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Culto
Twin Peaks: la serie de todas las series

Twin Peaks: la serie de todas las series

Aunque la audiencia masiva es esquiva, la crítica y los fanáticos se deshacen en aplausos frente a la obra de Lynch, considerada la precursora de la TV tal como la conocemos hoy.

Homero Simpson está sentado en su sofá, es de noche y en su televisor un gigante baila con un caballo al son del jazz. Homero,maravillado, exclama “¡Brillante! No tengo idea qué está pasando”, ante la parodia de Twin Peaks. Así como él hubo millones de telespectadores que siguieron las dos primeras temporadas de la serie entre 1990 y 1991, cuando los otros estrenos en TV eran La ley y el orden y Beverly Hills 90210. En ese contexto, a las orillas de un lago apareció el cadáver de la más popular de la secundaria envuelto en plástico, dando pie a la pregunta: ¿quién mató a Laura Palmer?

La serie demostró ser adelantada a su tiempo. “Antes de Twin Peaks había mucha televisión norteamericana de calidad, aunque toda era genérica y limitada en ambiciones. Pero Lynch, un autor del cine, rompió las convenciones y casi sin ayuda reinventó el drama en televisión”, comentaba el cronista televisivo Andrew Anthony en The Guardian. Debido a esto, la cadena Showtime no tuvo problemas en darle total libertad creativa a David Lynch, y su partner de Twin Peaks Mark Frost, para su producción. Esa confianza se basa en una definición no menor: que sin Lynch no existiría la edad dorada de la televisión.

Series como Mad Men, Breaking Bad o Lost no existirían. La historia de Laura Palmer se considera uno de los pilares de la televisión moderna al romper con el esquema de los capítulos autoconclusivos, dejando deliberadamente cabos sueltos en la historia. Esto está influenciado por las teleseries (o soap operas), algo que Lynch y Frost tomaron -e imitaron en el tono kitsch- para obligar a la audiencia a estar pendiente de cada capítulo, para entender lo que sigue en la serie. “Creímos que sería divertido para las personas tener un show favorito que siempre podrían seguir”, aseguraba Frost.

La serie también era una mezcla de géneros sin precedentes. En ella cohabitan el drama policial, la ciencia ficción y la comedia negra; un puzzle narrado en clave cinematográfica, tomándose su tiempo y utilizando una banda sonora de lujo -de Angelo Badalamenti- que ha traspasado el tiempo. Lynch además les otorgó a los personajes una carga de densidad, pesadez y humor.

David Chase, creador de Los Sopranos, supo leer el formato de Twin Peaks a la perfección. Lynch fue una influencia al momento de crear la historia de Tony Soprano no solo desde lo estético, donde coinciden en los planos de la vegetación o de personajes en silencio, también desde lo onírico: Tony, al igual que Cooper, tienen sueños premonitorios en los que confían al punto de ser su guía. Twin Peaks abrió la puerta para que el subconsciente se tomara parte de la trama, no para hacerla avanzar, sino para adentrarse en el personaje.

El género policial es el que más sintió la repercusión de la obra de Lynch. Series como The Killing, Top of the lake o la aclamada primera temporada de True Detective tomaron la primicia de Twin Peaks (asesinato rodeado de misterio en algún lugar perdido y dominado por el clima o vegetación) y le dieron un giro propio.

De igual manera, la ciencia ficción tomó los referentes y los mejoró. En Los archivos secretos X, Fox Mulder (David Duchovny, que también aparece en Twin Peaks) es un prototipo de Dale Cooper, que elige creer en lo sobrenatural antes que en los hechos concretos; Stranger things, el hit de Netflix, toma la idea del pueblo chico y perdido donde cosas fuera de lo normal suceden; Legion, la serie de FX sobre los X-Men, toma la rareza y la falta de explicaciones para crear una narrativa única.

Twin Peaks fue una suerte de laboratorio creativo y artístico para gente que nunca pensó en tener un show masivo, pero que lo consiguió. Por eso es que el primer ciclo, más concreto y misterioso, fue una especie de enganche para lo que vino después, donde en su segunda temporada la serie dio el giro radical a explotar los hilos narrativos improbables en una exploración artística. “No entiendo por qué la gente espera que el arte tenga sentido. Ellos aceptan el hecho que la vida no tiene sentido”, respondió Lynch al LA Times cuando le preguntó por los giros inesperados de la serie.

Lynch y sus asociados presentían que el regreso de la serie podría no tener el mismo impacto que 26 años atrás, pues el negocio cambió y una tercera temporada de la serie podría no estar acompañada por los ratings. Por lo mismo, Twin Peaks fue lanzada con un día de desfase en todas las plataformas de streaming que son posibles. Razón había: mientras que los números de televisión en vivo en su estreno son paupérrimos (según TV by the numbers, 506.000 espectadores), en el sistema de streaming de Showtime son un éxito (1.7 millones según datos de la cadena), eso sin incluir las cifras de Netflix que aún no están disponibles. Lo suficiente como para dejar claro que el show que inventó la edad de oro de la televisión sigue manteniendo su maravillosa y extraña frescura.

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