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Culto
Revalorizando el mal gusto: los soundtracks de Xavier Dolan

Revalorizando el mal gusto: los soundtracks de Xavier Dolan

¿Puede una película ganar Cannes si en su banda sonora está Blue ( Da ba dee)? ¿Es On ne change pas de Celine Dion el sonido del cine de autor? Xavier Dolan, el niño maravilla del séptimo arte, hace todo eso y más.

Xavier Dolan (1989, Montreal) es un actor y director de cine canadiense que se caracteriza -hoy- principalmente por dos cosas: su juventud y su talento. Si bien ya no tiene 19 años, fue a esa edad cuando dirigió y escribió su primera película: J´ai tué ma mére (Yo maté a mi madre). Ahondando en problemáticas de hijo-madre Dolan ganó tres premios en Cannes al año siguiente, convirtiéndose en el joven maravilla del cine de autor.

Dolan Sorprendió al mundo con un cine íntimo y personajes increíbles. Actuaciones sobresalientes y una forma de ver las cosas que podría ligarse a los buenos tiempos de MTV.

Luego de su ópera prima vinieron cuatro películas más, todas alabadas por la crítica, y en 2014 estrenó su sexto largometraje, Mommy, con el que se graduó de Cannes ganando el premio del jurado. Mommy muestra un Canadá donde los hijos son ingresados a centros de corrección cuando los padres no pueden hacerse cargo de ellos. En ese contexto Diane decide sacar a su hijo adolescente, Steve, del centro para poder criarlo ella misma. Como Steve es violento, no es tarea fácil, pero con la ayuda de una vecina en los suburbios de Quebec, algo podrá hacer. Mommy tiene varios elementos que llaman la atención, partiendo por el formato 1:1 (cuadrado, como Instagram) en el que está filmada, siguiendo con las impecables actuaciones y pasando por su fotografía que toma como referente, según palabras de Dolan, a Nan Goldin. Por último, está la música. Y la música siempre llama la atención en Dolan.

Xavier Dolan logra plasmar la juventud como un estado de vida. Y lo que hace con sus bandas sonoras está al borde del mal gusto, tan al límite que logra generar una nueva capa de lectura. Sus películas tienen música original, pero lo que las hace peculiares son las elecciones de canciones. En Mommy por ejemplo, si ya teníamos una estética visual dosmilera, de repente comienzan a sonar algunos hits de mediados de los 90 y principios de los 2000 como “White Flag” de Dido o el clásico de Celine Dion “On ne change pas”. ¿Hits o placeres culpables? Las canciones dan la sensación de estar al otro lado del buen gusto establecido o de la estética de la misma película; pareciera que alguien hubiera agarrado su playlist del ipod y la hubiera puesto al azar. Eso hasta que la escena avanza, y de pronto la canción en cuestión entrega una nueva capa de información a la trama, y la escena se levanta.

Hay una escena en particular en Mommy en la que Steve provoca a la vecina que lo cuida al ritmo de “Blue (Da ba dee)” de Eiffel 65. Es un riesgo con el que Dolan sale victorioso -la canción, en el contexto que sea, es para sulfurar a cualquiera-, y corta el tema sin más. Lo mismo hace con “Genesis” de Grimes en su última película, “Juste La Fin Du Monde”, la pone y la corta, casi como si el montaje de la música lo estuviera haciendo alguien grabando un casette, con play y stop cada cierto rato hasta que la cinta quede bien.

Otro de los momentos memorables en Mommy es cuando, al sonido de “Wonderwall” de Oasis, el formato de la película cambia para el espectador. Es un momento chocante visualmente, que Dolan maneja con la soltura de un videoclip mientras suena el mega hit de Oasis. Son esas decisiones las que le dan a Xavier Dolan la categoría de autor, porque sólo él es capaz de llevar años de MTV a una película ganadora de Cannes.

Quizás por eso fue él el elegido para dirigir el video para “Hello” de Adele. Porque lo que sabe hacer Dolan es generar un vínculo especial entre la imagen y la música. Y lo mejor es que lo hace con canciones que han estado ahí en la vida de muchos, pero quizás no en la crítica y eso, a su vez, es lo que puede incomodarla. Poner “I Miss You” de Blink 182 en una película que se filmó el 2016 es un acto entre nostálgico y divertido. Es darle a un grupo como Blink 182 una oportunidad de ser revalorados.

Xavier Dolan hace con sus elecciones sonoras un favor a la música pop. Hace que la gente en Cannes escuche a Blink y a Grimes en la misma película, porque a los 28 años escuchas la música en streaming, en youtube, te saltas de canción en canción y si vas a hacer cine, por qué vas a aplicar la música de otra forma. Eso es, finalmente, el valor de su juventud.

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