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Culto
Cómo Ser un Latin Lover: comedia sin filo

Cómo Ser un Latin Lover: comedia sin filo

Lo que parte siendo una comedia con cierta agudeza y humor negro, pronto cae en el tradicional molde de película para hacer sentir bien.

En el cine hay pocas cosas peores que estar ante una comedia con una buena idea que se termina extraviando por el simple hecho de querer apuntar a todo público y entregar un mensaje de importancia sobre la familia y la amistad.

Justamente este es el problema de Cómo Ser un Latin Lover. Aquí conocemos a Máximo (Eugenio Derbez), un vividor de origen mexicano que hace 25 años sedujo a una millonaria y ya mayor estadounidense, en la espera de su pronta muerte y consiguiente cuantiosa herencia. Aunque ha pasado un cuarto de siglo y la muerte aún no se ha presentado, Máximo sí ha podido satisfacer todo capricho que ha querido, pero su vida cambia cuando la octogenaria conoce a un nuevo juguete sexual, más joven y tal vez prometedor en la cama. Máximo es obligado a irse a vivir donde su hermana, Sara (Salma Hayek), una viuda que cría a su hijo de 10 años y se ha negado a una nueva vida sentimental.

Demás está decir que el camino que esta historia toma es el mismo que hemos visto infinidad de veces, y lo que parte siendo una comedia con cierta agudeza y humor negro, pronto cae en el tradicional molde de película para hacer sentir bien. No es que Derbez, Hayek y un bastante acertado Rob Lowe no saquen más que una sonrisa, pero todo es tan obvio y a ratos francamente ingenuo, que es poco en lo que sobresale y menos lo que queda en el recuerdo del espectador.

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