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Culto
Historia oral de Los Tres: el origen de Fome

Historia oral de Los Tres: el origen de Fome

A veinte años de la obra cumbre de Álvaro Henríquez y compañía, revisamos la biografía de Symns y Land que narra el punto exacto en que la banda decide escribir un disco urgente, de versos incómodos sobre hastío, fama y muertes violentas, tal vez el más importante publicado en Chile durante los 90.

En el año 2000, cuando Los Tres acordaron una pausa de trabajo, los periodistas Vera Land y Enrique Symns comenzaron la investigación de lo que iba a ser la biografía autorizada de la banda. Dos años después, cuando Los Tres, la última canción fue publicado por el sello Aguilar, el libro terminó en los mesones de saldos luego de una discreta edición que contenía la historia del grupo y los hechos que terminaron por precipitar la amistad de cuatro instrumentistas de excepcional preparación.

Land y Symns (dupla iniciada en la revista de culto argentina Cerdos y Peces), que se metieron a las casas de los cuatro músicos, y entrevistaron a los papás de todos, hermanos de todos, amigos y ex novias de todos, publicaron una biografía que cifró en el complicado romance entre Álvaro Henríquez y Javiera Parra el cuadro de desastres vinculares que caracterizó el fin de la época juvenil, en donde la creatividad y las aventuras estéticas se vieron superadas por los entreveros personales.

Lo siguiente es un resumen de las entrevistas que consignan el origen de Fome y el desmoronamiento de la banda chilena más trascendental de la década de los 90.


Álvaro Henríquez, principal compositor, voz y guitarra rítmica: “La Javi llegó a ver La Negra Ester y me echó el ojo. Ella me quiso enseguida como pareja y a mí ella no me gustaba para nada. Después yo le contaba a ella eso y me decía: ‘¡Ay, cómo que no te gustaba!’. Pero la verdad es que no me llamó la atención, la encontraba muy simpática, muy encantadora, muy buena para la talla y cariñosa, en el sentido que te llevaba algún regalo, yo no estaba acostumbrado a esas huevadas. Las relaciones que había tenido con otras mujeres eran mucho más frías y también más inseguras. Hasta que un día salimos con Javi y nos dimos un beso. Ella estaba queriendo pololear y yo no cachaba nada. Mi teoría es que ella me atrapó a mí. Y ahí comienza el pololeo que duró mucho tiempo, fueron como cinco o seis años. Durante ese tiempo convivimos algunas veces pero sobre todo hubo muchas cagadas mutuas. Eran tipo venganza, ella me cagaba a mí con algún amante y yo me enteraba y la cagaba a ella por pura venganza. Era casi como un deporte destructivo, pero sería mentir si digo que no nos queríamos. Después de ella mi percepción de las parejas y del amor se fue a la chucha. Me acuerdo de un día en que ella se fue a grabar una canción y yo la estaba esperando en la casa con su mamá y el Ángel, y no llegaba. No llegaba nunca. La esperaba en la pieza, estaba preocupado. Yo era muy chico y además no tenía mucha cancha. Nunca había tenido una pareja antes ni había vivido con nadie. De repente sentí un motor afuera y fui a la cocina a mirar quién era y allí estaba Javi, en la calle, atracando con otro huevón en la camioneta”.

Francisco Molina, baterista: “Era una época en que Álvaro estaba enamorado hasta las patas de Javiera. Se percibía que la pasión sexual era muy fuerte entre ellos”.

Cuti Aste, músico de Los Tres: “Ella era como la corista de varios grupos pop, estaba muy metida en el mundo de la música y del espectáculo, en ese sentido nos llevaba mucha ventaja a nosotros. De repente, no sé si porque tenía mucho tiempo libre o porque estaba muy enamorado, Álvaro decide inventar Los Imposibles. Este grupo es con Javiera en voz, Álvaro en la guitarra, Titae en el bajo y Juan Pablo Bosco en la batería”.

Anónimo: “Álvaro le hizo el disco entero, en la autoría de las canciones están los dos pero la verdad es que se lo hizo todo. A él se le ocurrió cómo quería que fueran los sonidos: como de los años sesenta, con el sonido bien limpio. Él inventó cómo tenía que sonar el bombo y Javiera no reconocía el valor de esa gran ayuda. Era como que creía que todo el mérito era de ella. Ahora parece haber cambiado esa posición y en una entrevista televisiva que vi el otro día admitía que Álvaro la había ayudado mucho. Para mí esa fue una relación nefasta, no sé qué cosas positivas pueden haber sacado, los dos se portaron muy mal con infidelidades por acá y por allá. Fue una relación demasiado larga para no ser feliz”.

Francisco Molina: “Álvaro quería casarse con Javiera. Era su señora, su chica, pero a mí siempre me pareció un tipo de chica peligrosa. Me empecé a dar cuenta de que ella sabía manipular muy bien las cosas. Era una situación muy rara porque Ángel vivía con su mamá y Javiera vivía en la misma casa en que nosotros ensayábamos, la casa en que Álvaro pasaba la mayor parte del tiempo. Empezamos a grabar La espada y la pared y pasaban cantidad de cahuines en esa casa: Titae llevaba una chica y las demás minas la hacían pedazos. Ya no era muy agradable. Se había convertido en una casa de brujas”.

Álvaro Henríquez: “Ella y Titae fueron amantes durante dos años. En ese momento la onda era la fama y, bueno, ese fue el precio que se pagó. No quiero pensar tan mal de la gente aunque me hayan cagado, yo no puedo creer que ella haya querido hacer esa huevada para destruir mi grupo. Mi hermana piensa eso, ella dice que era para destruir lo que yo tenía, que le daba envidia que yo fuera compositor famoso y exitoso y que ella no participara en la huevada. Ella siempre fue una mujer muy competitiva”.

Jimena Henríquez, hermana del cantante: “Fue una historia muy larga, sinuosa y tortuosa para mi gusto. Los dos son de personalidad muy fuerte aunque creo que la de Javiera es más fuerte aún. Ella era muy calculadora. Quizá haya cambiado y se haya arrepentido. Deben haber tenido momentos felices, pero ella fue muy competitiva a nivel musical. Álvaro la impulsó a que tocara. Ella era bailarina. Siempre quiso estar cerca y, como era la hermana de Ángel, fue a ayudar en la grabación del video ‘Déjate caer’. Ella se portaba regio y en Álvaro se despertaban sentimientos de culpa. No quiero justificar a Álvaro: él debía haber sido más fuerte y haber terminado esa relación. Pero ella era muy manipuladora, todo lo cambiaba, lo daba vuelta, muy simpática, pero quería ser siempre el centro de mesa y ese era el principal problema. Álvaro se quebró cuando ella empezó con las infidelidades. El disco Fome es producto de esa rabia. Todas esas canciones están dedicadas a ella. Es fuerte ese disco, es negro y ‘Jarabe para la tos’ está dedicado especialmente a ella porque él la llamaba con ese apodo: Jarabe. En el amor Álvaro siempre sufrió porque es muy intenso, se enamora y después se desenamora y es la parte de su vida que él no tiene resuelta. Creo igual que lo de Javiera fue una gran traición”.

Carmen María Burmeister, violinista: “Álvaro venía totalmente virginal de la provincia, se enamoró de Javiera y rápidamente se fueron al tormento. Es que Javiera tenía sus sucursales y Álvaro también y en la casa de Romero se mezcló todo. Los dos tenían relaciones paralelas. Yo soy incondicional de Álvaro, para mí él nunca tuvo la culpa. Cuando estaba terminando con Javiera él me llamó porque estaba muy mal. Miraba una foto de Javiera y lloraba. Iba al baño y botaba la foto. Cuando estaba en Estados Unidos, Álvaro me escribió una carta súper sentida. Javiera lo manipulaba porque ella sabía que estaba enamorado. Álvaro se enamora muy fuerte. Cuando finalmente Álvaro decidió terminar con Javiera, que ya era una relación tóxica, porque ella se había metido con todos por debajo de la mesa, llevaban seis años de terminar y seguir. Ella estaba encaprichada con él, era su chiche, su monito de peluche. Pero después le costó, porque cuando Álvaro la dejó ella estaba enamorada hasta el cogote y le dolió. Cuando él terminó puso en fila a sus amigos y dijo: ‘Javiera o yo’. Pancho y Titae se quedaron en capilla”.

Cuti Aste: “Lo que nos separó con el Álvaro fue que yo seguí trabajando con Javiera, porque él dijo: ‘El planeta se divide entre los que siguen conmigo y los que siguen con ella’. Algo parecido a lo que les pasó a Los Prisioneros cuando Jorge González se metió con la mina de Narea y nunca más se hablaron. Yo aplaudo el coraje de Los Tres de mantenerse juntos a pesar de que Pancho y Titae habían tenido una relación oculta con Javiera. Lo que no aplaudo ni comparto es que ese coraje estuvo sostenido en la complicidad de condenarla a ella. La condena de Javiera fue la herramienta que utilizó Álvaro para mantener la cohesión del grupo”.

Álvaro Henríquez: “Yo tardé mucho en enterarme de la historia que Javiera tenía con Titae, me enteré por la ex polola de Titae. Sin embargo, lo de ella con Pancho lo supe por boca del mismo Pancho”.

Francisco Molina: “Fue en una discoteca, yo estaba muy pasado, estábamos conversando y de repente tuve que decírselo: ‘Álvaro, me metí con Javiera’. Con él tuvimos muy buenos momentos y siempre conversábamos de todo, hasta que yo le conté que había tenido una historia con Javiera. Yo creo que Álvaro no quería saber que ella salía con Titae porque, conociendo como es Javiera, ella difícilmente hubiera escatimado esfuerzos para que no se notara”.

Álvaro Henríquez: “Después de mucho tiempo, Pancho me contó que él también había estado con ella. Le dije: ‘Ahí sí que me cagaste, de vos no lo esperaba huevón’. Él me lo contó cuando yo le dije que ya había terminado definitivamente con Javiera. No pude entender lo de Pancho ni lo de Titae, son huevadas que no voy a entender nunca. Pero cuando escuché esas confesiones apareció mi parte nazi. Pensé: ‘Lo que yo quiero hacer es música y aunque me cague el alma, mala raja, hay que hacer el disco y después hay que hacer otro’. Por más que me dolió y me enfermó enterarme de todo eso, yo era incapaz de imaginarme que por una cosa así se iba a terminar el grupo. Lo habíamos hecho a punta de millones de sacrificios. La huevada que hacíamos era bella, además éramos famosos. Titae me pidió perdón pero nunca dolorido, estos huevones no hablan, ni siquiera saben hablar. Y en un momento dado yo separo aguas, y pongo dos lados, el de Javiera y el mío… fue la única manera de seguir adelante”.

Sobre el autor:

Alejandro Jofré |
Editor de Culto. En Twitter es @rebobinars