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Culto
Los primeros e iluminados ocho años de Inverness

Los primeros e iluminados ocho años de Inverness

La banda celebró los ocho años desde su trabajo debut. Representantes del shoegaze a la chilena, aquí hablan de los inicios, de los sonidos, de Slowdive y de los curiosos premios Pulsar.

Rodrigo Jarque tiene 40, un sello llamado LeRockPsicophonique, es padre, y sueña con hacer la primer banda de rock del Liceo Carmela Carvajal, donde es profesor de inglés. Pero antes de este estado de estabilidad que ha alcanzado como músico y adulto, fue un joven que a punta de guitarra empezó a construir una carrera que ya sobrepasa la década. Proyectos como Zabala, Casino y Hotel Araña hicieron que Jarque formara la el camino que alcanzó clímax cuando Monstruos bajo la cama, en 2006, llegó como su primer disco en solo. Dramático y cinematográfico, lleno de guitarras a lo Ride, e inundado por la necesidad de compartir el proceso creativo, las historias que armó en su habitación fueron adoptadas por dos de sus amigos cercanos e Inverness se hizo realidad.

En Manuel Montt instalaron la base de operaciones, de donde salieron esas primeras improvisaciones que fusionaron la escuela más metalera de Angelo, actual bajista, y Wash, ex guitarrista, con las notas largas y pegadas de Jarque. “Creando Iluminaciones es que entendí que tenía que desprenderme de mis canciones, que en realidad no eran tan mías. Fue increíble llegar a los primeros ensayos en los que caché que tenía que ceder algunas cosas para ganar una apertura gigante de posibilidades sonoras, desde la composición hasta la estructura que le dábamos a las piezas”, dice Jarque, que desde el 2009 tiene claro que la democracia dentro de las bandas es una realidad útil aunque muchos crean que no existe o no sirve.

Este sábado 10 de junio, el ahora trío celebró los ocho años del debut. Se les pasaron los cinco y no querían esperar hasta los diez para festejar la pieza nacional destacada del revival shoegazing en esta parte del mundo. Para algunos, una redonda pieza de post-rock, para otros, un guiño directo a Cocteau Twins o Sigur Ros, para Inverness uno de los trabajos que más quieren y el que finalmente abrió puertas y les permitió existir en formato agrupación. Y bastantes cosas mutan en ocho años. “Siento que el disco envejece bien, siento que encaja con lo que están haciendo las bandas más nuevas dentro de este estilo. Todavía mucha gente nos dice que es el favorito”, comenta Rodrigo.



Dentro del primer disco de los cuatro que ya acumula la banda (su nombre es más por fonética que por honor a la ciudad de Escocia), está ‘Nubes’, algo así como el ‘Creep’ de Inverness. Y el director de cine Matías Bize algo de responsabilidad tiene en esto: él le pidió a Jarque que se aventurara en la composición de la banda sonora de En La Cama, petición que el músico aceptó y posteriormente rechazó al darse cuenta que algo bueno tenía entre manos, y que podría traducirse en la primera aventura bajo su nombre de pila. A pesar de dejar el exitoso barco que significó la película de Bize, Rodrigo prestó ayuda con unas guitarras y llevó a Inverness a tocar en la presentación de la película.

“Estábamos en la prueba de sonido, ahí en Coneja, en Tobalaba, y nos pusimos a improvisar esta canción que cara de raja tocamos esa misma noche, sin cambiarle nada”, recuerda Angelo Agurto. Tiempo más tarde, en una tocata a la que Matías llegó como fanático, fue que se toma la decisión de que ‘Nubes’ fuese parte de un nuevo trabajo del director. “Yo quiero esa canción en mi película y quiero que ustedes salgan en una escena tocándola”, dice Agurto, que entre chistes sobre su aspecto poco cinematográfico y la anécdota de rodar durante todo un día, termina de explicar el vínculo que se armó entre los músicos y el creador nacional.

Bize manda borradores, Inverness manda maquetas. Así es como vuelven a participar en el cine, esta vez en La Memoria del Agua. El ambiente cinematográfico que entrega Inverness en el ya mencionado Iluminaciones, en Fuegos Distantes del 2011, Sól con data 2014 y el más reciente Después de Mañana del año pasado es innegable. Estado tranquilo-nervioso, balada pasada de post-rock, como una playa de Chiloé donde la arena nunca está realmente en el suelo, como menciona el bajista. Inverness siempre ha sido como una película.



Bize no es el único vínculo que ha captado la agrupación en los años de actividad. Corría 2013 cuando Neil Halsted, de Slowdive, vino a Chile y Jarque junto a sus amigos brillaron como músicos soporte en la presentación del álbum Palindrome Hunches, evento donde también telonearon. Compartieron músicas y conversaciones, anduvieron en bus hasta Valparaíso y tomaron once. Es de este fugaz pero potente flechazo entre Neil y los nacionales que nace una historia que se plasmó en ‘Luz Ignota’, el single incluído en el último lanzamiento de los chilenos donde el inglés hizo de las suyas en las guitarras, tras un porro en Suiza y unas tardes de ensayo para adaptarse a los cambios bruscos de acordes que Inverness proponía.

Cuando Slowdive pisa Chile, Jarque no duda en tomar el teléfono y agendar un encuentro. Es Neil el mejor ejemplo para entender que “hacerla” parece un desafío imposible, aunque tengas diez años de carrera o treinta. “Le pregunté qué iban a hacer después del disco y me dijo ‘vamos a cachar, estamos cachando las lucas’”, cuenta medio sorprendido. “Es verdad que alrededor de ellos hay un desarrollo más profesional, pero no dejan de ser músicos que están cachando todo el tiempo”, apoya Agurto. Y tal como Neil les prestó un poco de talento en la guitarra, Inverness le devolvió la mano con uno que otro tip de booking y supervivencia de girar con lo mínimo, con guaguas incluidas.



Películas, shoegaze, ídolos, y últimamente, una nominación a los Pulsar como una de las mejores bandas de ¿rock? del país. “Fue gracioso porque no nos tomamos muy en serio los Pulsar. Postulamos porque entendemos que la gente que está ahí toma decisiones importantes, pero nunca pensamos que íbamos a estar en la nominación”, dice el bajista. “Yo estaba mudando a mi guagua cuando me llama Matías Bize y me dice ‘oye ¿por qué no están aquí? ¡Están nominados!’ A ese nivel de poca fe” apoya entre risas Jarque.

“Es raro estar nominados a artista rock con bandas como los Chancho o Weichafe”, comentan. “Hicimos la sofistifícacion con esto del rock sicofónico porque es rara esta etiqueta del chico con guitarra eléctrica y actitud de machito que entra al bar y se lleva a la chica. No tenemos esa parada intransigente del rockero, tampoco nos cerramos a un solo género”. “Aprovechamos, por así decirlo. Teníamos el disco nuevito, sacamos copias físicas y este espaldarazo nos sirve para lo que viene ahora”, comenta Jarque con un dejo de resquemor: “Me metí a ver el jurado y eran puros hombres, sólo estaba Denise de Aguaturbia. Heavy. Hay más gente ¿o no? No sé, siento que los Pulsar tienen que tener una representatividad de lo que pasa, desde la variedad de bandas hasta el jurando. No vi ningún trans, las mujeres escasean, y eso se refleja igual. A nosotros nos juzgó guatón panzer cuando es alguien que seguramente nunca va a conectar con nuestra música…”

¿Quién conecta con Inverness, entonces? Jarque, Agurto y el recién llegado a la batería, Patricio Jarpa, tienen “la impresión que el público que nos va a ver es gente que quiere que le hablemos en particular. No se da mucho esto del salto o el choclón de entusiastas. Es una relación de a dos. La gente es piola pero intensa, igual que nuestra música. Así se conjugan todos los elementos para hacerlo una experiencia, y creemos que eso es lo que se puede encontrar en nosotros. Ir a conectarse con un tipo de música que te haga viajar durante una hora y ya. Como ir a ver una película”.


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