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Culto
El brillo que tiene es lo humano que le queda

El brillo que tiene es lo humano que le queda

Advenedizo en el mundo de la moda, de ex productor de Jay-Z pasó a ser producido por Daft Punk, y Paul McCartney comparó su método para escribir canciones con el trabajo de Andy Warhol. Hoy, con un perfil excesivamente bajo, mientras los medios hablan de que está recluido en una montaña, el MC-de-Chicago-que-hace-de-gángster-triste cumple 40 años. Así recordamos su única visita a Santiago en 2011, cuando deslumbró en la explanada del Parque O’Higgins.

Vuela una nube de confeti sobre los peinados de Jane’s Addiction cuando varios ya estamos instalados en el lado opuesto de la elipse del Parque O’Higgins. El debut de Kanye West en Lollapalooza Chile es inminente y hay varias ideas dando vueltas como los papelillos.

Cosas como que:


UNO
No habrá balazos del repertorio gangsta rap, ni estrofas homofóbicas o racistas. Tampoco los sampler de raíz funk o riguroso Motown del género. Por el contrario, Kanye Omari West usa a Labi Siffre en la somnífera “I wonder” y su paladar musical pace más ligado a los vinilos empolvados de gente como Al Green, Bill Withers, The Dramatics, Jerry Butler y Eddie Kendricks.




DOS
Cuando colaboraron en 2015, Paul McCartney comparó su método para escribir canciones con el trabajo de Andy Warhol: “No conocía su sistema”, contó el ex Beatle. “Había oído cosas como: ‘Tiene una habitación llena de muchachos trabajando en riffs, y camina por ahí y dice: ‘Me gusta este’’. Me recordó a Andy Warhol, a esos artistas que utilizan estudiantes para pintar sus fondos y cosas. Es una técnica muy usada. Pensé: ‘No sé cómo voy a encajar en eso, pero vamos a ver. El único trato que hice con Kanye era que, si no funcionaba, no se lo diríamos a nadie”.


TRES
Puesto a la par con otros nombres del hip-hop, lo de Kanye West es un sonido mucho más pulcro que las tornamesas y el hábil crossfader de Beastie Boys, menos orgánico que The Roots y mucho menos plástico que el Eminem más digital. Antes de ser un MC con todo un arsenal de frases-bomba y una mochila Louis Vuitton llena de estrofas incendiarias, el hombre de 808s & Heartbreak prepara sus bases con artistas de folk sentido y panfletario, de un R&B que parece lanzarte encima del algodón, y les cambia el tempo y los hace sonar actuales.


CUATRO
The Blueprint, el disco de Jay-Z que marcó un éxito rotundo entre la crítica, posicionó a Kanye en 2001 como un productor de primera línea, luego de truncar sus estudios en una escuela de Bellas Artes en Chicago. Entonces se dedicó a tiempo completo a la producción musical en Roc-A-Fella Records.


CINCO
Kanye West dice la verdad o no dice nada y da lo mismo que tenga un Bvlgari en la muñeca y que no haya dirigido una sola palabra al público chileno en su debut en Santiago. Todos lo vimos apretando a Bush después del huracán Katrina, haciendo el ridículo de la década en los premios MTV 2009 y hasta botando el celular por un tiempo para producir el grandilocuente My beautiful dark twisted fantasy.


SEIS
Adam Levine parece un idiota presumido en los videos de Maroon 5, pero podemos suponer que lo conoce bien. Colaboraron juntos en “Heard ‘em say”, del disco Late Registration. “Supe que Kanye era un gran artista no cuando tuvimos una de esas charlas profundas y significativas sobre las cosas que lo inspiran, sino cuando me invitó a su casa. Está completamente vacía, sin pintar, sin muebles, sin pisos. Le pregunté por qué no la había arreglado todavía, y él me dijo: ‘Lo hice, pero tuvimos que hacerlo de nuevo porque no quedó bien’”, contó el cantante en una entrevista.


SIETE
“Siento que puedo hacer una diferencia mientras estoy aquí”, le dijo el propio Kanye West a Ellen DeGeneres. “Siento que puedo hacer mejor las cosas a través de mi conjunto de habilidades. Soy un artista. Tengo una condición llamada sinestesia con la que puedo ver los sonidos. Todo lo que yo hago musicalmente es una pintura. Yo lo veo. Veo la importancia en el valor de que todos son capaces de experimentar una vida más hermosa”.


OCHO
Quince minutos sobre la hora, Kanye West abrió su concierto en Lollapalooza Chile con “H.A.M.”, “Diamonds from Sierra Leone” y “Can’t tell me nothing”, acompañado de tres músicos ubicados al estilo de Kraftwerk. MILLION $ MANO aparecieron de pie y con sus respectivas máquinas dando una pista de cómo sería el show de poco más de 90 minutos.



NUEVE
Cuando hablamos de Kanye West hablamos de estirar los límites, de letras con tintes confesionales, de discos inspirados en objetos como la lámpara de Le Corbusier, como le comentó al New York Times sobre la génesis de Yeezus, o, como dijo de sí mismo: “Soy un minimalista atrapado en el cuerpo de un rapero”. En la noche de Santiago hubo baladas R&B seguidas de electrónica alienígena: “All of the lights”, “Monster“; rimas para masas: “Good life“, “Power“; samples de rock progresivo: “Gorgeous“, “Hell of a life“; y cuatro grandes momentos un show inesperado y memorable: la perfecta “Gold digger” junto a un Jamie Foxx virtual. La pegada “Flashing lights” del Graduation. La epopeya en clave hip-hop de “Runaway”, en compañía de PUSHA-T. Y la relectura de Daft Punk con “Stronger“, por lejos la más saltada de todas, con Kanye West golpeando cada frase en la pasarela, pegado al público, hasta que faltaron quince minutos para las 11 y Lollapalooza apagaba sus luces.

Sobre el autor:

Alejandro Jofré |
Editor de Culto.