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Culto
Alberto Fuguet anuncia la edición de sus memorias ochenteras: “Un autor no solo tiene que inventar, sino narrar”

Alberto Fuguet anuncia la edición de sus memorias ochenteras: “Un autor no solo tiene que inventar, sino narrar”

VHS, unas memorias. Así se titula el nuevo texto del narrador y cineasta chileno que recopila los diarios de su adolescencia y de su carrera como estudiante. El volumen, sucesor de las novelas No ficción, Sudor y la película Invierno, saldrá a la venta en octubre por el sello Random House.

—¿De qué trata VHS?

—Es mi primer libro de no ficción, digamos. De memorias. De unas memorias, no todas. No es una novela autobiográfica. Es biografía. Tildarlo de libro, en ese sentido, es perfecto: eso es. Un libro. Es llevar a la ultra primera persona y a la memoria mis recuerdos de adolescente y estudiante de periodismo, pero desde el prisma del cine.

—¿Qué diferencia este libro con todo lo que has escrito anteriormente?

—Hice uno llamado Cinépata pero esto es mucho más yo. Es más acerca de mí más que de las películas y cómo me afectaron. Una vez hice una novela llamada Las películas de mi vida. Yo siento que esto lleva esa novela más allá y, al no ser novela, debo exponerme yo. En ese sentido creo que está muy conectado a mis libros anteriores y, a la vez, es muy distinto.

—¿Y por qué escribirlo?

—Este interés viene que rato. El dejar de inventar para recordar. Escribir de cine es algo que siempre ha estado en mí. He sido crítico y he dirigido películas. Lo de no tener que inventar me viene persiguiendo hace rato. Creo que un autor no solo tiene que inventar, sino narrar. Partí con Missing: es decir, escribir en primera persona. Acá el yo soy en efecto yo. Me inspiré en mis recuerdos. En las películas que vi. En la necesidad de volver al pasado, creo. A mis orígenes.


Hay momentos en que la vida de Fuguet se transforma en una maratón de escribir y dormir. Donde el mundo exterior desaparece para estar literalmente doce horas —o más— apenas basado en lo interior. Es allí donde asoma lo que podríamos llamar los ritos del escritor. Terminar la escritura de un libro, en algún lugar distinto, parece ser tan clave como la última semana de escritura. Quedarse en hoteles de ciudades ajenas, a excepción de la vez que se hospedó en el Aeropuerto de Santiago, son datos conocidos: Fuguet se convirtió en el primer escritor chileno en recibir un adelanto para acabar su primera novela, Mala onda.

Sudor, su última publicación, fue terminada en Dallas. Mientras que VHS, unas memorias fue escrita en varios sitios, alternando el propio hogar con cafés de la ciudad. También en Puerto Montt y Guayaquil, pero esta vez decidió terminar en el Ovalle Casino & Resort.

“Había visto fotos del OCR. Conozco la zona y me atraía también la luz, un clima más seco y no tan helado y sin lluvia. En el verano, pasamos por fuera y pensé: qué ganas de quedarme ahí en vez de ir a La Serena. Quería desconectarme. Muchos hoteles ofrecen conexión y eso está muy bien; este creo que ofrece lo contrario y eso necesitaba”, explica el narrador.

Cuenta Fuguet que fueron seis noches para alcanzar la meta.

Según el escritor, uno no necesita tanto para inspirarse, lo importante es tener un sitio ideal para crear. “Cerrar un libro es algo sagrado y me sentí en un templo”, dice. Y agrega: “Ovalle vendría siendo como un Palm Springs. Un escape desértico que tiene mar cerca, vino, pisco y comida de la zona. Es una primavera eterna y eso fue clave: todos deprimidos y helados en Santiago. Yo escribí en pijama”.

Sobre el autor:

María José Blanco |
Periodista de La Tercera