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Culto
Andrés Calamaro: “La corrección política terminó convirtiéndose en una especie de cruzada moralista en Internet”

Andrés Calamaro: “La corrección política terminó convirtiéndose en una especie de cruzada moralista en Internet”

El cantautor habla de su próxima visita al país y defiende al Indio Solari de la tragedia de Olavarría: "Es un artista ejemplar en muchos aspectos".

En el último tiempo, el mundo de Andrés Calamaro (55) ha entrado en una colisión evidente, como si sus dos almas artísticas pujaran por ganar el gallito. Mientras en diciembre editó Volumen 11, uno de los discos más rockeros y frontales de su trayectoria, sólo un par de meses después anunció una gira continental en formato acústico, despojada de toda electricidad, con la delicadeza como vértebra de un personaje cuya leyenda nunca ha estado muy adscrita a los esquemas más reducidos.

Mientras en su web un amplificador de enorme magnitud ilustra la salida del álbum, la frase “en su estado más íntimo” marca el contrapunto y aparece para promocionar su nuevo tour.

Entonces, ¿cuál es el verdadero Calamaro? ¿Cuál es la versión que mejor define al Salmón 2017? “No sé si esto es lo que espera ‘el público de siempre’. (Este show) es un intercambio de sonoridad por otra más despojada de armónicos, pero con una importante descarga musical y vocal. Es posible que alguien piense que no encontró lo que venía buscando, pero eso es algo que ocurre con la vida en tantas situaciones”, responde el argentino vía correo electrónico -su forma más frecuente de hacer entrevistas desde hace muchísimos años-, perfilando la propuesta que llegará al país con shows en Santiago, Valparaíso y Concepción.


¿Por qué decidió montar un show tan austero justo cuando lanzó uno de sus álbumes más rudos?

—Esta gira es más bien una costilla de mi disco grabado con German Wiedemer en piano (Grabaciones encontradas volumen 3: Romaphonic sessions). Nos estrenamos con este formato (cantante con trío de piano, contrabajo y percusión) el año pasado en España, después lo hicimos en Argentina, Colombia y México, ahora vamos a aquellos lugares en donde no presentamos este concierto.

—¿Y es posible presentar “un show íntimo” en un lugar como Movistar Arena?

—La idea es más bien “teatral”, despojarse de los celulares por dos horas y escapar de la realidad urgente, que es lo mismo que propone el teatro y el cine. El Movistar Arena podría ser el concierto más grande de los ofrecidos con el trío y proyectando una mayor “intimidad”, que es patente en el sonido sin batería ni guitarra eléctrica.


Pero la reciente producción del hombre de “Flaca” no sólo es áspera y carnívora en su sonido; sus letras semejan un largo manifiesto, casi una narración autobiográfica que exhibe su cercanía a los excesos, su choque con los animalistas, su reverencia a Pappo y Spinetta, y una sensibilidad global que parece encarnar ese credo que viene remarcando desde hace una década, aquel que dicta que “mi vocación por el discurso políticamente incorrecto es mi bandera”.

—En el tema Cazador de ateos dice “qué maricón preocuparse por ballenas”, reforzando sus críticas al animalismo. Según sus palabras, ¿piensa que tales movimientos se han radicalizado?

—La vida humana es muy interesante, somos perfectamente conscientes de que la vida se termina y (somos) una raza pródiga en conquistas científicas y culturales que nos distingue de los demás animales, que admiramos pero que también nos comemos.

—¿Cree que su opinión de estos temas se puede calificar como “políticamente incorrecta”?

—La “corrección política” fue pensada como momento de atención a las desigualdades y a los desposeídos, pero terminó convirtiéndose en una especie de cruzada moralista en Internet.

—Para alguien tan activo en Internet, ¿cómo es lidiar con las redes sociales?

—No me involucro con las opiniones derramadas sobre el papel virtual. Internet es un montón de desconocidos. Soy un hombre de mi tiempo, con capacidades intelectuales suficientes para derramar opiniones y generar controversia, pero intento ofrecer ideas que sirvan como bisagra al pensamiento. No hay que condenarme ni abuchearme, hay que ofrecerse a una verdad que pueda resultarte incómoda.

—Otro movimiento relevante del último tiempo es el feminismo. ¿Le merece alguna opinión?

—La militancia puede salvar vidas. Soy muy respetuoso con las mujeres y fui educado como feminista. Hay círculos radicales de mujeres que llevan el feminismo a los extremos. Motivos no les faltan, pero podría ocurrir que en algún caso los planteos terminen siendo delirantes, aún dentro de una lógica.

—Uno de los géneros que ha enfrentado muchas críticas por su trato hacia las mujeres en las letras es el reggaetón. ¿Le parece bien aquel juicio?

—Me parece delirante hacer un juicio severo sobre la pulcritud moral de las letras de las canciones. Está todo permitido en las canciones, podemos escribir lo que queramos y cantarlo. Hay letras inconvenientes en el blues de Chicago y en el tango, pero es otro tiempo u otro contexto.

—Usted vive gran parte del año en Argentina. ¿Le gusta Macri? ¿Extraña algo de los Kirchner?

—A mí me gusta vivir, tengo una vida propia. Algunas gestiones de gobierno pudieron habernos dificultado las cosas, la vida misma y el ejercicio de la música dentro del conjunto cultural. Creo que vivo en una burbuja musical y familiar.

—Uno de sus contemporáneos, el Indio Solari, dio un show hace un mes donde murieron varios fans. ¿Le parece que él tuvo alguna responsabilidad?

—Solari es un artista ejemplar en muchos aspectos y sentidos. Su vocación independiente es meditada y meritoria. Su actitud personal es discreta y artística. La muchedumbre genera barbarie últimamente. No habiendo estado en el concierto en Olavarría, tengo que suponer que también fue un momento de gloria para muchos miles de personas. El arte de Solari le dio mucho sentido a una multitud que encuentra una cierta lírica poética en el rock del país.

—¿Celebró el Nobel a Dylan?

—Ni siquiera sé si lo celebró el propio Bob Dylan… lo sigo celebrando.

—En paralelo, Dylan cantó en el festival Desert Trip con McCartney y los Stones, entre otros. ¿Le gustan estas citas nostálgicas?

—Estos artistas siguen girando y mucho. Si deciden tocar juntos me parece muy bien. Tampoco creo que estén “guiados por la nostalgia”. Dudo que sea el sentimiento de Young, Dylan o los Stones.

—Si tuviera que armar un Desert Trip latino, ¿a quiénes elegiría?

—A Héctor Lavoe.

Sobre el autor:

Claudio Vergara |
Subeditor de Espectáculos de La Tercera y periodista especializado en música popular.