de los personajes y narraciones de King, desde It y El resplandor hasta Misery y Salem’s Lot, o si se prefiere, desde payasos y escritores asesinos hasta vampiros modernos y lectoras sicóticas.

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