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Jann Haworth: habla la olvidada creadora de la portada de Pepper

Jann Haworth: habla la olvidada creadora de la portada de Pepper

Al recordar en esta obra generalmente se da el crédito al artista Peter Blake y su esposa de ese entonces, con quien elaboró la clásica imagen, queda en un segundo plano. Aquí, Haworth habla con Culto de su aporte a un diseño que cambió para siempre la relación del arte y música pop.

El debut de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band significó un punto de inflexión en la historia de The Beatles, en la música popular e incluso en la relación entre el arte y los discos.

En cuanto llegó a las tiendas llamó la atención por la imagen que mostraba: el cuarteto de Liverpool como la ficticia banda que caracterizaban en esos días, sus figuras de cera con el look de comienzos su carrera y personajes que iban de Marilyn Monroe a Marlon Brando, pasando por Mae Wast y Tony Curtis. Todo gracias al trabajo de Peter Blake y Jann Haworth, quienes en 1968 ganaron un Grammy por Mejor portada de un disco.

Según recuerda Haworth, al teléfono desde Utah, su trabajo en este proyecto duró unos diez días y no tuvieron muchos elementos para inspirarse. “Fuimos a la casa de Paul y escuchamos algunas canciones. También escuchamos un poco de las grabaciones en el estudio, pero teníamos poco material con el cual trabajar”, recuerda. Luego agrega: “Se me ocurrió más tarde que si hubiera escuchado ‘Lucy in the sky with diamonds’ antes, ciertamente habría alentado la decisión de que el cielo fuera distinto a lo que es. Es un cielo azul, pero había puesto un cielo negro con estrellas en él si hubiese sabido de esa canción”.

En cuanto al concepto, cuenta que la idea de Peter -quien en ese momento era su marido- era que la multitud estaría formada por los héroes de The Beatles. Pero los Fab Four no dieron suficientes ideas. “Ellos eligieron poco menos del 40% de quienes se ven en la portada y nosotros seleccionamos al resto. Después Ringo dijo que no eligió a ninguno, pero yo recuerdo que él pidió a Issy Bonn y alguien más”.

Una de las historias más llamativas de la imagen es que se barajó poner a Hitler. Al respecto, Haworth dice: “Hitler estaba en la lista de John, pero sería una portada muy distinta si eso se hubiera permitido. Hoy estaría en un basurero. Creo que esa fue una muy mala elección. El también pidió al ocultista Aleister Crowley, otro personaje bastante sospechoso. Pienso que John estaba tratando de ser provocativo, pero creo que la elección de Hitler iba más allá de eso. Eso hace pensar sobre el juicio de John”.

Además de sumar su propia obra al montaje, como es el caso de su “escultura suave” de Shirley Temple, fue suya la idea de usar flores para escribir el nombre de la banda. “No quería que un diseñador echara a perder mi trabajo con Peter al poner letras encima de la imagen. Es por eso que la batería tiene el nombre del disco y las flores dicen el de la banda. Esa era la idea, poder controlar eso y que fuera una obra completa. Además, si este era un grupo ficticio, era lógico que la batería era la parte central al que llegaba quien viera la imagen”, explica.



Sin fanatismos ni fama

Como hija del artista Ted Haworth, ganador del Oscar como Mejor dirección de arte por Sayonara y quien trabajó en cintas como Una Eva y dos Adanes, Jann creció en pleno Hollywood.

“Fui muchas veces al estudio con él. Jugaba en el departamento de utilería y en los sets de vaqueros. A veces me decía cosas como ‘Jann, te quiero presentar a Marlon Brando, él va a ser una gran estrella algún día'”, recuerda y comenta casi entre risas: “Si a esa edad hubiera conocido a alguien de los cuentos, como Humpty Dumpty o Alicia, me habría impresionado, porque eran parte de mi iconografía. Pero estos eran adultos trabajando en películas. Entonces, conocí a Marilyn Monroe, conocí a Arthur Miller y Tony Curtis, muchos de ellos eran amigos de mi padre… sólo era gente de Hollywood, no veía el glamour ahí y tampoco el de las bandas. No respondía a eso, era algo normal”.

Esta particular infancia marcó su obra, algo más que claro en la conocida portada. “Mi trabajo se relaciona de un modo u otro con esa experiencia de Hollywood”, admite. Pero esto también convirtió en común lo extraordinario.

Esta distancia con las luces y el hecho de que, a diferencia de Peter Blake, ella no era una ferviente seguidora de los Fab Four, la ayudó a enfrentar a sus famosos clientes: “Yo escuchaba rythm and blues, entonces al llegar a Londres a comienzos de los años 60, para mi The Beatles sonaban como The Everly Brothers. Algunas cosas que grababan al comienzo de su carrera era un poco como un derivado de canciones estadounidenses. En esa época mis gustos musicales seguían estando amarrados a eso, guitarras eléctricas más pesadas de rock and roll”.



La artista olvidada

A pesar de su rol, Haworth no es el nombre que salta a la mente al pensar en esta portada, sino que el de su ex marido. Algo que, comenta, no la hizo sentir demasiado mal, porque ya mostraba su obra en galerías.

“No me sentí un ciudadano de segunda clase”, asegura. Tampoco le molestó el hecho de que pensaran que era sólo “la mujer de…” o que su trabajo no fuera tan importante.

“No voy a pelear por eso, ni cuando Paul dice ‘No, no, no, todo fue mi idea’ o aparece un dibujo y alguien dice que John Lennon hizo un dibujo de la portada, cuando no es así”, dice y profundiza en este punto: “No lo voy a pelear en la corte, lo iba a hacer por el disco de platino pero decidí que no iba a usar cinco años de mi vida persiguiendo a Apple. No es un buen modo de pasar tu tiempo. Lo único que voy a decir es que a veces una mujer debe probar un punto más por otra mujer que por sí misma. No lo digo por algo heroico, sino porque considero que las mujeres somos más inteligentes que andar peleando por un pedazo de cartón de un pie cuadrado. La importancia de una vida frente a un disco… creo que no hay comparación”.

A pesar de lo icónica de la imagen, la artista toma su importancia en el mundo pop con distancia.

“La portada es linda, pero no salvó vidas. Creo que la imagen de Rosalind Franklin del ADN ha hecho más por el mundo que la fotografía de The Beatles en Sgt. Pepper. Es todo un tema de poner las cosas en una balanza y del sistema de valores. Sé que esa música es muy amada y quizás eso es todo. Pero hay experiencias más importantes que tener pena o no por no tener toda la fama del mundo por una portada”.


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