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Culto
2866 días con Summer

2866 días con Summer

De todas las parejas de la cultura pop, a ocho años del estreno de (500) Days of Summer, hay varias preguntas que siguen resonando: ¿quién es Summer y quién es Tom? ¿Cómo los vemos hoy? ¿Es Summer la malvada que sugiere el director desde la narración de apertura en adelante? ¿Vale la interpretación de Joseph Gordon-Levitt, el protagonista, de que su personaje es el equivocado?

Siendo honestos, no es que (500) Days of Summer sea una gran película. Hija de su tiempo, se trata de una narración que juega con el mismo recurso de 21 Gramos y muchas cintas de la década del 2000, que muestran de forma desordenada los acontecimientos que dan vida a la trama.

Dirigida por Marc Webb (The Amazing Spiderman), la película cuenta la historia de un hombre al borde de los treinta años, con un empleo promedio, que conoce a una manic pixie dream girl que le rompe la vida.

Ella, la mujer ideal(izada), no lo toma en cuenta hasta que decide divertirse teniendo una relación sin compromisos.

La misma que los ve alejarse cuando reconocen tener ideas muy distintas del amor.

El final lo sabemos todos: Tom debe golpearse con la realidad —no es correspondido— y tolerar con dolor que Summer haga otra vida, llegando incluso a comprometerse en matrimonio, pese a haber declarado que jamás lo haría.



Barney Stinson, el genial personaje de Neil Patrick Harris en How I met your mother—, hizo alguna vez una lectura original del clásico ochentero Karate Kid.

Según Stinson, el verdadero protagonista no es Daniel San sino Johnny Lawrence, el rubio de la academia de karate que debe entregar su copa en el torneo de artes marciales, luego de ser torturado por el bullying de Daniel Larusso durante toda la cinta. Además, Lawrence es vencido con “una patada antirreglamentaria” del amigo de Miyagi , quien además le roba el amor de su novia, victimizándose.

A 2866 días de su estreno, un 17 de julio de 2009, fecha en que Tom comienza a sufrir por quien creyó el amor de su vida, ¿quién es el jovencito o la jovencita de la película en (500) Days of Summer? ¿Es Summer la malvada como algunos creen que sugiere el director desde la narración de apertura en adelante? ¿Vale la interpretación de Joseph Gordon-Levitt de que su personaje es el equivocado? ¿Bajo qué lente se mira hoy a una mujer que declara no estar interesada en compromiso alguno?

¿Quién es Summer? ¿Y Tom?


Summer es una venganza

Constanza Michelson, psicoanalista y autora de Neurótic@s (Planeta), lo explica así: “La película tiene la gramática de una venganza: por mucho tiempo fueron los hombres quienes administraban el destino de una relación, definiendo desde ellos si la pareja sexual será eso, una pareja ocasional sexual, o bien, si estará abierta al amor, la maldita división masculina de las mujeres en la tradicional dicotomía de ‘la puta y la dama’. La literatura y el cine están llenos de esas historias, de mujeres humilladas, o enloquecidas por el abandono del amante. (500) Days of Summer representa el entusiasmo de la liberación sexual femenina. No tanto como el acceso a un goce sin represión, sino como una revancha. Es la protagonista quien imposta esta versión de la erótica masculina. Es ella quien ubica a su chico como un amigo con ventaja, y es ella quien se lleva la ventaja”.

Según Michelson, “Summer se supone que siente como un hombre, mientras que Tom es quien replica la clásica imagen de las mujeres ansiosas, interpretando —más bien sobre interpretando— cualquier ademán de ella como signo de amor o desamor. Ella es nuestra vendetta, quien sin más, sin las vueltas y revueltas femeninas respecto de las temáticas amorosas, se casa con otro porque un día despertó y le pareció que sí”.


Summer es un… ¿maniquí?

Isabel Suárez, Máster en Estudios Latinoamericanos, tiene otro punto de vista: “Lo que me gusta de la película es que la división entre héroe y heroína, o bueno y malo, es menos maniqueísta. Muestra muy bien la proyección del hombre en la mujer. Por ejemplo, nunca vemos los momentos que ella recuerda con Tom, solo los que él recuerda con ella, como cuando van a ese especie de Homy. ¿Cuál era su perspectiva? ¿Cómo vivió ella ese momento? Al mismo tiempo, nos muestra ciertos guiños sobre Summer que te llevan a entender lo que ella es cuando lo conoce a él”.

“Ella le dice —a Tom— que no busca nada serio y él de todos modos se proyecta. Muchos podrán argumentar, ¿entonces por qué comienza con el otro tipo, por qué se ven tan bien juntos? Eso es porque la gente cambia, porque inevitablemente no siempre la persona con la que estás es la persona con la que proyectas el futuro más lejano. O muchas veces, hay personas puente, que te ayudan a entender lo que quieres, pero no es con ellos que lo tienes que vivir”.


Es un juicio a los hombres

Cristian Briones es publicista, dueño de la tienda especializada Fílmico y panelista del Flimcast. Cuando le preguntamos por la película de Marc Webb, se refiere a la construcción de género del filme como “su mayor mérito, y a la vez, su aspecto menos explorado”.

Briones dice que “la lectura se queda demasiado en la revisión de ‘la arpía’ versus ‘el niño’ y poco en lo revelador que es de las vulnerabilidades masculinas. Uno cree que (500) Days of Summer es una defensa ante el despreciable personaje de la arpía, pero la verdad es que es un cuestionamiento constante al constructo masculino. Incluso, al de una generación específica, esa que le da tanto peso a la cultura pop, que se convierte en su asidero emocional”.

¿Es condenable Summer desde el punto de vista masculino? “Sí, y eso dice muchas cosas sobre nuestro punto de vista. Y casi ninguna buena. Creo que no hay nada mejor que un buen villano. Si una historia da una buena villana, genial. Si esa villana es parte de una lectura más profunda sobre la construcción del héroe, mejor todavía. Me gustaría decir que lo que más se me queda de esta película es esa villana, pero no, a lo que más le sigo dando vueltas es a que muchas veces no tenemos las herramientas para superar que, simplemente, no nos quieren así”.


La culpa es del amor ciego

Francisca Solar, escritora infanto-juvenil y periodista, dice que “todas las películas tienen un punto de vista y aquí es super claro. Si bien es de perspectiva masculina, cualquiera puede sentirse identificado, pues lo central es el enamoramiento ciego, las expectativas insanas, la autonegación o poner la responsabilidad de tu felicidad en otro, que son errores que cometemos todos sin importar edad o sexo”.

¿Es condenable Summer? “Por supuesto que no. Tom sabe perfectamente desde el inicio en lo que se está metiendo, pero prefiere seguir adelante. La negación flagrante y la autoestima tibia. Si insistes en estar con alguien que no comparte lo más básico contigo (la visión del amor como algo predestinado o divino, por ejemplo), o no comparten el mismo nivel de entusiasmo por la relación, es obvio que la historia va a terminar mal, pero siempre es más fácil echarle la culpa al otro, ¿no?”.


No envejeció bien

Ricardo Martínez es investigador, autor de la novela Condell y fundador del blog Tercera Cultura. Él explica que “la película no envejeció bien. Ya no corresponde a nuestra época porque tiene un personaje femenino que no está desarrollado, una especie de musa inspiradora, que también hay que criticar. Summer no podría aguantar el movimiento del tiempo. Esa figura femenina ha sido reemplazada por personajes mucho más fuertes. Ahí entra otro factor importante que es la ley de Bechdel, quien plantea que las mujeres hoy están tomando roles más protagónicos y no accesorios. Las mujeres de hoy en día no encontrarían mucho donde reflejarse en Summer”.

“Hay dos lecturas alternativas, que no son necesariamente contradictorias entre sí”, enumera Martínez: “Una es que es una película muy centrada en lo masculino y por lo tanto el personaje femenino pasa a un secundarísimo plano, solo como una especie de ser que le trae luz al personaje principal. La otra lectura, aunque no es una que la crítica feminista sostendría, es que el personaje de verdad interesante de la historia es ella y no es él. Joseph Gordon Levitt —el actor que interpreta a Tom— criticó la película en su momento diciendo que es la historia de un tipo que se obsesiona con una tipa que ni siquiera alcanzamos a conocer del todo bien. La lectura que se sostendría hoy es que es una película fundamentalmente machista, de un machismo distinto, porque estamos acostumbrados al del quarterback con la cheerleader”.

Según el lingüista, “la mayor parte de los guiones de Hollywood los hacen más hombres que mujeres en un porcentaje abrumador. La mirada femenina es muy difícil que esté, por lo tanto es difícil sostener que Summer es una especie de heroína. No va por ahí. La película me llamó mucho la atención en su época, pero cuando uno la ve de nuevo empieza a ver las costuras, todas las fisuras que tiene y la ideología subyacente que hay detrás”.


Tom fue mi héroe, ahora es el villano

Karen Vergara, quien cursa el máster en Estudios de Género y es columnista en medios de comunicación, cuenta que la película “me llevó a creer que me sentía identificada con Tom y este amor correspondido que él imagina en su cabeza, aún pasando por alto las señales de Summer. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo y me volvía a topar con la película, empecé a darme cuenta que, al menos para mí, envejeció completamente distinta. Me empezó a hacer ruido su inicio, cuando el narrador dice que esta no es una historia de amor, y que Jenny Beckman —en quien está inspirada Summer— es una perra. ¿Eres perra por buscar una relación de amigos con derechos? ¿Por dejar en claro que no buscas comprometerte? Ese inicio me fue chocando cada vez más”.

Vergara dice que “es un argumento súper masculino que los personajes femeninos se dividan en ‘vírgenes versus vampiras’, término que da cuenta que en todo relato solo hay dos maneras para caracterizar a una mujer o a ‘lo femenino’: o eres ‘virgen’, que vendría siendo ‘víctima’, inocente, abnegada; o eres mala, despiadada y frecuentas lugares donde no debieras estar. En (500) Days of Summer, la protagonista es la vamp, la mujer seductora, irresistible y encantadora que Tom no puede dejar pasar pese a todas las advertencias de que buscaban cosas totalmente distintas”.

“Por mucho tiempo en nuestra sociedad ha estado ese imaginario sobre lo que es aceptable o no en una mujer. Incluso en el cine, donde hay súper pocas posibilidades que un personaje femenino se destaque sin tener que hablar sobre un hombre o un romance en sus diálogos. Si le aplicamos el test de Bechdel a (500) Days of Summer, ¿con qué nos quedamos? ¿Summer comparte con otras mujeres? ¿Queda ella como una excepción? ¿No se ha transformado ya en algo casi universal el derecho a pasarlo bien sin compromisos?”, agrega.


Matar a la chica ideal

Daniel Hidalgo, Premio Marta Brunet a la mejor obra literaria en la categoría infantil y juvenil por Manual para robar en el supermercado, lo ve así: “Recuerdo que un amigo me recomendó la película cuando la estrenaron. Su tagline fue algo así como ‘es sobre encontrar a tu chica ideal y perderla de la noche a la mañana’. La verdad es que me pareció que era sobre otra cosa. Justamente sobre desidealizar esa chica ideal que ronda en tu cabeza, ya no solo como adolescente. Con los años me he dado cuenta de que uno siempre va idealizando el amor de distintas maneras y, a veces, esas desilusiones, que es cuando te enfrentas a la realidad, te hacen sentir dolor pero también crecer de alguna forma y ver la vida distinta. No creo que sea recriminable el personaje de Summer, sino que la idea de la película es justamente centrarse en el dolor, decepción y reconstrucción de la ruptura de Tom”.

Hidalgo cree que “el problema de los personajes de (500) Days of Summer es su absoluta vanidad, su narcisismo y el conformismo frente a su construcción estereotípica: la ruptura entre Tom y Summer es lo único que los transforma. Marc Webb luego hizo un desafortunado Spiderman, muy hipster y ondero. Nadie quería ver a este Peter Parker ganador pero sensible, muy en la línea de Tom Hansen. Mientras Tom pierde a Summer porque se casa con otro, su Spiderman ve morir a su amor Gwen Stacy sin poder rescatarla. Insisto en que estas películas nos sirven para dialogar, para disfrutar, para pensar en cosas, pero jamás para replantear los valores de lo masculino o lo femenino en la sociedad, porque eso es rol justamente de la vida real”.


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