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Culto
Diego Capusotto: el actor que se ríe del rock

Diego Capusotto: el actor que se ríe del rock

Si en Argentina ya no hay estrellas musicales deslumbrantes, al menos cuentan con Peter Capusotto y sus videos, el hilarante programa humorístico sobre el rock y sus ídolos que de paso retrata la idiosincracia del país vecino. Su protagonista, creador y guionista Diego Capusotto se convirtió en figura de culto y nos habla en exclusiva.

El rock envejeció -y mal- prácticamente en todo el mundo pero los argentinos, siempre dueños de una dimensión propia, no se rinden. Lo siguen disfrutando con intensidad, también humor y vuelta de tuerca como lo hace el actor Diego Capusotto (55) con Peter Capusotto y sus videos, producción que por diez temporadas ha parodiado la cultura rockera mundial y local escarbando en su historia contemporánea y costumbres con envidiable gracia e incorrección política. Son casi 70 personajes, entre ellos Micky Vainilla, un cantante pop nazi de bigote hitleriano; Bombita Rodríguez, intérprete sobre ideologizado de izquierda con retazos de “Palito” Ortega y, el mejor de todos, el inigualable Pomelo, especie de Frankenstein del rock albiceleste con partes de Juanse, Calamaro, Cerati y Charly, entre varios, sostenido en sentencias como “todo el rock del universo en un solo idiota”.

Para los adictos a la televisión por cable desde los 90, Capusotto es un ídolo subterráneo del humor transandino con fans reconocidos a este lado de la cordillera como Fabrizio Copano y Felipe Avello. Integró el elenco de Chachachá y Todo por dos pesos, clásicos de las risas mediante el absurdo y la ironía. El actor, cuenta al teléfono desde Buenos Aires, empezó el programa en 2006. “Cuando nos sugirieron si queríamos hacer algo con la música, inmediatamente se nos ocurrió con Pedro (Saborido, co guionista) armar personajes atravesados por la cultura pop, con la cual nos sentimos en un lugar de pertenencia ¿viste?”.


—El rock ya no disfruta del favoritismo juvenil pero Argentina parece una excepción ¿Cómo lo ves?

—Si, hay algo que convoca, la cultura de movilizarse, de territorializar encuentros y lugares. Atravesamos una época en que los recitales tienen más que ver con la compulsión industrial. Ya no es el boca boca o los encuentros posibles, sino la programación de una empresa. No existe lo de antes, que una banda tenía dos álbumes y luego investigaba otro sonido. Eso es lo que a mi me interesa más que otro tipo de artistas que funcionan como una hamburguesa que siempre sabe bien, y cuando sabe mal la gente ya está acostumbrada a comprarla. Ahora se exige un poco esta cuestión del hit y de algo que tiene que responder como si fuera un electrodoméstico. Me parece que el rock se convirtió un poco en eso.



Ídolo medio forro

La biografía de Capusotto cuenta que creció escuchando a los Beatles y los Stones, coqueteó con la idea de integrar un grupo como baterista, dedicarse al fútbol o trabajar con su viejo. Ninguna de las anteriores lo seducía demasiado. Un amigo lo alentó a probar la actuación. “Siempre me gustó hacer reír. Era una especie de rol que tenía en la esquina donde nos juntábamos los amigos y cada uno conforma un personaje. En el curso de teatro lo primero que hice fue una improvisación y me salió para ese lugar. Fue como orgánico. No estoy en algo que sea más tranquilo y fácil, porque a estas alturas uno también quiere entrar a lugares más complejos”. Esa búsqueda ha permitido a Peter Capusotto y sus videos reinventarse más allá de la parodia a determinadas figuras o actitudes en torno al rock. El actor cree que parte de esa clave estuvo en experiencias previas. “Es un programa que hemos cuidado a diferencia de otros. Por ejemplo, el caso de Chachachá y Todo por dos pesos, duraban todo el año. Ahora hacemos menos capítulos y nos permite extrañarlo”.

“Este es el ídolo de rock medio forro que vos estabas buscando”, vocifera la graciosísima voz en off de Pedro Saborido cuando aparece Pomelo, el símbolo de Peter Capusotto y sus videos. Según Diego, sintetiza la afectación “del tipo colonizado que habla como si fuera Keith Richards, que es muy común acá, esta cosa de parecernos a alguien de afuera en algún punto”. Capusotto y Saborido se preocuparon de construir un personaje amplio donde caben muchas figuras “sin particularizar para no entrar en peleas mediáticas y tontas que no le sirven a nadie”. Pomelo destruye habitaciones, se narcotiza, jamás se quita los lentes de sol y suele terminar golpeado. “Es patético, infantil, y utiliza al rock para ser lo más frívolo posible, para ver si levanta una minita o consigue drogas gratis”.

Hubo algunos que se ofendieron como Juanse, la versión tercermundista de Mick Jagger, pero Capusotto cree que para las estrellas argentinas Pomelo funciona como una alarma. “Les sirve como un hada madrina que les dice ‘no te conviertas en mi’”. Otros como Luis Alberto Spinetta -uno de los ídolos del actor-, reaccionaron a la altura cuando fueron aludidos, en su caso con Luis Almirante Brown, un músico proclive a letras de grueso calibre. “Era fan del programa y en particular de ese personaje”. Por otro lado, los gustos musicales de Diego Capusotto son cosa seria. Si hubiera podido militar en una banda legendaria “me hubiese gustado estar en King Crimson, con Zappa, Captain Beefheart, The Move, Van der Graaf Generator o Gong, una de mis bandas preferidas”.

Sobre el futuro de Diego Capusotto y sus videos hay puntos suspensivos. Por ahora se emiten maratones de las diez temporadas en el canal TBS (disponible en VTR) los lunes, martes y jueves a las 23 horas. “Tenemos ideas con Pedro pero aún no se cierra la temporada de este año. No se, habrá que ver. Estamos en eso”.

Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras