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Culto
La huella imborrable de White Pony, la obra maestra de Deftones

La huella imborrable de White Pony, la obra maestra de Deftones

Un sonido único, inconfundible y que marcó a una generación. El disco más exitoso de la banda de Sacramento es un manifiesto de lo que estaban pasando.

Cuando el paso del grunge quedó atrás y sonidos nuevos comenzaban a tomarse las radios mundiales, pocos se imaginaron lo que estaba por venir. La irrupción de Rage Against The Machine fue el punto de inflexión para que el rock viera nacer uno de los estilos más exitosos que se le ha conocido: para algunos Rap Metal, para otros Nü Metal. Fue en esa extraña mezcla que, ya sea con sonidos pesados o más ligados al hip-hop, bandas como Korn y Limp Bizkit lograron conquistar a las juventudes del nuevo milenio.

Tras dos grandes trabajos (Adrenaline y Around the Fur), Deftones hizo su espacio dentro de la escena con hits como “7 Words”, “Bored” y “My Own Summer”, pero no fue hasta la llegada de White Pony que encontraron su lugar. Tras la gran recepción que tuvo “Be Quiet and Drive” en la juventud de la época, la faceta melódica de la voz de Chino Moreno se transformó en una especie de marca registrada que, por supuesto, no se podía perder.



El sonido íntimo que tiene White Pony es algo que nadie imaginó que se podría asociar a esta nueva rama del Metal. Su génesis es consecuencia de diversos factores, pero los más importantes parecen ser dos: el aporte de Frank Delgado a los ambientes de las canciones y la incursión de Chino Moreno a través del trip-hop con su proyecto Team Sleep.

White Pony es, sin duda, el viaje de Chino como músico. Es un grito desesperado de liberación para lo que, en ese momento, pasaba por la cabeza del grupo. No por nada luego se reveló que el proceso post disco fue una de las etapas más oscuras de su historia (con drogas incluidas). Una que, por todo lo malo que fuese, nos dejó una de las reliquias más importantes en la música actual.



¿Qué sería de la “Digital bath” sin la ambientación que posee? ¿O de “RX Queen” sin la base triphopeada para hablar de un amor a una persona con enfermedad terminal? La importancia que adquirieron cada una de estas melodías se hicieron notorias cuando ese mismo público que alucinaba con la rabia de Korn, la protesta de los RATM y la rebeldía de Limp Bizkit, tenía pendiente consigo mismo una parte emotiva. Una que, justamente, bandas grunge, el estilo de moda previo, llenaron a costa de unpluggeds.

El viaje a través del pony blanco llevó a la banda hasta el límite. Su consagración los hizo lograr fama mundial y sencillos como “Passenger” y “Knife Party” quedaron grabados para siempre en los oídos de los jóvenes de entonces. Chino Moreno y compañía encontraron un sonido único; su sonido. Cada letra, cada tono y cada silencio se transformaron en algo que definió a la banda de Sacramento y que nunca logró repetir.

No obstante y como lo anticipa “Change (in the house of flies)”, nos pasaron la pistola y nos hicieron volar lejos.

Sobre el autor:

Juan Pablo Viluñir |
Periodista de La Tercera. En twitter @jpvilunir.