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Culto
Alan Vega: proto punk inmortal

Alan Vega: proto punk inmortal

Antes de que el CBGB fuera lo que fue, Suicide tocaba ahí. Antes de que la palabra punk se hiciera un estilo de vida, Suicide la usó en un panfleto. Y Vega, uno de sus dos integrantes, se transformó en uno de los músicos más influyentes de las últimas décadas.

El 2016 murieron muchas celebridades musicales, muchos íconos por los que la prensa y los fanáticos lloraron por meses. Pero a uno al que sólo se le dedicaron un puñado de columnas o artículos fue Boruch Alan Bermowitz, más conocido como Alan Vega. Su popularidad nunca fue como la de George Michael o Prince, pero su influencia en la música fue del mismo nivel.

Nacido en 1938 en Brooklyn, Alan Vega entró a estudiar arte cuando conoció a Martin Rev. Comenzaron tocando Rev la batería y Vega la trompeta y al poco tiempo formaron Suicide. Estaban en eso cuando, después de ver a Iggy Pop en vivo, Alan Vega tuvo una epifanía y se dio cuenta que él debía ser un frontman, y de esa forma iba a confrontar a la gente. Era 1977 cuando sacaron su disco debut homónimo, Suicide.

Era punk con sintetizadores, era una voz que más se acercaba al rockabilly o a Elvis que a otra cosa. “Estábamos hablando del suicidio de la sociedad, especialmente de la sociedad estadounidense. New York estaba colapsando, Vietnam estaba sucediendo. El nombre Suicide lo decía todo para nosotros”, explicó Vega sobre el nombre de la banda.

Antes de que el CBGB fuera lo que fue, Suicide tocaba ahí. Antes de que la palabra punk se hiciera un estilo de vida, Suicide la usó en un panfleto. Luego fueron vetados del CBGB y tuvieron que buscar otros lugares donde tocar, en los que, según Vega, siempre había disturbios. “Una vez estábamos teloneando a The Clash en Glasgow en 1978”, recordó Vega en una entrevista. “Y un hacha pasó volando sobre mi cabeza. Por años nadie creía la historia, hasta que en 1987 en un show que tenía solo, los Jesus and Mary Chain se me acercaron al backstage y me contaron que ellos estaban ahí cuando pasó”.

Alan Vega creó, junto a Martin Rev en Suicide primero y como solista después, un estilo de música, fue capaz de generar post punk cuando todavía era proto punk. La gente iba a los conciertos de Suicide a escaparse de la realidad cuando llegaba Alan Vega y les cantaba Frankie Teadrop -“Frankie, que trabaja de siete a cinco y sólo está tratando de sobrevivir”- o “Che”, sobre el guerrillero, ídolo de las juventudes en los 60s.

La música de Suicide y de Vega ha sido clasificada como muchas cosas, desde proto punk a synth punk pasando por glitter, pero lo que importa es que hizo algo que nadie más hacía en su época. Fue una influencia importante en otros músicos insignes; el ejemplo más claro es Bruce Springsteen. Fue Nebraska el disco de Springsteen que homenajea a Suicide, al punto que cuando Vega escuchó “State Trooper” de ese disco, pensó que era una canción suya. Y el 2005 Springsteen hizo también un cover de quizás la canción más famosa de Suicide, “Dream Baby Dream”. “No había nadie que se le pareciera ni por poco”, dijo Springsteen sobre él.

Y no es el único que lo piensa; cuando Alan Vega cumplió 70, el 2008, hicieron un disco de covers de su música en el que participaron bandas de la talla de Primal Scream, Spiritualized, The Klaxons, Peaches, Nick Cave, Vincent Gallo y el mismo Springsteen.

Un año antes, el 2007, Vega había publicado el que sería su último disco en vida, Just a Million Dreams.

10 años después y justo uno después de su muerte, se va a publicar un disco póstumo de Alan Vega, en el que estuvo trabajando desde el 2010 hasta su muerte con Liz Lamere, su esposa y colaboradora, y el que lleva por nombre IT. El single del disco se llama “Death To Me”, acaso un presagio de eso que vendría. La portada toma el IT de un cartel de salida (EXIT), como si Alan Vega hubiera sabido que ese disco iba a ser su salida de este mundo. Y aquí estamos para recibirlo.

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