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Culto
Quince consejos para lanzarse a escribir

Quince consejos para lanzarse a escribir

Hablar con amigos, escuchar a tus personajes, tirar a la basura lo que no sirve: quince escritores aconsejan para escribir bien.

Cómo empezar, qué hacer.

Las primeras experiencias de escritura pueden resultar muy frustrantes por falta de práctica, de conocimiento y de herramientas.

En muchas entrevistas, los escritores son obligados a hablar de los procedimientos que usan para escribir. Aquí quince consejos recogidos de quince escritores.


“La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real debe parecer inventada, y si es inventada, real”, Julio Ramón Ribeyro.


“Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia”, Horacio Quiroga.


“Para las crónicas me valgo de la historia y la sociología. ¿Por qué no incluyo una cita de filosofía? Una cita tiene que ser muy pertinente o es nada. Y sobre todo porque van por caminos separados. La filosofía tiene que ver con la abstracción y la literatura es el arte del detalle, de la cosa pequeña”, Hebe Uhart.


“La investigación sirve en la medida en que no se note, cuando se nota que hiciste mucha investigación tiene un aire a Wikipedia”, Pedro Mairal.


“Corriendo se me ocurren muchas ideas, finales de textos, principios, líneas para las conferencias, columnas enteras. Hay algo que pasa ahí, es como ponerte en trance, desconectarte de todo el mundo, estar solo concentrado en eso. Correr, correr, correr. Creo que resulta muy beneficioso para la escritura. Es muy inspirador, un espacio de libertad absoluta. Y de prescindencia, porque no necesitás nada más que tus zapatillas. Es un lugar de economía, de austeridad, de soledad. De resistencia. Escribir tiene que ver con eso, escribir es una tarea de resistencia”, Leila Guerriero.


“Escribe para ti, no te preocupes por el público”, Stephen King.


“Mi idea de la literatura supone que narrar implica preguntarse cómo narrar, en contra de lo que puede ser un criterio o una concepción más espontaneísta del contar historias. Yo no creo en ese traspaso, en la literatura se entra en otro orden y parte de ese orden es que narrar implica cómo narrar. De Faulkner en adelante, si no antes de Faulkner, narrar es saber que estás tomando decisiones”, Martín Kohan.


“Hay cosas que uno escribe sobre el papel, pero también hay cosas que debería poder programar en la cabeza del lector: ciertos descubrimientos, ciertos silencios, ciertas modulaciones. Para que eso suceda en la cabeza del lector, ese espacio tiene que estar creado en el texto. Un texto es una pista de indicaciones para hacer determinado recorrido sentimental”, Samanta Schweblin.


“Lo biográfico por lo biográfico mismo no tiene ningún peso. Hay una enorme cantidad de cosas que traés a cuenta, que aproximás para empezar un texto, pero no tienen demasiado espesor hasta que las hacés literatura. La cuestión autobiográfica es uno de los ingredientes, pero si no entendés que eso con lo que estás trabajando tiene leyes propias, hay cierta cuestión casi naturalista que empieza a resonar en el texto y lo lleva a naufragar”, Jorge Consiglio.


“Si no te dejás ir con el lenguaje del personaje quizás no entiendas cómo se relacionan las cosas entre sí. Pero si confiás, los personajes te dirán qué es importante y comenzarás a entender. Propongo entrar en ese trance”, Rikka Pelo.


“Es muy difícil hacerse escritor solo, sin tener alguna relación con otros escritores para hablar de los problemas que conlleva. Conformar una comunidad es esencial, tener un mentor, alguien a quien le puedas hacer preguntas y recibir un feedback”, Joe Menno.


“La diferencia entre un escritor y alguien que no es escritor… Hay muchas personas que quieren ser escritores y que escriben bien pero no tienen autocrítica. A veces leés uno de estos libros y encontrás una página excelente y otra que es un desastre y decís: ‘¿Cómo puede ser que la persona que escribió esto no se dé cuenta que esto otro está mal?’. Yo siempre fui buena lectora de mis propios textos, pero me parece que todos los escritores lo somos, porque si no te das cuenta de eso no podes escribir”, Ana María Shua.


“Si no sabés contar una historia de cojer, más vale que hagas elipsis, cierres la puerta y te imagines lo que quieras. Pero si vas a garchar: ¡garchá, hermano! Fijate en Rayuela, el único momento que se dice ‘pija’ es cuando la clocharde ‘le lame dulcemente la pija a Oliveira’: tiene una entonación, tiene un poder esa chupada de pija que no lo encontrás en otros momentos de la literatura”, Guillermo Saccomanno.


“Tirar un cuento a la basura después de pelear con él durante cinco años es la experiencia más liberadora. Soltar algo que no funciona. Dejar ir”, Liliana Colanzi.


“Nunca hay que olvidarse de que no le tenés que rendir examen a nadie porque nadie está esperando que escribas. La responsabilidad es para con uno mismo. Si sale algo muy malo, no importa, lo que realmente importa es decir ‘lo hice’. Si no es muy bueno, a seguir insistiendo. Como dijo Beckett: ‘Fracasar de nuevo, fracasar mejor’. Esa es mi relación con la escritura”, Ricardo Romero.

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