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Culto
Francis Ford Coppola: “Nunca disfruté con El Padrino, pero tuve un elenco extraordinario”

Francis Ford Coppola: “Nunca disfruté con El Padrino, pero tuve un elenco extraordinario”

A 45 años del estreno, el realizador habla del gran filme sobre la mafia basado en la novela de Mario Puzo. Recuerda que en 1972 la crítica no fue tan positiva. Pese a ello, logró tres Oscar y es un hito del cine mundial.

Festejando nada menos que 45 años desde el estreno de El padrino, aunque no tenga que ver con la mafia, en cierta forma Francis Ford Coppola se convirtió realmente en El Padrino del cine. Habiendo influenciado a tantos directores (Harrison Ford estaba trabajando como carpintero para él cuando George Lucas lo contrató para La guerra de las galaxias), también dejó un legado con su hija Sofía (este año presenta en Cannes una nueva producción con Nicole Kidman y Colin Farrell) y hasta su esposa Eleanor Coppola debuta ahora como directora a los 80 años. Mientras tanto, él prefiere dedicarse más a los viñedos que al cine, pero hasta en ese rubro estuvo presente en la última ceremonia del Oscar, cuando en la fiesta oficial, los ganadores descorcharon botellas de una cosecha especial del Vino Coppola.

Responsable de algunas de las películas más emblemáticas de los años 70 y 80 (entre ellas La conversación, Apocalipsis ahora y La ley de la calle), Francis Ford Coppola (1939) dirigió El padrino con apenas 33 años y dos años después remató con El padrino II, que algunos consideran aún superior a la primera. Con un guión escrito junto al escritor Mario Puzo a partir del bestseller original de éste, El padrino no sólo se transformó en la cinta más taquillera de 1972, sino que además obtuvo tres premios Oscar a Mejor Película, Mejor Actor (Marlon Brando) y Mejor Guión Adaptado. La saga de la familia mafiosa liderada por Vito Corleone (Marlon Brando) contó además con actuaciones memorables de Al Pacino como Michael Corleone, Robert Duvall como Tom Hagen, James Caan en el rol de Sonny Corleone y John Cazale como Fredo Corleone.


—¿A lo largo de los años cambió su estilo de cine?

—Seguramente. Hace bastante tiempo que trabajo y uno de los más obvios comentarios que escucho, es “Bueno, las películas que hace hoy, no son tan buenas como las que hacía 45 años atrás…”.

—¿Y qué opina ante semejante comentario?

—Digo la verdad: 45 años atrás, esas películas que hoy te parecen tan buenas, no habían sido tan bien recibidas. El padrino tuvo una crítica terrible en Variety. A mí no me cayó para nada bien, porque no entendía como funcionaba el sistema. Y de todas las películas siguientes, es decir de El padrino, La conversación, El padrino II y Apocalipsis ahora, nadie decía que eran interesantes, todo lo contrario. Llegaron a decir de El padrino que era el mayor desastre que se había hecho en los últimos 40 años de Hollywood. Pero 40 años después, empezaron a decir “Esas películas son interesantes”.

—¿Quiere decir que hay que esperar otros 45 años para saber si realmente gustan las películas que dirige hoy?

—Exacto. Tendré que esperar por lo menos 30 años para saberlo y lo cierto es que no voy a estar vivo dentro de 30 años, así que nunca lo sabré. Y en cierta forma me tranquiliza, porque puedo trabajar en el cine sabiendo que el tiempo realmente es la verdadera evaluación de mis películas.

—¿Y usted? ¿Está orgulloso de sus películas?

—Mi carrera es muy extraña. La gente siente que es un honor, son muy buenos conmigo, ahora que estoy viejo. Pero la verdad es que a lo largo de mi vida, siempre caí parado en mi camino. Siempre tuve que enfrentar la crisis de preguntarme cómo iba a poder mantener a mi familia, con tantas críticas malas. De verdad, hubo un periodista llamado Frank Rich de The New York Times que dijo que Apocalipsis ahora había sido el mayor desastre de Hollywood. Yo no podía creer que no había nada peor que la película mía. ¿Qué le habrá parecido la segunda versión de Superman que se había estrenado casi al mismo tiempo? ¿No era un desastre peor? No, yo tuve que serlo. Y ahora, Apocalipsis ahora es considerada un clásico. ¿Qué puedo pensar? Hay que aceptar que nuestra cultura sigue su curso y si tratas de mostrar algo diferente, te van a pegar en la mano. Pero 30 años después, te van a premiar por lo mismo que te pegaron. Por eso me siento cómodo con mi estilo. El cine es demasiado maravilloso y demasiado joven, todavía quedan muchas sorpresas por develar. Hasta la gente más inteligente que piensa que sabe de cine, no sabe sobre cine. Nadie sabe. Tus nietos nos van a enseñar, porque es un medio demasiado joven.

—¿Se podría soñar con una nueva versión de El padrino, con su hija Sofia Coppola como directora?

—Tengo tantas ganas de hacer una película de mafiosos o una nueva versión de El padrino, como el agua que tengo en este vaso. Y ni siquiera tengo sed. Nunca disfruté con El padrino. Tuve la bendición de haber tenido un elenco de actores extraordinarios en un momento donde al público le interesaba algo así. ¿Pero de dónde surge que hay que hacer seis versiones de una misma película? Es una idea financiera que nada tiene que ver con el cine. ¿Por qué voy a estar interesado en hacer algo que a nivel personal me tiene exhausto? Todas las películas en las que trabajo ahora son personales, porque una de las bellezas del cine es que aprendemos de los temas en los que trabajamos. En cierta forma, hacer una película es como plantear una pregunta

—¿Y qué opina del éxito que tiene su hija Sofia Coppola como directora?

—Sofia era maravillosa en su niñez, siempre tuvo intereses diferentes. Quería pintar y era muy buena pintando. También solía escribir historias y se dedicó a la moda. Estuvo en la portada de Vogue cuando apenas tenía 19 años y después también fue fotógrafa de moda. En esa época, cuando tenía 19 o 20 años, me dijo ‘Papá, quiero pintar, me gusta la fotografía y también quiero diseñar moda o escribir historias ¿Debería enfocarme solamente en algo?’. Y yo le dije ‘No te preocupes. Los padres siempre dicen que deberías enfocar la atención en un solo tema, pero yo te diría que hagas todo lo que te gusta y algún día, vas a darte cuenta de lo que realmente te interesa’. Unos años después, hizo un cortometraje hermoso llamado The star y ahí me di cuenta que tenía mucho talento como directora. Después hizo Las vírgenes suicidas, basada en una novela muy compleja, pero ella logró una película poética y hermosa. Estoy orgulloso que mi hija sienta que el cine es algo personal, sin tratar de conseguir el próximo superéxito. En cada película que hace Sofia, te das cuenta que es ella, tiene su estilo.

—¿Cuál es su mejor recuerdo del cine después de tantos años?

—Me acuerdo de otra experiencia graciosa, cuando nos criticaron tanto con la película Golpe al corazón (1971) poco después de las reseñas de Apocalipsis ahora. A veces uno se desespera, porque con tantas críticas terribles, no sabes que hacer. Yo había decidido alquilar todo el Radio City, para que todos pudieran venir a ver Golpe al corazón. Creo que había 6.000 personas. La gente se reía y aplaudía. Y al final la ovacionaron de pie. Un conocido director de teatro, Joseph Papp salió entre el público y me felicitó. Pero después, en una conferencia de prensa, un periodista se levantó y me dijo “¿Señor Coppola, qué siente ahora que a nadie le gustó su película?” Yo no podía sacarme de la cabeza el comentario de Joseph Papp. Y me di cuenta de que por un lado está la opinión del público y después están las verdaderas opiniones. Y por supuesto, la opinión verdadera de Golpe al corazón fue devastadora. Pero tener una maravillosa respuesta del público es siempre el mejor sueño.

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