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Culto
La nueva revolución del rock argentino viene de Mendoza

La nueva revolución del rock argentino viene de Mendoza

Sí, Mendoza. Ahí, unos jóvenes pibes están creando himnos generacionales, dispuestos a jubilar a la generación mayor.

Pueden decir que el rock argentino está en crisis, declive directo al suelo culpando a factores como la falta de creatividad o el adiós a los más grandes. También se puede decir que en algún colegio, de algún barrio, de alguna ciudad de la vecina tierra hay casi-jóvenes-casi-músicos juntándose después de clases, yendo al cerro con un ácido y una cámara, haciendo canciones sobre Australia, y sobre todo, fumando porro sin pretensiones.

Bermejo, Mendoza. Corre 2015, y tras una tarde de cole, Simón y Lucca Beguerie se juntan a hacer un poco de música. ¿El resultado? ‘La Playa’, el cuarto track del debut de una banda que despegó mucho más rápido de lo que cualquiera, incluso sus integrantes, esperaban. Entre mayo y abril del año que vino, los dos jóvenes sumaron a hermanos y amigos -Bruno y Juan y Cocó-, se animaron a grabar ocho canciones con un celular y una aplicación de bebés para cambiar voces, y el resultado fue uno de los discos más frescos del año pasado en Argentina. Chupalapija, el primer largo de Perras on the Beach: una banda de jóvenes creativos, con ese ADN de componer para la arena.



Son tantos los detalles del largo que es imposible obviar como si se tratara del juego de un grupo de chicos sin un futuro claro. Minuto uno y Simón, con su ropa de camuflaje y su cara que aún no termina de ser adulta grita “tengo miedo de quedarme dormido, porque si no despierto, no estoy con mis amigos”. De ahí en adelante el viaje es una bomba lo-fi ganster, medio en broma sin perder la seriedad, como se escucha en el track dos, ‘Ramona’, ya hit indiscutible donde la vida cotidiana mendocina es retratada a la perfección por gente que se ha sentido atrapada con menos de veinte años en un lugar desolador para querer armar escenas.



“En Mendoza todo es muy difícil de lograr”, ha dicho Simón Poxyran quien hasta ha tenido altercados en festivales por una pieza llamada Municipálida, obra que refleja la molestia que le causa la fuerza policial que lo reprime por estar en la plaza con sus amigos.

Último fin de semana de enero, 2017. Marcelo Gobbo, subsecretario de Cultura de San Martín de los Andes, usa toda cámara y micrófono que puede para explicar que “el cantante de Perras on the Beach efectuó expresiones de apología a las drogas e insultos contra el municipio” que albergaba el recinto. En ese momento, el ahora oxigenado Poxyran pensó que su carrera había llegado al fin, con tan sólo 19 años.



Tan solo un mes después, el 27 de febrero de este año, la banda llegó a Cosquín Rock, un emblema del país vecino donde compartieron cartel con Fito. Tal vez el punto de quiebre entre la realidad escolar del grupete mendocino y lo que se vino: conquistar Capital formando la resistencia a quienes se niegan a entregar el mando del rock o el indie de Argentina.



Perras fue el primer peldaño mediático para mostrar que en nuestra vecina Mendoza estaban pasando cosas. Es el mismo artista, que hoy reside temporalmente en Buenos Aires, que vuelve a sorprender con un disco debut en solitario. SAIEG, como su primer apellido, el de su padre, ese que Poxyran despidió en el 2005 pero que recién entendió que el adiós vino por el suicidio durante el 2015.

La liviandad de la plaza, el cole, los cerros donde iba a grabar a sus amigos luego de una jornada de LSD quedan atrás. Simón transita eufóricamente hacia la adultez y sin pudor le canta a su papá en un largo que evoluciona desde la incomodidad adolescente a la esperanza adulto-joven. En el disco grabado en la pieza de Bermejo resalta Juan Saieg, hermano de Simón que también pasó por Perras y que hoy forma parte de Usted Señalemelo, quienes este año llegaron a la versión argentina de Lollapalooza. También se lee a Luca Bocci, otra promesa que se pasea por el metro de Buenos Aires acompañando a Saieg menor, sabiendo que algo cambió, sin terminar de entender muy bien los regalos de marcas y los Niceto repletos.



Sudadera, tatuaje, infaltable Camel en la boca. Lucca lanzó el pasado marzo, Ahora, el debut que explotó en redes y que ahora lo tiene teloneando a Simón. Pero los méritos no van por el amiguismo, sino por la fusión dispersa entre Animal Collective, otro Mac Demarco y el Fito Páez de Giros. “Luca Bocci, el nuevo Luca”, ha llegado a titular la prensa argentina. No es para menos. En cuanto parten los 32 minutos de obra, Bocci deja en claro que la composición es la herencia más preciada que le dejan los ídolos de generaciones pasadas, esos mismos que han demostrado que ser un buen artista no siempre es sinónimo de ser buen ejemplo.

“Los jóvenes nos estamos empoderando y eso está zarpado. Nos pone en un lugar de compromiso, más ahora que está todo esto del rockero misógino, machista e insensible”, dijo el cantante a Página 12 durante marzo. El under ya no es tan under, “y por eso un grupo de mendocinos decimos lo que nos parece”, remata en esa misma publicación argentina.

A pasos de bebé es como vienen construyendo los simones, los lucas, los juanes de Mendoza. Listos para el recambio, ese que confirma que no sólo en las capitales pasan cosas, los que aprovechan los teléfonos y las piezas para armar himnos generacionales. El rock chabón, masculino y petulante ya no será necesario mientras la jardinera de Simón y las Redbulls con su mamá sigan inundando Internet, bares, y estadios festivaleros . SAIEG es AHORA. Prendan sus Camel 20 y que comience la crisis del rock argentino.

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