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Culto
Marcelo Cicali: “Lo mío son las piscolas y las mechadas y algunos días bailar lentos”

Marcelo Cicali: “Lo mío son las piscolas y las mechadas y algunos días bailar lentos”

El dueño de Bar Liguria regresa hoy a las pantallas de Canal 13 con la segunda temporada del programa cultural Plato único. El espacio trae nuevos doce capítulos, grabados en distintos lugares de Chile, y el primero de ellos estará dedicado a los sánguches.

Fue en julio del año pasado que Marcelo Cicali, la cara más visible al mando del Bar Liguria, debutó en la pantalla chica con Plato único, programa que forma parte de Sábado de reportajes de Canal 13.

El espacio busca narrar las historias de los platos más típicos de la cocina local, y bajo la percepción de Cicali es “una radiografía técnica, emocional y territorial de lo que son nuestras cocinas. La cocina no solo evoca nostalgia, también hay una vergüenza reprimida ahí. Como que nos avergonzamos mucho de lo nuestro”.

Hoy, a las 17.20 horas, Plato único regresa con una segunda temporada de 12 capítulos, y su primera entrega se centra en la sanguchería nacional, mostrando la historia de una de las preparaciones esenciales de la comida chilena. “Chile es un país muy sanguchero, porque todo lo podemos convertir en un sánguche. En los mesones donde hay sánguches, hay reuniones, hay amistades”, dice Cicali.


—¿Hay algún capítulo que para usted tenga cierta importancia de todos los que ha grabado?

—El de las cazuelas, en la primera temporada, porque es el plato que yo como todos los días. Recorriendo Chile entero, pero en verdad que entero, uno ve que la cazuela es la campeona. No hay nadie que no coma cazuela en la provincia, donde está el Chile real.

—¿Hubo algo nuevo que este programa le mostrara a pesar de su larga historia con la comida y la cocina?

—Hacer este programa me corroboró que Chile es un territorio desconocido para los chilenos, pero de a poco lo estamos queriendo. Siempre digo que la cocina era la amante nuestra, que la comíamos en lo oscurito, que nunca la hicimos pública. Ahora, pareciera que la sacamos del clóset, y reconocimos que era ella. Comer es un acto muy republicano.

—¿Ha podido ver otros programas nacionales de comida? ¿En qué cree que el suyo se diferencia de ellos?

—Somos súper diferentes a los otros, precisamente por la mirada que tenemos sobre las personas. Tratamos que el lente capture de la manera más natural lo que ocurre frente a él. Por suerte para nosotros, muchos otros programas de cocina hacen que ocurran cosas frente a la cámara, y nosotros no. Lo que nosotros tratamos de registrar son los momentos que pasan en torno a la comida. No los preparamos.

—¿Alguna otra diferencia evidente?

—Con Jaime Landeros (productor y director de Plato único) hacemos una súper buena dupla, los dos somos grandes melómanos y en esta temporada tuvimos la suerte de que no solo Los Jaivas nos ofreció su catálogo, ahora también tenemos a Fernando Milagros e Inti Illimani. Para nosotros es muy bonito poder contar con la música de ellos porque el registro de una comida en una mesa está íntimamente ligado a lo que sale de una radio y a la música.

—¿Cómo ha sido compatibilizar su vida y su trabajo con la televisión?

—Una locura. Porque también tengo una familia, hijos, y un restaurante. Es harta pega, pero el equipo con el que trabajo es gente muy profesional. Esto ha sido como salir de paseo de curso salir para conocer Chile. Nos emocionamos harto al ver un Chile que está más vivo y más sabroso que nunca.

—Pero a pesar de ser una locura, ¿quiere seguir haciendo más temporadas?

—Nosotros pensamos que este programa está hecho para el largo plazo, y queremos hacer varias temporadas más. Esto es muy grande, muy diverso. Nuestro fin es despertar no solo interés por la comida o por lo que estás comiendo, o por lo que hay alrededor de ella, también por el cariño. Lo importante de esto es que el patrimonio culinario que tenemos es tan grande, que no alcanzaríamos a hacerlo en 10 temporadas.

—¿Le gustaría incursionar con otro programa?

—No, no. Lo mío son las piscolas y las mechadas, y algunos días bailar lentos (ríe). Esto lo hicimos porque era el momento de hacerlo, y ojalá lo podamos seguir haciendo. Pero hasta ahí llego yo. Lo mío son los restaurantes y lo que tenga que ver con ellos. Está bien hacer este programa, y creo que es un súper lindo trabajo. Porque sí, es un trabajo y no un producto.

—Plato único promedió 5,9 puntos de rating en su primer ciclo, ¿sabía eso?

—No tengo idea del rating porque no trabajamos en base a eso, aunque entiendo que al canal sí le importa que la mayor cantidad de gente nos vea. Nuestro fin es dejar un registro de este tiempo y que este material se pueda usar para educar. No somos un programa que provoque que nos detengan en la calle para pedirnos un autógrafo, y qué bueno que así sea. Pero sí hay mucha buena onda.

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