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Culto
La revelación independiente de las Señoras

La revelación independiente de las Señoras

“Cuando tenía como trece años empecé a tocar cosas como el feliz cumpleaños en un casio que le regalaron a mi papá en parte de pago”, dice Valentina Martínez recordando esos tiempos en los que las buenas migas no se pudieron dar con el teclado y que la llevaron a la guitarra y los cancioneros de la feria.

En el recorrido escolar pasó por el coro, trató de sacarle provecho a las clases de folclor, y era la encargada de coverear a Nirvana y Los Tres en los actos del Valentín Letelier.

Por esos días Valentina tenía otras influencias, ensayaba en una banda “más metalera” en una casona vieja de Recoleta mientras disfrutaba con panza adolescente los sonidos de The Gathering, y luego de varios intentos por conducir sus sonidos a formato banda, Martínez llegó a “esa línea de realización que significa hacer canciones, grabarlas, trabajarlas con más gente”. Para la joven de 28 años grabar fue primordial, siempre lo ha sido. Grabó sola un par de cosas que hasta llegó a colgar en internet, esas mismas que en una junta de amigos en común le muestra a Juan Fernando Rubilar, conocido como Mico, parte de las filas de Medio Hermano y ex La Reina Morsa.

“Un día fui a un carrete y lo conocí. Nos presentamos y andaba con unas maquetas en mi pendrive que había grabado con el teléfono a pura guitarra de palo. Le gustó y me dijo ‘ya, démosle’. Empezamos a ensayar, él en la batería por primera vez y yo en la guitarra, y luego me comentó del Robertito, que estaba seguro que le iba a tincar”. Así es como se termina de armar Los Valentina, el primer gran proyecto de Martínez quien terminó por dar con aquellos amigos con los que logra “esa vibración cuando ensayamos, que nos lleva a un momento de estar todos entonados y entusiasmados, y que a mí me paran los pelitos”.


Señoras

“Mejor decirle que se quede en casa, que no salga,
que ponga la tetera,
vea el final de su novela.
Mejor que no pregunte lo que pasa
´porque si ella lo hace
algo se le pegará
en el lóbulo frontal”.
Señora 1 – Los Valentina

En enero del 2016, el trío lanza su epé debut con sólo un par de tocatas en el bolsillo, entre ellas, el cumpleaños de su sello, Piloto. Leo Saavedra, ex Primavera de Praga y actual colega de Mico en Medio Hermano fue el encargado de la producción mientras que Ricardo Herrera de los Estudios Aliaga hizo lo propio en la masterización y grabación de esas seis canciones que los músicos practicaron por cerca de un año antes de presentar en sociedad.

Señoras es el nombre de un trabajo compuesto por etapas con bastante mixtura de temas, pero que encontró como común denominador a ese personaje “al que yo, tú, y todos vamos. A ese nivel de hacernos viejitas, de habernos desconectado de todo lo que pasa afuera”, comenta Valentina. “Aunque tratemos de frenar el tiempo, es innegable que pasa. A mí me da harta melancolía ver cómo todo avanza alrededor de ellos”, dice la vocalista que no termina de entender la instantaneidad de lo digital, de lo intangible de estos tiempos que le tocó vivir a ella y sus amigos, quienes le reclaman por no responder correos a tiempo y a quienes ve cómo se les pasa la vida frente a los teléfonos.

“En la casa del frente hay una señora que vive sola”, parte apuntando a una ventana de la vereda norte de su calle, “a veces me asomo y está ahí, mirando hacia abajo. Su soledad me causa mucho terror, no sé qué es, son muchas sensaciones encontradas”, dice, tal como su corto duración. Un río de emociones que encuentran como canalizador a esta persona que todos conocemos. “Es lo que más sobresale, le quisimos dar relevancia igual. A mí ‘Señora Civilizada’ es una canción que me revuelve la guata…No sé, es como lo que me pasa con la vecina”.

La voz profunda y sin pretensiones de Valentina se mezcla con el ambiente cálido que logra entregar el instrumento de Sanhueza y el marca-paso de Rubilar. “Es pop porque, aunque yo te diga que no me gusta o no lo escucho, es la formación que nos llegó, es lo que está en todos lados, es esta cultura occidental que claramente se ve reflejada en nuestra música, que seguramente suena como a muchas otras bandas porque estamos creando dentro de la misma burbuja”, relata sobre el sonido que ha logrado retratar junto a las historias que va viendo y viviendo.

“‘Señora 1’ habla un poco de eso, de estas rutinas”, dice sobre aquella crítica en formato track que apunta a la rutina de la mujer y la televisión. “Yo no sé cuántas casa en Chile no tienen tele, debe haber un par, pero me genera mucho ruido como ese momento de soledad o reflexión que se podría tener a las cuatro de la tarde en la casa esté contaminado con medios llenos de marcas y productos que al final funcionan como distracciones”. Le molesta harto, dice, porque nos vamos quedando con lo que nos enseñaron o aprendimos de manera automática, en los libros del colegio y nada más.

El espacio íntimo de Valentina es tranquilo. Tiene decoraciones artísticas, equipos, y un gatito. No hay una televisión a la vista y el lugar está inundado con un silencio difícil de encontrar en el centro de Santiago. En este tercer piso no hay internet, pero si muchas plantas. Es un hogar, y refleja muy bien la pausada personalidad que Martínez tiene al momento de responder y de cantar. “Lo del disco fue un proceso pausado, yo creo que somos una banda tranquila. No tenemos presión, no queremos hacer un largo ahora ‘porque es el momento o la gente quiere algo rápido’. No estamos dentro de esa estrategia musical de aprovechar lo que está pasando. Que se me pase la micro, a mí no me importa. Las cosas vendrán cuando tengan que venir, y el material listo llegará a esa velocidad”, dice sobre el larga duración que ya tiene sus primeras luces en camino.

El próximo 18 de mayo, Los Valentina van a lanzar en físico su corto y la invitación tendrá un par de canciones nuevas. Además, la reunión que se llevará a cabo en el Cine Arte Alameda tiene la intención de agradecer la respuesta que tuvo el estreno del 2016 con una jornada íntima donde los detalles abrazarán a quienes han escuchado a través de Youtube las historias de Martínez y compañía. Pero no sólo estará la voz de la jóven, los asistentes también van a tener la variedad femenina: Lia Nadja y Tiare Galaz -Niña Tormenta- van a ser parte de la fiesta que es más bien una especie de despedida pre-nocturna a Señoras.



Relevación independiente

Son las historias de todas esas madres y abuelas fusionadas con la pulcritud cálida de la agrupación las que los llevaron a un terreno que aún era lejano: la nominación a los premios Pulsar como Artista Revelación.

“Es una nominación. O sea, es una buena noticia pero no nos vamos a creer el hoyo del queque por eso”, cuenta en su estilo fiel. “Lo pasamos bien ese día del anuncio, estuvo bonita la instancia y con eso nos vamos a quedar yo creo. Fuimos, comimos muchas cosas ricas, compartimos con los chiquillos del sello, nos reímos, pero es eso. Aplaudiremos a los ganadores y a los perdedores…Aunque no hay perdedores realmente”.

Lo que Vale rescata de este hito en su corta carrera es que el radio al cual llega el disco se puede ampliar y eso lo encuentra bonito. Quiere que el trabajo llegue a más gente pero sin aires de grandeza, de hecho, “con todo el pudor que significa exponerte tan honestamente a gente que no conoces, pero que sí te pueden conocer un poco, desde como luces en el escenario hasta la anécdota que contaste en la canción”.

Ha sido abrumador a ratos, confiesa. A veces no está preparada para recibir toda la energía que significa tener gente coreando tus letras, pero agradece la independencia que decidió tener en este ruedo. “Esto de ser músico es un trayecto de largo aliento, no es como ‘ya, tenemos el disco y ahora a ganar plata y ser famoso, o algo así’”, advierte comentando cómo Señoras se fue gestando sesión por sesión, pagando cuando se podía.
“Pero es este mismo largo tramo que te hace paciente y te hace ser coherente con lo que quieres. Yo no quiero plata ni vender cosas. Me han llamado de Converse y Ballentine’s y decidimos que no, porque lo que yo quiero es seguir haciendo canciones con los chiquillos y que se vaya ampliando lo que hacemos. Quiero perpetuar este contenido, que no sea producir por producir no más”.

Ya dijo que no le importa que se le pasara la micro. Respeta la parada de algunos compañeros de “escena” o sello de “apañar a todo lo que venga si es que puede servir como oportunidad”, pero en su fuero prefiere tomar otro camino. “Me gusta grabar cosas en mi casa, me gusta que cueste, por así decirlo. Escuchar todo una y otra vez, limpiar maquetas, no depender de un socio o estar forzado a algo que no quieres hacer”.“A mí me bastó sólo unas grabaciones del teléfono para partir algo con el Mico. Yo creo que hay que tener la intención y aprovechar estos locos tiempos ,modernos que pueden ser de gran ayuda”, dice sobre esos mismos tiempos que cree no entenderá cuando ella sea la Señora.

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