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Culto
Verismo ilustrado

Verismo ilustrado

Niñas araña propone el retrato de un trío marcado por la cuna. Sus personajes, eso sí, tienden a hablar en sentencias, más que a revelar fracturas y contradicciones, goces y miserias.

A cierto cine chileno le ha dado por mirar la crónica de años recientes, roja o amarilla, y construir a partir de ahí. No es mal comienzo. Eso sí, como ocurrió con Las niñas Quispe, media una dramaturgia teatral entre los hechos que inspiran Niñas araña y la obra cinematográfica, factor nada irrelevante. La ópera prima de Guillermo Helo revisita la historia del trío de treceañeras de la Toma de Peñalolén que ganaron portadas y minutos de TV tras reiterados y subrepticios ingresos a edificios del barrio alto. Allí, no sólo robaron, sino que se echaron en sus sofás mullidos y se ducharon en sus baños.

Junto con recrear las miserias de la toma, la cinta propone el retrato de un trío marcado por la cuna. Tiene, adicionalmente, las locaciones, los materiales y los parlamentos como para desplegar una narrativa transparente y expedita. Sus personajes, eso sí, aunque aportan al verismo con expresiones del tipo “terrible lili”, tienden a hablar en sentencias (“Somos una familia”, “Ninguna de las tres pertenece a esta weá”), más que a revelar fracturas y contradicciones, goces y miserias. Tal vez por eso la película es más de ilustrar y predefinir la marginalidad que de sumergirse o de dejarse sorprender.



Niñas araña. Dir.: Guillermo Helo. Con Michelle Mella, Javiera Orellana, Dominique Silva. Chile, 2017. 93 minutos. TE + 7

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