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Culto
El Chapo: el ascenso y caída del poderoso narco llega a Netflix

El Chapo: el ascenso y caída del poderoso narco llega a Netflix

La serie biográfica, que se estrena el 16 de junio, fue producida en conjunto por el servicio de streaming y Univisión. La historia sigue el violento camino a la cima del mundo de las drogas de Joaquín Guzmán en México.

Los primeros segundos no necesitan hacer uso de la ficción: las imágenes son sacadas directamente de la realidad, mostrando a los principales noticiarios del mundo informando sobre la captura de Joaquín “el Chapo” Guzmán, en enero de 2016. Era el narcotraficante más poderoso de México y en ese entonces uno de los hombres más buscados del mundo, tras haber escapado de prisión seis meses antes, en un bochornoso incidente para el gobierno mexicano.

El registro muestra al verdadero Guzmán siendo ingresado nuevamente a la cárcel, pero en un parpadeo, pasa a ser otro: el actor Marco de la O interpretando al infame criminal. Con esa breve introducción centrada en el presente comienza El Chapo, la miniserie que Netflix estrenará el 16 de junio, co-producida por la plataforma de streaming y la cadena Univisión, que ya fue exhibida en Estados Unidos. Si bien ambas compañías ya tenían un acuerdo de distribución, es la primera vez que se asocian para crear una serie original. A los nueve episodios que componen el primer ciclo se sumará este mismo año una segunda temporada, en algún momento del próximo semestre.

Tras el prólogo, la historia retrocede hasta 1985, cuando el futuro líder del temido cartel de Sinaloa era tan sólo un soldado raso del cartel de Guadalajara, en esa época el principal dolor de cabeza no sólo para las autoridades mexicanas -muchas de ellas compradas por la organización-, sino para el gobierno estadounidense de Ronald Reagan.

Guzmán es desafiante del líder del cartel, Miguel Angel Gallardo, quien lo tiene dedicado al tráfico de marihuana; y el futuro capo está celoso de Amado Carrillo (Rodrigo Abed), conocido como el Señor de los Cielos, por su relación directa con Pablo Escobar. El mexicano elige desobedecer las órdenes e ir a buscar personalmente al “patrón” a Colombia para asegurarle que él puede mover los cargamentos de cocaína más rápido que cualquiera entre el país azteca y Estados Unidos. El complejo y peligroso proceso de impresionar a Escobar es sólo el primero de los sangrientos pasos que Guzmán da en su ascenso al poder en las décadas que vendrán. La historia también se centra en la relación del narco con su familia nuclear y con sus amantes.

Si bien la producción es muy mexicana, la serie busca más acercarse a la factura de Narcos que al estilo de telenovela de Ingobernable. Mezcla el suspenso y los tintes de culebrón de la historia con un foco puesto en lo político y a ratos incluso en lo documental, aportando datos reales a través de transiciones con texto sobre la realidad de la guerra contra las drogas en los años 80 -aún así, la serie advierte desde un principio que hechos y nombres fueron exagerados o cambiados para su dramatización-.

El estreno de El Chapo llegará a ampliar el catálogo de narcoseries y narconovelas latinas en el servicio, donde ya se encuentran producciones como El patrón del mal, La reina del sur y Sin senos sí hay paraíso.

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