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Culto
De cabezas rapadas y twerking: el paso a la adultez de Miley Cirus y Britney Spears

De cabezas rapadas y twerking: el paso a la adultez de Miley Cirus y Britney Spears

Pasar de estrella pop virginal a diva adulta es siempre un truco delicado: mientras la icono de los 90 tuvo que caer para resurgir, la ex Hannah Montana aprendió de los errores de su predecesora.

El 2007 Miley Cyrus tenía 15 años y, luego de saltar a la fama el año anterior con la serie Hannah Montana, lanzó su disco debut. Ese mismo año Britney Spears, de 26, vivía quizás el punto más bajo -y quizás uno de los más recordados- de su carrera.

El 2006 Britney se había divorciado del papá de sus dos hijos, Kevin Federline, y había comenzado un espiral de movimientos erráticos que tuvieron su punto más mediático en febrero del 2007, cuando se rapó la cabeza frente a los paparazzi y atacó a uno con un paraguas verde.

La imagen de Britney enajenada dio vuelta al mundo. La princesa del pop se había convertido en un demonio o estaba exteriorizando demasiado sus demonios internos. A pesar de todo, en noviembre de ese año Britney publicó su quinto álbum de estudio, Blackout, el que tuvo buen recibimiento y con el que Britney actuó en los MTV Video Music Awards: en la que fue su peor actuación en esos premios, descoordinada, improvisada. Y eso que Britney sabe de causar un impacto en los MTV Awards: su beso con Madonna, su baile con la serpiente al ritmo de Slave 4 you y el traje semi transparente del 2000, cuando cantó “Baby Ooops I did it again” y “Satisfaction” de los Rolling Stones. Britney le ha dado a la cultura pop un capítulo completo de momentos relevantes.

Pasaron algunos años para que Britney, como ave fénix, volviera en gloria y majestad con un disco como Circus y un hit como “Womanizer”. Muchos famosos tienen momentos bajos, algunos mueren, nunca logran recuperarse. Britney volvía a la escena luego de pasar una temporada en rehabilitación, y su padre fue declarado por la corte responsable legal de la estrella ya adulta.

Miley Cyrus tuvo, al igual que Britney, una carrera que partió demasiado joven y que ascendió de manera meteórica. Podría haber sido fácil que Miley chocara igual que su ídola, pero Miley supo entender el 2007 de Britney y vivir esa etapa de la vida pero con todo a su favor.

El 2010 Miley comenzó el que sería su cambio de imagen radical con su disco Can´t Be Tamed, en el que se mostraba como una mujer de 18 años a la que, como su nombre lo dice, no pueden domesticar. Los medios ardieron, Miley ahora se rebelaba, dónde estaba la antigua Miley, qué había pasado con ella y qué era todo ese delineador negro. Miley estaba creciendo, y supo hacerlo, frente a los medios, de la mejor forma: polemizando.

A los 22 años Britney publicó In The Zone, disco en el que estaba incluida “I´m Slave 4 You”, cuyo video la mostraba a bailando sudada como si hubiera estado practicando bikram, en su mejor momento y dejando atrás a la Britney de blanco y de canciones como “Sometimes”. A los 21 años, Miley publicó Bangerz, que venía a ser la guinda de la torta después de Cant Be Tamed. Ahora Miley se había cortado el pelo, usaba leotardos, fumaba marihuana (de nuevo, los medios escandalizados), cantaba con raperos. El 2013, año en que se publicó Bangerz (que venía con una colaboración de Britney), Miley tuvo una actuación en los MTV VMA que, como las de Britney, pasaría a la historia. En ella cantó “We Can´t Stop” usando un leotardo de osito con el que se movía por el escenario haciendo twerking, y luego quedaba con un traje de látex color piel. A todos les pareció un caos, o al menos una locura, pero en palabras de Miley “Lo de los MTV puede haber parecido un desastre, pero era un desastre completamente maquinado”. Miley Cyrus había entendido a la industria, y mientras se convertía en adulta, supo hacer uso de eso que llaman “búsqueda de identidad”. Ese mismo año, vaya coincidencia, Miley contrató al manager de Britney, Larry Rudolph. Luego de la presentación en MTV se habló tanto de Miley al punto que le preguntaron a Britney qué opinaba. Muy sabiamente y desde la voz de la experiencia, contestó: “Me acuerdo de esa edad, de estar viviendo un cambio en mi carrera, tratando de hacer cosas más controversiales y sintiendo mucha energía. Ahora veo a Miley y está en fuego, Miley es una bola de fuego”.

Y así como Miley vivió su momento de bola de fuego, creció, maduró y ahora sacó una canción como Malibu, lo que no significa que Miley sea otra, sólo supo salir de eso que llaman adolescencia de manera victoriosa, con un disco exitoso, una fundación y colaboraciones con gente como Snoop Dogg y Wayne Coyne. Los errores que cometió Britney sirvieron para que no los cometiera Miley, quien aprendió de la mejor.

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