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Culto
El inconsciente colectivo del desamor: Aldo “Macha” Asenjo y su Bloque Depresivo

El inconsciente colectivo del desamor: Aldo “Macha” Asenjo y su Bloque Depresivo

Un proyecto que nació con la idea de rescatar canciones que duelen. Un repertorio sufrido que invita a beberse cada una de las penas. Un fenómeno que no se cansa de triunfar y que une a personas de todas las generaciones.

“Es la búsqueda del rescate de esa guitarra popular de las cinco de la mañana de cantina o de bar”. Con estas palabras, en una entrevista que concedió al sitio Francochilenos mientras estaba de gira en Toulouse, Francia, Aldo “Macha” Asenjo definió la idea fundacional, acaso la meta de uno de sus proyectos más exitosos: el Bloque Depresivo.

Palabras que también evidencian la versatilidad musical del que supo convertirse en un gurú de la cumbia: entre risas, el “Macha” admitía que si Chico Trujillo es el yin, marcado por la alegría y la fiesta, el Bloque asume el rol del yang, con su cancionero cargado de melancolía, nostalgia y desamor. Proyectos tan opuestos como complementarios.



No obstante, más allá de lo que logran plasmar con sus reversiones de famosos boleros, valsecitos peruanos y otros lacrimógenos éxitos, de esa nostalgia como eje principal, el líder y fundador del conjunto aclara que lo suyo se vincula más con “traer ese sonido al día de hoy y tratar de darle soporte, darle sus arreglos nuevos, para que esos temas finalmente no queden en el olvido”.

Bajo esta premisa fue que, prácticamente en silencio, junto a músicos amigos de La Isla de la Fantasía, La Chilombiana e Inti Illimani Histórico confeccionaron un repertorio plagado de clásicos profundamente arraigados en la generación de la década de los ’70 y que, consideraban, con el paso de los años se habían perdido, para así transmitirlos a los más jóvenes.

“Si tú vai a Valparaíso y querís encontrarte con gente que esté tocando estas canciones, es difícil; si vai a Argentina y querís escuchar tango a la antigua, no hay; si vai a Colombia y querís escuchar ballenato tocado con guitarra de palo, no hay; si vai a México… y así se va repitiendo. Todas estas músicas que la gente cree que están demasiado presentes, no están tan demasiado presentes, se están yendo al olvido”, explica el “Macha”.


El grupo ha precisado tan sólo de un par de grabaciones informales para darse a conocer.

El proyecto vio la luz hace exactos diez años cuando un improvisado guitarreo en una plaza de Berlín, durante una gira de Chico Trujillo por el Viejo Continente, encontró a Lucho Barrios, Jorge Farías y Silvio Rodríguez, entre otros. La idea convenció de inmediato. Y fueron sumando a otros emblemáticos, como José José, Chavela Vargas, La Orquesta Huambaly o Los Ángeles Negros. “Es una cosa que tenía muchas ganas de hacer”, aseguró el vocalista de Chico Trujillo y LaFloripondio.

Fue el puntapié inicial de uno de los fenómenos más sorprendentes de la música nacional en el último tiempo. Sorprendente, porque no necesitaron canciones grabadas. Mucho menos de un disco. Ninguna plataforma o medio tradicional. Bastó tan sólo un mínimo de promoción y la viralización de su concierto en el Théâtre de la Ville, acompañados de Álvaro Henríquez en 2012, para lograr un éxito absoluto. Acumularon triunfos en espacios pequeños: pubs, centros deportivos, de ésos que evocan la cantina, como tanto le gusta al “Macha”, y también en el Teatro Cariola, donde agotaron cinco fechas consecutivas en diciembre del año pasado.

El también fundador de Chico Trujillo explica que este éxito se debe a “la necesidad que tenemos todos de cantar esas canciones. Nos unen a un montón de gente de distintas generaciones”.



Y el éxito de la agrupación no tiene fecha de vencimiento. El debut de otro clásico, “Trátame Suavemente” de Soda Stereo, en la serie de conciertos que ofrecieron en el Teatro Cariola a fines del 2016, es un guiño clarísimo: el espectro de canciones y de intérpretes no debiese sino aumentar a futuro.

Sobre el autor:

Eduardo Ortega |
Periodista de La Tercera.