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Culto
Mario Breuer, productor musical: “Al gran público argentino le gusta la mediocridad”

Mario Breuer, productor musical: “Al gran público argentino le gusta la mediocridad”

El ingeniero detrás de los grandes discos del rock transandino está de paso por Chile. Aquí viene a dictar charlas y a terminar el primer disco de Bloque Depresivo.

Su nombre se repite en los créditos de más de dos mil discos publicados en la región desde fines de los años 70 hasta hoy. Una cifra que impresiona, aunque no tanto como los títulos que incluye esa lista, donde aparecen algunas de las obras cumbres de Sumo, Los Fabulosos Cadillacs, Andrés Calamaro, Soda Stereo, Los Redonditos de Ricota y prácticamente todos los grandes nombres de la escena musical argentina del último medio siglo, además de otras decenas de álbumes para grupos y solistas brasileños, uruguayos y chilenos.

De todos y cada uno de ellos ha aprendido algo, asegura Mario Breuer (61), uno de los principales artífices del éxito del rock trasandino y de su expansión continental en las últimas cuatro décadas. Desde Charly García, “mi gran maestro”, según reconoce, o el fallecido Luis Alberto Spinetta, de quien heredó el estudio de grabación que actualmente administra en Buenos Aires, hasta el emergente power trío temuquense Alectrofobia, uno de los múltiples proyectos que hoy lo tienen nuevamente de paso por Chile. Aquí, en agosto, impartirá además cuatro talleres de producción musical (ver recuadro), al tiempo que termina de mezclar el que promete ser uno de los grandes lanzamientos de la temporada: el primer álbum de Bloque Depresivo.

“De Chile no sólo tengo buenos recuerdos, también grandes amigos de distintas épocas”, cuenta el histórico ingeniero y productor trasandino sobre su vínculo con la escena local, que nació en los años 80, con uno de los discos que el grupo Sol y Medianoche grabó con él para el sello EMI, y que profundizó con otros títulos emblemáticos del cancionero local que tienen su sello, como Doble opuesto (1991) de La Ley y La espada y la pared (1995) de Los Tres. Una exitosa trayectoria que le permite declarar, sin falsa modestia, que se siente pieza clave de la explosión discográfica que vivió la música nacional en los 90, con la misma soltura con la que confiesa su aversión al “rock callejero” que hoy llena estadios al otro lado de la cordillera, “donde los estándares de trabajo y la profesionalización nunca llegaron”.


—Muchos de esos grupos que hoy son los más populares de Argentina ya no llegan a Chile.

—Y es mejor que no lleguen porque no están tan buenos. A mí no me gusta mucho y no trabajo con ese tipo de bandas de lo que se llama rock barrial. Excepto Los Gardelitos, que los conozco hace muchísimos años. Allá al gran público le gusta esa música, le gusta la mediocridad, pero hay también una escena emergente que está increíble, un rock y un pop muy bien hecho que no creo que se vuelvan masivos, porque en Argentina gusta mucho ese rock de mierda.

—Uno de sus grandes aliados fueron Los Redonditos de Ricota. ¿Qué le pareció la tragedia ocurrida en el último show del Indio Solari en Olavarría, que terminó con muertos y heridos?

—Es que esas son problemáticas que tienen que ver con ese estilo de música. En ese sentido, fue un milagro que no haya pasado nada peor en Olavarría. Hay que pensar que muchos de los seguidores del Indio Solari son de la raza de los orcos, y si vas a meter a 400 mil orcos en un corral cerrado, que no hayan muerto 700 personas ya es un milagro. La producción de esos conciertos está pensada para ese tipo de público, es bastante descuidado todo y es parte de esa cultura, como en el fútbol.

—¿Ve hoy en Chile una escena muy distinta a la que encontró en los 90? ¿Se siente en parte responsable de ese cambio?

—Suena poco humilde, pero lo que pasó a comienzos de los 90 con el rock chileno fue un plan medio armado entre Alejandro Sanfuentes (ex ejecutivo de EMI), Jorge Melibosky (productor argentino) y yo. En mi caso, me dediqué a contactar a todos los medios de acá para que tomaran en cuenta a sus grupos, porque antes sólo me llamaban para preguntarme por qué Chile no tenía una escena como la argentina. Siempre les contesté que dependía de las radios, los diarios, la televisión. Y como parte de toda esa estrategia, Sanfuentes tuvo la idea de que el primer single de Doble opuesto fuera Angie, un tema cantado en inglés. Pero el mercado chileno ha evolucionado bastante en los últimos años, ahora exportan música constantemente.

—¿Qué se puede contar del disco de Bloque Depresivo?

—Son todos registros del último año y medio, algunos de MCL (su estudio en Buenos Aires), otros hechos en Estudio del Sur y también algunas cosas grabadas en la parcela del Macha (Asenjo, vocalista del grupo). Está casi listo, falta que lo escuchen ellos y me digan si le quieren hacer algún retoque, pero está muy bueno, es increíble el disco.

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