*

Culto
No siempre será lo mismo con Cómo Asesinar a Felipes

No siempre será lo mismo con Cómo Asesinar a Felipes

La banda celebrará sus diez años el 7 de julio, en el Teatro Cariola. El evento contará con la presencia de nacionales como Nano Stern y Felipe Ilabaca, además de su amigo personal, el bajista de Faith No More, Billy Gould.

La maleta con el teclado de Camilo Salinas, de Inti-Illimani, figura al medio de la sala de ensayo de Cómo Asesinar a Felipes. Su baterista, Felipe Salas, la señala para recalcar que deben practicar en la previa a su show de aniversario. El músico también se acuerda de otro invitado al concierto: Billy Gould, con quien se reunirán en Colombia para planificar este mismo evento. “No es fácil coordinar algo así”, dice. La junta con el bajista de Faith No More será en el país cafetero y no en Chile porque antes participarán del festival Rock Al Parque, el primer fin de semana de julio.

CAF cumple diez años y lo celebrará en grande: el 7 de julio el quinteto se presentará en el Teatro Cariola (entradas por Puntoticket), donde compartirá con amigos de una escena transversal. Además de los mencionados, la lista incluye a su ex tecladista, Gabriel Paillao, Nano Stern, Pablo Ilabaca, Carlos Cabezas, Raimundo Santander (guitarrista de jazz) y Jorge Campos (Fulano y Congreso).

“Nano Stern dijo que quería cantar y nosotros teníamos pensado que tocara violín. Hay que dejar que ellos mismos demuestren su interés en lo que quieran hacer, pero claramente, Camilo Salinas va a tocar teclado y Jorge Campos va a tocar el bajo”, comenta Sebastián Muñoz, bajista de la banda.


Tiempos de improvisación

El décimo aniversario de CAF ha marcado una etapa importante, con la salida de su tecladista Gabo Paillao y el ingreso del saxofonista Cristián Gallardo, un eminente del jazz de la última década. Dicho de otro modo, las armonías dieron paso a los vientos, lo que ha significado un desafío grupal por integrar las líneas rítmicas de Gallardo, cargadas a la improvisación. “Yo creo que el momento que está pasando la banda es súper especial y siento que hemos crecido como músicos. Ha sido algo totalmente diferente escuchar el saxofón en las composiciones y en vivo”, expresa el baterista.

Gallardo es uno de la casa en la escena. En la actualidad, se escucha fuerte en lo último de Gepe, Ciencia Exacta y también divide su tiempo con su nueva banda, Crisis. Antes fue su power trío, justo en la época cuando hizo buenas migas con CAF: “El último disco que hice con el trío fue en 2015 y ahí incorporé las pedaleras, entonces me fui modernizando. En ese tiempo empecé a tocar con los Felipes y claro, mi aporte no es sólo el saxofón, sino las pedaleras: ese cruce se dio justo en el momento en que queríamos algo más moderno, pero con una mirada hacia atrás”, ilustra el músico.

Con el saxofonista, lanzaron un disco taller en mayo, Perros Viejos, Nuevos Collares (El Templo Rekords), que se encarga de versionar una selección de clásicos de la banda, con el nuevo instrumento. Hoy, la agrupación se prepara para lanzar su sexto álbum en octubre, a cargo de Koolarrow Records –sello de Billy Gould y al que pertenecen desde 2010–. En esta travesía, los actuales miembros de CAF viajaron en octubre a San Francisco, California, donde antes grabaron V (2014), para repetir la experiencia.



“Ya se grabó y está todo pensado. Es un disco más de nosotros, y lo principal es que llegó la influencia del Cristian. Es interesante, porque por ejemplo, en cuanto al jazz partimos bien pegados con un cierto tipo y ahora, una década después, seguimos con el jazz que continuó al anterior. Uno va investigando y progresando. Cristián vino con ese aporte y funcionó perfecto”, detalla Salinas.

Pero para Gallardo, este trabajo va más allá de cumplir con un estilo o técnica en particular: “La temática de fondo es crear instancias en donde hagamos música que nos guste, eso es lo principal; hacer algo que nos llene, y a partir de ello, hacer algo que sirva, es decir, sentirnos útiles”, enfatiza.

En retrospectiva

Cómo Asesinar a Felipes llamó la atención desde sus inicios, cuando tres estudiantes de la Escuela Moderna de Música se rebelaron ante la academia y una escena acostumbrada a reproducir formatos de industria. Al bajo, batería y teclados se integró la rima y los sintetizadores –con el sampleo incluido–. El resultado se tradujo en un concepto sonoro de fusión vanguardista, nostálgico de los ritmos sesenteros y setenteros, con líricas de alto contenido social.



El reconocimiento de la escena ha sido permanente: Desde la Conchalí Big Bang hasta Faith No More. Con estos últimos, el vínculo ha sido inevitable por su relación con Gould. Al año siguiente, fue el mismo Mike Patton y compañía que se llevó al quinteto de gira por Sudamérica.

Salas resume su experiencia con FNM como una instancia motivadora, especialmente por su trabajo interno. “Yo por lo menos, rescato la honestidad, y su humildad también, porque son personas súper sencillas. Los conocimos después de uno de los shows, hicimos un asado y estuvimos toda una tarde con ellos”, relata.

—Cuando empezaron hace 10 años, ¿vislumbraban el proyecto de esta manera?

—“Más que un anhelo, pienso que el camino lo hemos sabido forjar. Encuentro que hemos sido bien claros en lo que queremos y lo hemos logrado. Hemos tenido una buena recepción, nos ha ido bien con la gente que escribe de música, los discos han sido bien recibidos, y desde el principio tuvimos fans que se engancharon harto. De eso hablamos siempre, de que CAF te gusta o no te gusta, y al que le gusta, le gusta harto”, concluye el bajista.


Sobre el autor: