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Culto
¿Revolver o Sgt. Pepper?

¿Revolver o Sgt. Pepper?

La discusión ha enfrentado a generaciones completas de beatlemaniacos y aún no existe consenso absoluto sobre cuál fue el álbum más revolucionario del cuarteto.

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band festeja 50 años y todo el planeta parece girar en reversa a ese 1 de junio de 1967 en que el álbum remeció la cultura popular: discos con tomas inéditas, revistas especiales, documentales o reportajes con los enfoques más diversos han aparecido en los últimos meses como huellas de una fiesta que parece infinita.

Pero en agosto del año pasado, cuando su antecesor, Revolver, alcanzó el medio siglo, las celebraciones parecieron mucho más moderadas. Ningún lanzamiento especial y uno que otro artículo conmemorativo dieron un par de pinceladas de la efeméride.

Bajo ese escenario, ¿es Sgt. Pepper un álbum superior a Revolver? ¿Es un hito mayor en la discografía Beatle? ¿Envejeció mejor que ese cancionero de 1966 que también sacudió a la escena musical y hasta hoy sigue siendo un faro ineludible? ¿cuál es más representativo de la psicodelia diseñada por los Fab Four?

El debate ha separado aguas durante décadas entre los fanáticos, sin un veredicto absoluto, con una gran porcentaje que postula a Pepper como la cima creativa de los ingleses, casi sin discusión, mientras otro reclama que las innovaciones artísticas que transformarían para siempre a la música pop empezaron precisamente con Revolver.



Con poca pimienta

Entre los más apasionados defensores de este trabajo como superior y más influyente que el Sargento Pimienta está el especialista en cultura pop Robert Rodríguez, quien en 2012 editó un libro donde despliega su tesis, de título elocuente y sin espacio a dudas: Revolver, cómo The Beatles reimaginaron el rock and roll.

Ahí, el estadounidense asegura que en tal álbum la banda impuso una serie de recursos técnicos absolutamente inéditos en el cancionero popular, mientras que Sgt. Pepper es algo así como un flashazo representativo de una época y que perfeccionó detalles ya explorados con anterioridad por otros músicos, partiendo por los propios Beatles. O sea, tuvo un impacto más sociocultural que artístico.

“El impacto a largo plazo de Pepper es bastante escaso. Tras su aparición, influenció a otros artistas, algunos de ellos menores, a intentar hacer algo conceptual, como lo planteaban los Beatles en ese álbum. Algunos fueron exitosos, como los Moody Blues con Days of future pased, pero otros totalmente olvidables, como los Rolling Stones con Their satanic majesties request. Pero si Pepper tuvo una influencia en general, fue en el corto plazo. Incluso su impacto más duradero pudo haber sido negativo: indicó lo que no había que hacer. Los discos más exitosos aparecidos inmediatamente después se opusieron a los excesos de Sgt. Pepper, dando como resultado un enfoque mucho más básico que los propios Beatles abrazaron a partir de 1968”, decía Rodríguez el año pasado en entrevista con La Tercera.

De hecho, un año después del impacto de la producción que contiene gemas como “A day in the life” o “Lucy in the sky with diamonds”, John, Paul, George y Ringo decidieron olvidarse para siempre de la fastuosidad psicodélica para volcarse hacia un sonido más visceral y descarnado, como lo demuestra prácticamente toda su obra posterior, desde el White album hasta Abbey Road. Y 1968 es precisamente la temporada en que todo el rock pareció marchar a contracorriente de Pepper, con la irrupción de bandas que optaban por viajar hacia las raíces más crudas, como Creedence Clearwater Revival, The Band o Led Zeppelin.

En la misma entrevista, Rodríguez seguía con su análisis: “El sabor de la pimienta y el poder de las flores del té inglés no envejecieron bien con el paso del tiempo. Es raro que los Beatles en ese 1967 hayan seguido conscientemente las tendencias del momento en vez de conducirlas. Revolver es el reverso exacto de aquello: su impacto se sintió años después más que de modo inmediato. Su frescura y su energía crepitante le aseguraron un espacio atemporal, mientras que Pepper fue quedando cada vez más anticuado”.

En efecto, el dominio del britpop supuso una suerte de reordenamiento de la nostalgia por los 60, impulsado por músicos que no vivieron esa época y que rápidamente pusieron a Revolver como una obra esencial, mucho más que Pepper. Nombres tan diversos como Oasis, Kula Shaker, Fatboy Slim, The Chemical Brothers o Radiohead capturaron un trozo de los Beatles modelo 66 para algunas de sus mayores composiciones.

Entre las nuevas rutas abiertas por Revolver, Rodríguez cita la invención del Automatic Double Tracking, técnica que enamoró a Lennon y que consiste en duplicar una pista vocal o instrumental para crear un efecto de audio mucho más abrasivo; la incorporación de efectos de sonido no necesariamente hechos por instrumentos, como se oye en “Yellow Submarine”; y la incorporación del sample, aquel ejercicio de tomar un sonido ya grabado para reutilizarlo después como instrumento musical, el eje de “Tomorrow never knows” y la piedra angular de la música electrónica y el hip hop.




Hay otros especialistas en el universo Beatle que también han difundido su distancia de la banda del club de los corazones solitarios. El escritor estadounidense Clinton Heylin escribió en 2007 un libro enfocado exclusivamente en ese álbum, pero desde sus primeras páginas lo deja en claro: “Que Pepper es un disco muy valioso, he aprendido a aceptarlo; que sea considerado el mejor álbum de todos los tiempos me parece francamente ridículo (…). Es un álbum de doce canciones (de las cuales una se repite), algunas verdaderamente grandes, la mayoría valiosas y un par de ellas simples rellenos”.

Otro escritor, John McMillian, también deja entrever su opinión en el cautivante libro Beatles vs. Stones: “En cualquier caso, nadie discute que Sgt. Pepper fue la banda sonora el inolvidable verano de 1967. Tal vez no fue el mejor disco que los Beatles hicieron nunca, pero cuando fue publicado provocó una algarabía triunfal que no puede compararse con la de ningún otro álbum en la historia”.



Fieles al Sargento

En la otra vereda, la trinchera que por lejos más ha defendido la relevancia eterna del Sargento es la revista estadounidense Rolling Stone. Quizás hay algo de camaradería, de ese compadrazgo entrañable que a veces sucede cuando dos proyectos coinciden en el tiempo y el espacio: la publicación debutó el 9 de noviembre de 1967 -sólo cinco meses después de la irrupción de Pepper-, puso a Lennon en su primera portada y sus oficinas estaban en San Francisco, la meca del movimiento hippie, una de las ciudades que más gozó de esos Beatles de bigotes, trajes multicolores e inclinación por el LSD.

De hecho, cuando la revista realizó en 2012 su ranking definitivo de los 500 más grandes álbumes de todos los tiempos, situó a Pepper como el vencedor indiscutido. Más abajo estaba Pet sounds, de The Beach Boys, y relegado a un tercer lugar quedaba Revolver.

Sgt. Pepper es el álbum de rock and roll más importante jamás creado, una aventura sin igual en concepto, sonido, composición, arte de portada y tecnología de estudio, llevado a cabo por el mayor grupo de rock and roll de todos los tiempos”; “ningún otro registro pop de esa época, o desde entonces, ha tenido un impacto tan inmediato y titánico. Esta música documenta a la banda más grande del mundo a la altura de su influencia y ambición”, fueron algunos de sus argumentos.

Está claro que, 50 años después, el debate sigue abierto. E incluso suma a los que pueden considerar a Rubber Soul, The White Album o Abbey Road superior a todo el resto. Parte de la magia de The Beatles está en una obra tan rica y diversa que es imposible confluir en la unanimidad.


Sobre el autor:

Claudio Vergara |
Subeditor de Espectáculos de La Tercera y periodista especializado en música popular.