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Culto
Bruno Mars viene en noviembre y gestionan el Estadio Nacional para su espectáculo

Bruno Mars viene en noviembre y gestionan el Estadio Nacional para su espectáculo

Uno de los artistas del momento volverá tras su show de 2012 en el Movistar Arena. Ayer la productora DG Medios reveló su visita a través de un video publicado en su Facebook.

La meritocracia también existe en el pop: Bruno Mars -hasta hace no mucho un intérprete hábil en sintetizar casi 50 años de música negra y con un cuidado atractivo estético y vocal- hizo el trabajo de hormiga, construyó su personaje, consiguió un hit planetario y logró transformarse en una de las mayores estrellas de esta década. En esa maduración del fenómeno, Chile resulta un paradigma preciso. El cantante debutó en el verano de 2012 ante un Movistar Arena repleto, con apenas un solo disco (Doo-Wops & Hooligans, de 2010) y aún en pleno despegue, bajo un cartel de promesa que despertó interés y entusiasmo, pero no histeria masiva. Cinco años después, la apuesta ya es otra, porque Mars también es otro: el estadounidense retornará a la capital con un espectáculo de gran escala y de dimensiones multitudinarias, atendiendo a su nuevo estatus artístico.

La productora DG Medios, a través de un acuerdo con Live Nation -la mayor promotora de conciertos del planeta- cerró en marzo el trato para su vuelta al país, con un plan que hasta ahora apunta a que se presente en la última semana de noviembre en un recinto de alta convocatoria. El sitio que se proyecta con mayor seguridad es el Estadio Nacional, donde reuniría a cerca de 45 mil personas, casi el triple de lo que juntó en su debut en el reducto del Parque O’Higgins (poco más de 13 mil). Todas las coordenadas relativas a venta de entradas y a la fecha definitiva del concierto se difundirán en las próximas semanas.

En todo caso, DG Medios ya ofreció el primer adelanto del desembarco de Mars, cuando ayer en su Facebook subió un enigmático pero decidor video que muestra al artista interpretando Moonshine, en una grabación tomada desde el público. Luego aparece la frase “24K magic in the air”, tal como se titula uno de sus éxitos más recientes y el tour mundial que partió el 28 de marzo en Bélgica, y cuya última fecha anunciada es el 11 de noviembre en Los Angeles.



A partir de ahí, la voz de “Locked out of heaven” bajará hacia el sur, con una serie de fechas, además de Chile, repartidas en Colombia, Perú, Ecuador, Argentina y Brasil. Como prueba, el mismo mensaje que los productores locales colgaron en sus redes sociales se replicó en los otros mercados.

Toda una previa que refleja una voluminosa expectativa, con numerosos argumentos sobre la mesa: el cantautor viene con tres álbumes y luego del remezón mundial que significó desde 2014 el éxito “Uptown funk” junto al productor británico Mark Ronson, verdadero himno del pop del nuevo siglo y que llegó al número uno en países tan distintos como Francia, España, México o Israel. Además, el hit le valió a la dupla uno de los premios más relevantes de los Grammy 2016, el de Grabación del año.

Con Bruno Mars ya consolidado, sólo quedaba aprovechar ese crédito y rentabilizar un personaje a medio camino entre el estilo de Michael Jackson y el vigor de James Brown, capaz de condensar las mayores bondades de la música negra en discos que semejan una verdadera máquina de éxitos. De hecho, 24K Magic (2016), su última entrega y el título que lo trae a la capital, funciona de esa manera, al grano y sin mayores rodeos, que la fiesta empiece de inmediato: 33 minutos de pura energía irrefrenable.

Sobre el autor:

Claudio Vergara |
Subeditor de Espectáculos de La Tercera y periodista especializado en música popular.