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Culto
Llegada de Star Wars a Chile: un fenómeno que se demoró casi un año

Llegada de Star Wars a Chile: un fenómeno que se demoró casi un año

La película llegó a suelo nacional el 20 de marzo de 1978, ya siendo un éxito en Estados Unidos. “El filme no es más que un divertimento inflado por la publicidad”, dijo parte de la prensa.

Pasaron exactamente 299 días. Eso debió esperar Chile para que Star Wars recorriera el mundo acumulando éxitos en diversos territorios y llegara finalmente a las salas locales. Cuando finalmente se estrenó, el 20 de marzo de 1978, el país disfrutó oficialmente de uno de los mayores fenómenos de la cultura popular.

La cinta se exhibió en cuatro salas y bajo el nombre de La Guerra de las Galaxias, casi un año después de su debut en Estados Unidos (el 25 de mayo de 1977). Meses de retraso en los que, de todas formas, ya se conocían desde el extranjero los logros de audiencia de la película de un tal George Lucas. Faltaban dos semanas además para los Oscar de ese año, donde tenía seis nominaciones. Todo eso contribuyó a que durante los meses que pasaron entre el estreno de la cinta y su llegada a los cines chilenos, las expectativas aumentaran.

Una semana antes del estreno, La Tercera decía de la cinta: “Una realización increíble (…) por primera vez en la historia del cine una película incluye 363 efectos especiales, contra solamente 35 que se utilizaron en 2001: Odisea del espacio”.

Los desaparecidos cines Ducal, Windsor y Las Condes en Santiago, además del cine Rex de Viña del Mar, fueron las salas que estrenaron la película durante su primera semana -la cifra es considerable, ya que muchas producciones llegaban a una sola sala-, y que, a pesar de su calidad de fenómeno, la prensa especializada local no tuvo muchas palabras amables con la historia de Luke Skywalker y Darth Vader.

La destacada periodista Gladys Pinto expresó en su reseña en este diario: “La película se resiente por su frialdad conceptual y la aséptica ingenuidad de sus protagonistas. En esencia, carecen de la personalidad fascinante que nuestra imaginación precisa de los héroes del futuro intergaláctico”. El crítico y documentalista José Román fue aún más duro en su comentario para el suplemento Estreno: “El filme no es más que un divertimento intrascendente inflado por la publicidad”. Consultado para este artículo, Román mantiene sus dichos y opta por evitar destinarle más palabras a La Guerra de las Galaxias.

Poco influyeron las críticas para evitar que el público acudiera en masa a las salas. Noticias de la época resaltaron que el Cine Las Condes agotó las entradas para todas sus funciones durante la mañana, mientras que largas filas se formaron a las afueras de otros recintos. Durante sus primeros cuatro días de exhibición, registró cerca de 28 mil espectadores.

El escritor nacional Jorge Baradit recuerda cómo fue ver la película en su mes de estreno: “Tenía ocho años. Mi mamá me fue a buscar a la escuela Nº3 de la avenida Argentina, en Valparaíso y nos fuimos caminando las tres cuadras que nos separaban del Teatro Velarde. Todos mis compañeros ya la habían visto y era la locura. Era marzo de 1978 y el recuerdo de esa nave que no terminaba nunca de pasar por la pantalla, como un escualo de dimensiones monstruosas, se me quedó pegada para siempre. No teníamos plata, pero pude vivir el lujo de verla dos veces”, dice.

Luego agrega: “Marzo de 1978 es una fecha importante. No tenía muy claro por qué, pero esos personajes me persiguieron hasta en sueños. Fabriqué mi lightsaber con un palo de escoba, armé un Halcón Milenario con cartón y palos de fósforos, dibujé un cómic donde Luke venía a la Tierra y aterrizaba en Valparaíso, me armé una cabina de x-wing en mi clóset y me encerraba ahí horas a maniobrar contra el Imperio. Me comí mil helados centella esperando ganarme una figurita que nunca llegó”.

La Guerra de las Galaxias en suelo nacional siguió la tendencia: terminó siendo la más vista de 1978, sumando cerca de 448.000 espectadores, y superando a otras cintas, como Fiebre de sábado por la noche y Encuentros cercanos. Casi un año después de su aparición, Chile también se entregó al universo de una galaxia muy, muy lejana.

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