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Culto
“Mr. Right”: el día en que Los Prisioneros le cantaron a Agustín Edwards

“Mr. Right”: el día en que Los Prisioneros le cantaron a Agustín Edwards

La canción forma parte de Manzana, el último disco de la desaparecida banda nacional.

En 2004, Jorge González y Miguel Tapia lideraban lo que serían los últimos suspiros de Los Prisioneros haciendo música. Tras la salida del histórico guitarrista de la banda, el ahora dúo se encerró a grabar lo que sería su cuarto registro tras la vuelta a los escenarios que los llenó de gloria sólo tres años antes.

Manzana fue el disco con que los sanmiguelinos cerraron su historia disparando a todo lo que se suponía tenían que disparar. En aquel largaduración dedicaron una directa canción al recientemente fallecido Agustín Edwards, dueño de la empresa periodística El Mercurio.

“Mr. Right”, una sarcástica canción pop de cuatro minutos, comienza describiendo a un personaje lejano y con aires anglosajones que vive “allá entre el cerro y el mar”. El tema alude a que “su diario particular” empujó a matar a la gente y al dinero de la CIA para “financiar mentiras y fusiles”, como González dispara burlón en medio de una canción que sonoramente parece banal.

Para cerrar esta especie de “parodia”, Los Prisioneros entonan sus primeras líneas en inglés tras “Sudamerican rockers”: “If you wanna get freedom/ And improve yourself/ American democracy/ It’s the only way to go”.


Edwards: fanático de Jorge González

Un año antes de la publicación de la canción y tras la recordada escena mediática en que González barrió con los micrófonos de la prensa, existe una anécdota que vincula al líder de Los Prisioneros con el fallecido dueño de El Mercurio.

Javier Sanfeliú, publicista y ex director creativo de TVN, relató que, tras aquella conferencia de prensa recibió un llamado para conocer de primera fuente los hechos: “¿Le puedes contar a mi tío que está acá y que es fanático de Jorge González?”. De pronto, la voz tras el teléfono mutó a una persona mayor que con grandes risotadas exclamó: “¡Este ñato es genial!”.

Un desconcertado Sanfeliú preguntó el motivo de la risa y la respuesta fue tan simple como reveladora: “Es que González lo putea cada vez que puede pero al menos se lo dice a la cara, no como otros”. El tío con voz avejentada era Edwards que, al menos en esta historia, se conviritió en el fanático más inesperado del autor de “El baile de los que sobran”.


Sobre el autor:

Raúl Álvarez |
Periodista de La Tercera y editor de LaRata.cl